domingo, 11 de septiembre de 2011

Sobre Alejandro Gómez Maganda

XVII Aniversario luctuoso de Alejandro Gómez Maganda
Cesar González Guerrero
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En el marco de su XVII aniversario luctuoso, en esta ocasión, abordaré algunos aspectos biográficos de la vida y obra del distinguido guerrerense, Político, Orador y Escritor, Alejandro Gómez Maganda; su legado al pueblo de Guerrero es la lealtad, su convicción revolucionaria y su pasión por servir a su estado, con honestidad y responsabilidad.
Alejandro Gómez Maganda nació el 3 de marzo de 1910 en la población de El Arenal, hoy de Gómez, municipio de Benito Juárez y murió en la Cd. de México el 14 de septiembre de 1984. Sus padres fueron el revolucionario Gral. Tomás Gómez Cisneros y la señora Plutarca Maganda Cadena.
Muerto su padre en campaña, durante la Revolución, se traslada a la ciudad de Acapulco, donde ingresó a la Escuela Primaria Miguel Hidalgo y Costilla; siendo ahí donde se incorpora a la lucha social que dirige otro insigne guerrerense, Juan R. Escudero, elaborando el periódico Regeneración.
El 15 de septiembre de 1922, a los doce años de edad, pronunció a nombre de Juan R. Escudero, un discurso en el Salón Rojo, sitio de reunión de los obreros del puerto. Sus arengas a favor de esta lucha obrera le permitieron asumir un papel muy importante entre los seguidores de este movimiento social.
Al concluir su instrucción básica, ingresó al Heroico Colegio Militar y después a la Escuela Nacional de Maestros en la capital del país; posteriormente, en 1927 recibió nombramiento de maestro rural en Llano Largo. Para 1929 ingresa a la Escuela Libre Preparatoria, cursando estudios de Jurisprudencia.
En 1933 se integra a la campaña del Gral. Lázaro Cárdenas del Río, donde sigue destacando su talento como Orador; después es electo Diputado Federal. Más tarde asume el cargo de Cónsul General de México en España y continúa demostrando sus cualidades, en su calidad de Orador, en las campañas Presidenciales de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés, este último, su cercano amigo.
El 1 de abril de 1933 el Gobernador Gabriel R. Guevara lo integró a su administración como Secretario Particular. El 1 de septiembre de 1934 ocupó una curul en la Cámara de Diputados al Congreso, representando el Sexto Distrito Local Electoral. En 1935 fue Secretario Particular del General Matías Ramos, Presidente del CEN del Partido Nacional Revolucionario. Representó a México en la Conferencia Internacional por la Consolidación de la Paz, en Buenos Aires, presidida por el Presidente de los Estados Unidos de América, Franklin D. Roosevelt.
El 5 de Marzo de 1937 recibió nombramiento de Cónsul General de México en Portugal, declarándolo la dictadura de Antonio de Oliveira Salazar persona “non grata”, por su convicción revolucionaria, arribando posteriormente a Barcelona como Cónsul General de México, durante la guerra civil española, brindando su apoyo a los exiliados españoles al arribar a México, donde los recibió en Veracruz, a nombre del Presidente Lázaro Cárdenas. El 6 de Marzo de 1943 obtuvo el primer premio en los Juegos Florales de Acapulco; el 3 de Diciembre de 1944 contendió como candidato a la presidencia municipal, habiéndose anulado la elección. Asumió el cargo de Secretario Particular del Gobernador Constitucional del Estado, Gral. Baltazar R. Leyva Mancilla.
En el Gobierno de Miguel Alemán, el 1 de septiembre de 1946 fue nuevamente electo diputado al Congreso de la Unión por el sexto distrito, y en su calidad de Presidente del Congreso, en 1947, da respuesta al Primer Informe del Presidente Miguel Alemán Valdés. Ya de regreso a su tierra natal, Guerrero, ocupa el cargo de Oficial Mayor de la Cámara de Diputados y, al estar inmiscuido en la política estatal, en septiembre de 1950 protestó como candidato del PRI al Gobierno del Estado, y, con base en el Decreto núm. 1 del 2 de Marzo de 1951, fue declarado Gobernador Constitucional Electo de Guerrero, para el periodo del 1 de abril de ese año al 31 de marzo de 1957; pero, el 21 de mayo de 1954 abandonó el cargo, al desaparecer los poderes Constitucionales de la entidad.
No obstante su breve periodo como Gobernador, 3 años, realizó importantes obras y acciones entre las que destacan la creación del Seguro Social en Acapulco; la expedición de dos leyes: Hacienda Municipal y la de Responsabilidades para funcionarios y empleados públicos, así como también el apoyo para mejorar las condiciones de vida de diversos grupos de trabajadores del Estado. El 14 de enero de 1959 fue condecorado con la Presea Bernardo Giner de los Ríos por el presidente de España en el exilio, licenciado Diego Martínez Barrio, También recibió la medalla del derecho y la cultura otorgada por la Academia Mexicana de Derecho Internacional. Del 9 de abril de 1965 al 25 de septiembre de 1968 fue embajador de México en Panamá, habiendo sido nombrado embajador del año durante su desempeño en ese cargo. Después fue embajador en la República de Jamaica. El 15 de abril de 1970 asumió el cargo de Oficial Mayor del Consejo Nacional de Turismo.
Su obra literaria consta de 29 libros, entre ellos: Motivos revolucionarios (1936); ¡Ahí viene la bola! (1937); España Sangra (1938); Torbellino (1941); Tinieblas en el mar (1944); El Gran Valle (1970); ¡Como dice el dicho! (1945); Guerrero e Iturbide (1945); Costa de Fuego (Premio Ignacio Manuel Altamirano, 1945); Un pájaro canta en lo alto (1971); Hemos dicho (1946); El verdadero Pascual Ortiz Rubio; Acapulco en mi vida y en el tiempo (1960); Mi voz al viento (1962); Una arena en la playa (1963); Como me lo contaron, se los cuento…(1964); Vida y pasión de México (1964); Corridos y cantares de la Revolución (premiado por el instituto de la cultura, 1970); Bocetos presidenciales (1970); El vino del perdón (1971); El sol en las bardas, Cuentos Amargos (ediciones póstumas 1995, 2009).
El pueblo de Guerrero, y quienes tuvieron la oportunidad de compartir parte de su vida y obra, sin duda, hoy lo recuerdan con cariño. Sus correligionarios, y compañeros de partido, en esta ocasión le brindan un sentido reconocimiento.

jueves, 14 de julio de 2011

Doña Carmelita Bernáldez

DOÑA CARMELITA BERNÁLDEZ

Jesús Boanerges Guinto López

Todos los días tienen un peregrinar distinto. Se van minuto a minuto, con sus propios colores y emociones, con sus anhelos y esperanzas, con la dinámica o estática que cada quien le imprime.
Le hemos conferido al tiempo el valor de rector de nuestras vidas, y también se le ha otorgado el don de ser memoria de los días, recuerdo del pasado, voluntad del presente y fe del futuro.
En ese misterioso andar añoramos los destinos, los sitios, los lugares y los caminos que la vida misma se encargó de enseñarnos. Coyuca de Benítez es ese pedazo de tierra morena que impregna de sensibilidad social, para siempre, el pensamiento, la palabra y las acciones de sus mujeres y hombres.
Mi terruño es, como quiere Pablo Neruda, un pueblo de pescadores donde la red se hace tan diáfana que parece una gran mariposa que volviera a las aguas para adquirir las escamas de plata que le faltan.
En esa tierra de la Costa Grande, sacudida por su propia historia, vive la abuelita que ha sido, para muchos, la madre amorosa, el apoyo moral en momentos en que todo parece imposible, la vendedora de relleno de cuche de gran caridad humana, la abuelita a la que la gente en el pueblo cariñosamente le dice Doña Carmen, Abue, Mamá, Tía, Carmelita… porque todos saben que a sus 90 años es ejemplo de lucha, trabajo y amor.
Nació en San Jerónimo, se casó a temprana edad con Don Rogaciano Guinto, con quien trajo al mundo a Alma, Linda, Carmelita, Roberto (qepd) y Boanerges, todos ellos mujeres y hombres de respeto y reconocimiento, que hoy son madres, padres y abuelos que enseñan a sus hijos y nietos el valor del trabajo, la familia y la solidaridad humana.
La abuelita ha sido esencialmente comerciante. El pan y la tortilla fueron algunos giros de su actividad, pero convendrán conmigo en que no ha habido mejor sabor de relleno en todo el Estado de Guerrero que el de los domingos en casa de Doña Carmen Bernáldez Armenta, verdadero sitio de regocijo al paladar y auténtico festín culinario. En su elaboración confluían su alegre carácter costeño, el horno de barro y el sazón que sus hijas y nietas le heredaron.
Recuerdo su consejo maternal, sus bromas de abuelita traviesa, sus regaños a tiempo, sus bendiciones, su mirada tierna, sus bolillos con mole o relleno para ir a la escuela, su mandil con monedas que compartía con todos sus nietos, sus frases, sus dichos, sus palabras de mujer costeña… sus sabias palabras.
Seguro que lo mismo, y más, recuerdan mis hermanos  y primos Carlos, Christopher, Rubén, Erasmo, Liz, Migue, Cielo, Ale, Lety, Selene, Estrellita, Sebastián, Rodolfo, Roberto, Xóchitl, América, Darlene, Verónica, Berenice, Omar, Wendy, Saydi y Miriam, a quienes recuerdo siempre con especial afecto, cariño y cierta dosis de nostalgia.
Que el tiempo sea nuestro mejor aliado para seguir demostrando, en cualquier circunstancia, nuestro amor a la mamá-abuelita, a Doña Carmelita Bernáldez, porque también ella nos sigue entregando el mismo bálsamo en su longevidad luminosa.

domingo, 3 de abril de 2011

Sobre Juan R. Escudero

En la edición del 03 de abril de 2011, LA JORNADA GUERRERO publicó la siguiente nota,
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Las dos muertes de Juan R. Escudero/I
Paco Ignacio Taibo II
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Los primeros treinta
La música llega al jardín de las ventanas abiertas y la veranda; una orquesta pueblerina está tocando un vals en el salón. Una singular cadena de tradiciones reúne a la fiesta en casa de los comerciantes ricos con los pobres que escuchan, incluso las reglas no escritas de las costumbres hacen que la distancia sea de unos diez metros entre el porche y los mirones, acodados en los árboles, sentados bajo los mangos.
El invitado se acerca a la casona cruzando el jardín; viste un traje blanco de tres piezas y botas negras de montar sobre los pantalones. Al cruzar entre el centenar de pueblerinos que observan, saluda a uno aquí y allá: un lanchero, una sirvienta, un estibador y sus hijos. El vals sigue sonando. El invitado camina hacia la casa donde en el calor furibundo de la noche del trópico las mujeres y los jóvenes hijos de los ricos del pueblo bailan y sudan. Cuando está a punto de llegar a la casa, el joven invitado duda y se detiene. Durante un instante queda detenido entre el mundo del pueblo que mira y escucha y los ricos que bailan.
Luego, se decide y camina de regreso. Se detiene ante una gorda matrona que vende pescado en el mercado, se quita las botas y las deposita a su lado y le pide que baile con él. La mujer se ríe.
Bailan en el jardín con la música que llega de lejos, ambos descalzos, como todos los demás que los rodean. Bailan un poco torpes, el mismo vals que bailan en el interior de la casa.
Nunca pude saber qué vals era. La historia me la contó un viejo, que había sido uno de los niños que rodeaban a los bailarines, o que eso creía recordar, o que se la habían contado, o que se la había narrado alguien a quien a su vez se la habían contado; pero describía con precisión el traje blanco de Juan, los árboles en el jardín. Y en su memoria propia o generada en el pozo sin fondo de los mitos populares, resaltaba la historia de las botas:
“Y se quitó las pinches botas para bailar descalzo”. De tal manera que la sabia memoria rescataba lo importante, no importaba que se hubiera perdido el nombre del vals.
El día en que me narraron esta historia Juan llevaba sesenta años de muerto, estábamos en Acapulco y sus restos eran trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres. No me atrevía a usar la historia en la primera revisión del libro que había escrito con Rogelio Vizcaíno, tenía un tono hollywoodiano que la hacía poco creíble. Hoy la rescato mientras en el recuerdo colectivo de Juan, que hoy es también el mío, queda claro que no sólo bailó con los pobres, sino que se quitó las botas para bailar descalzo.
Los primeros treinta
Al niño que nació el 27 de mayo de 1890 le pusieron Juan Ranulfo. El padre era un comerciante español que levantaba familia por segunda vez, Francisco Escudero y Espronceda, de cuarenta y cuatro años, nativo de Torrelavega, provincia de Santander; su madre, doña Irene Reguera, era de Ometepec, Guerrero, y tenía catorce años menos que su marido, pero compensaba su menor edad con una peculiar fortaleza, una imagen de reciedumbre de la que no estaba exenta el que fumara puros.
Juan Ranulfo Escudero Reguera tuvo por padrinos a dos comerciantes gachupines amigos de la familia: Rufilo de Orve y Ernesto Azaola. El lugar del hecho era el puerto de Acapulco, paraíso tropical mexicano dejado de la mano de Dios y férreamente atrapado por las manos de algunos hombres.
Juan R. creció en el seno de una familia acomodada que poseía terrenos en Río Grande y Las Palmeras, casas y un comercio de telas y abarrotes. Hijo de uno más de los “gachupines” (años más tarde el padre de Juan usaría una frase para distinguirse: “Tus enemigos son gachupines, yo soy español”), aquellos iberos de origen agrario y pocas luces intelectuales que habían llegado con el siglo a tierras nuevas para “hacer la América” a base de sudar abundantemente, jornada de catorce horas de mostrador, malicia primitiva en el negocio (comprar barato y no vender muy caro), explotación feroz de parientes y empleados, y cuyo sueño era enriquecerse y retornar para edificar en el pueblo de origen una iglesia que perpetuara su gloria y plantar una palmera en su mansión que recordara “la América”; personajes clásicos, racistas en casi todas las costumbres menos en las del sexo y el dinero.
Francisco Escudero, a pesar de ser comerciante, español y vivir en Acapulco, era un hombre honrado (como se verá más tarde, estas características no dejan de ser sorprendentes), Juan R. fue el primero de los hijos de ese matrimonio al que siguieron María, Fulgencio, Francisco y Felipe.
A partir de los siete años, Juan estudió en la Escuela Real, y se dice que fue importante en su formación el humanismo de un profesor suyo, Eduardo Mendoza.
Alejandro Martínez, biógrafo de Escudero, cuenta:
[…] acompañaba a sus amigos hasta sus hogares y era en ellos donde palpaba más la pobreza de sus moradores. Veía cómo casi todos dormían sobre petates en el suelo. Los niños mal vestidos, con una alimentación deficiente. Contempló cómo los enfermos se morían porque no tenían dinero para comprar las medicinas necesarias.
En plena adolescencia fue enviado por su padre a estudiar a Oakland, California; lo que no deja de ser inusitado en un mundo cuyas costumbres hacían que los primogénitos no estuvieran obligados a estudiar más que rudimentos de contabilidad para asumir rápidamente la continuidad del negocio familiar. Extrañamente, resultaba entonces más fácil para una familia acomodada enviar a sus hijos a estudiar a la costa oeste de los Estados Unidos que a la Ciudad de México, con la que no había comunicación por carretera. Escudero estudió en el Saint Mary’s College secundaria y el oficio de mecánico electricista.
Los historiadores que han seguido la trayectoria del personaje discrepan sobre las fechas de su estancia allá. Mientras unos lo hacen permanecer de 1907 a 1910, otros dicen que regresó a México en 1907 a causa de una enfermedad.
Es difícil saber si en aquellos años conoció personalmente a Ricardo Flores Magón, el hombre que organizaba con una singular propuesta anarquista y agrarista la revolución contra la dictadura de Porfirio Díaz y que realizaba desde el exilio una fuerte labor de propaganda.
Bien sea por su conocimiento directo del magonismo, o por una influencia indirecta de éste, Juan R. regresó a Acapulco dispuesto a romper con su pasado de hijo de comerciante español y lo que esto implicaba en el puerto.
Poco después de su llegada construyó una lancha de motor a la que bautizó como La Adelina (en recuerdo de Adelina Loperetagui, una novia que había tenido) y se dedicó a organizar excursiones a la cercana isla de la Roqueta y labores en la descarga de los barcos. En contacto con pescadores y estibadores, comenzó un trabajo de organización que culminó hacia los primeros meses de 1913 con la fundación de la Liga de Trabajadores a Bordo de los barcos y tierra, que combatió por jornada de ocho horas, aumento de salario, descanso dominical, pago a la semana en moneda nacional y protección contra accidentes.
Juan además chocó contra los contratadores norteamericanos que reclutaban acapulqueños para la recolección de café en Chiapas ofreciendo salarios muy bajos. Exigió salario mínimo de tres pesos diarios, levantando un importante movimiento.
Su labor como organizador sindical lo enfrentó con el monopolio comercial y este utilizó al jefe militar de la zona, Silvestre Mariscal, quien expulsó a Escudero de Acapulco en 1915.
De 1915 a 1918 Juan R. vive la vida de un exiliado, dentro de su país pero fuera de su patria chica. De Acapulco viaja a Salina Cruz. Persigue durante meses una entrevista con Venustiano Carranza, el caudillo triunfante en la lucha de facciones en la que había desembocado la Revolución Mexicana. Juan había escrito un memorial en el que pedía:
Financiamiento para que fuera el sindicato el encargado de comercializar los alimentos de primera necesidad, y evitar que el monopolio gachupín matara de hambre a toda la población, incluido el ejército; pedía la expropiación de terrenos para fundar una colonia obrera fuera de la ciudad y con parcelas de cultivo para que los obreros se ayudaran con la agricultura, terrenos pagaderos a cinco años y bajo algún título que los hiciera inenajenables, dado que hasta las casuchas que habitaban en el puerto eran propiedad de las casas comerciales españolas, y con facilidad los despojaban de ellas, pedía también un local social para la agrupación que además de oficina sirviera de escuela, teatro y cine instructivo.
Nunca obtendrá la entrevista.
De ahí se transporta a la capital de México, donde se reúne con su hermano Fulgencio. Trabaja como inspector de jardines, establece relaciones con los anarquistas y pasa las tardes en la Casa del Obrero Mundial. Parte después a Veracruz, y ahí sostiene correspondencia con Ricardo Flores Magón. Más tarde vive en Tehuantepec, donde es secretario del juzgado. Ahí aprende los usos legales de la época y estudia detenidamente la recién promulgada Constitución de 1917. En agosto de 1918 regresa a Acapulco.
Ha sido la suya una peregrinación a la espera del retorno. Ha buscado infructuosamente el apoyo a su proyecto de los revolucionarios triunfantes y ha recibido la influencia de las organizaciones sindicales. El país ofrecía en aquellos años vertiginosos sobradas posibilidades vitales para el joven Escudero, pero este tiene una deuda que saldar. Cuando Juan R. vuelve al puerto aún no ha cumplido treinta años.
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Consulta en:
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En la edición del 10 de abril de 2011, LA JORNADA GUERRERO publicó la constinuación de la nota:
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Los dueños del puerto

Al iniciarse la segunda década del siglo XX, el sometimiento de los costeños al dominio y la explotación de los comerciantes españoles en Acapulco es casi absoluto. Tres grandes consorcios controlan y rigen la vida económica de la ciudad y de las costas del Pacífico cercanas al puerto: la casa comercial Alzuyeta y Compañía, fundada en 1821, paradójicamente año de la independencia nacional; B. Fernández Hermanos (La Ciudad de Oviedo), constituida en 1900. Sus propietarios son vascos en el caso de la primera, y asturianos (sin parentesco entre sí) en el caso de las dos siguientes. Los jefes de las casas eran Marcelino Miaja (B. Fernández y Cía.), Jesús Fernández (Fernández Hnos.) y Pascual Aranaga (Alzuyeta y Cía.).
A lo largo de un siglo, lo que en origen fueron grandes casas comerciales, que controlaban la venta de productos llevados a Acapulco desde otras tierras y monopolizaban la exportación de productos agrícolas, llegaron a constituirse en un complejo sistema monopólico que sin poseer directamente la totalidad de los bienes de los costeños, controlaba férreamente la industria, el comercio, el comercio en menudeo, el transporte por tierra, el transporte marítimo, los movimientos portuarios, la compra y venta de productos agrícolas, la pesca y la mayor parte de los servicios, como bancos, seguros, telégrafos. Punto de partida para ejercer el poder sobre funcionarios públicos: alcaldes, empleados aduanales y jefes de la zona militar.
El control gachupín del puerto se veía acompañado por un tipo de dominio aberrante que apelaba a la violencia, el racismo, la asfixia económica, el fraude, la intriga y el crimen.
El principal punto de apoyo del monopolio se encontraba en el tremendo aislamiento del puerto. Por tierra, desde Chilpancingo, no había más que un triste camino de brecha, que se tardaba en recorrer una semana en recua de mulas, en medio de un calor agobiante y grandes peligros; por mar la comunicación se realizaba en recorrer una semana en recua de mulas, en medio de un calor agobiante y grandes peligros; por mar la comunicación se realizaba a través de líneas de paquebotes que hacías servicio regular entre Acapulco y Salina cruz o Manzanillo.
Las tres firmas, dueñas de la mayor parte del transporte por mulas, impidieron en incontables ocasiones la construcción de la carretera México-Acapulco, sobornando a los ingenieros y técnicos que el gobierno central había comisionado para informar sobre las posibilidades de construirla. Los barcos y las rutas de navegación estaban sujetos a los intereses de los consorcios que eran dueños de las pequeñas flotas. Habían destruido toda pequeña competencia con métodos tales como sobornar a los capitanes de embarcaciones mexicanas para que encallaran. En un lapso de veinte años se había construido su control exclusivo del transporte marítimo destruyendo físicamente los barcos de sus competidores, como en el caso de Humberto Vidales, a quien le fueron hundidos los navíos El Progreso, de nueve toneladas, y La Otilia, de seis.
Acapulco será entonces puerto sin muelle por decisión de los explotadores, únicos dueños de barcos y chalanas. El control total de la carga y descarga marítima les permite impedir que ingresen mercancías capaces de competir con su monopolio. La descarga de los barcos de pabellón extranjero que llegan a Acapulco, y de cuyas casas matrices los gachupines son representantes, se hará por medio de chalanas y éstas se acercan a la playa donde se realiza una segunda descarga por trabajadores, asalariados de las tres casas, con el agua al cuello. Para consolidar su monopolio, retrasaban por un tiempo indefinido la descarga de productos ajenos, permitiendo que se deterioraran.
El informador del presidente Álvaro Obregón, Isaías L. Acosta, decía en un reporte años más tarde: “Si viene algún artículo de primera necesidad que esté escaso como maíz o harina primero saltan su carga, y hasta que han realizado una parte a buen precio, saltan la de otros.”
Los estibadores, que fueron el sector que primero organizó Juan Escudero, estaban sometidos a salarios de hambre; se pagaba igual el trabajo diurno que el nocturno, no había descanso dominical ni protección contra accidentes. Las casas intervenían también en el comercio al menudeo del puerto, financiando y endeudando a los pequeños comerciantes, a los que abastecían con sus productos. El control de los almacenes y las bodegas que tenían en Pie de la Cuesta les permitía determinar los precios del maíz, el frijol, la harina y la manteca. Sólo se sustraían a esta situación los aliados menores del triple consorcio que mantenían con ellos relaciones de complicidad y servicio, que mantenían con ellos relaciones de complicidad y servicio, como los hermanos Nebreda, el cónsul español Juan Rodríguez; el gachupín y boticario doctor Burrón; los hermanos San Millán, dueños del cine y cantina; el comerciante Antonio Pintos, socio menor de B. Fernández, y el impresor y ex alcalde Muñúzuri.
Asimismo, el consorcio era propietario de algunas panaderías, tiendas de abarrotes, la totalidad de los molinos de nixtamal, las carnicerías, algunas tiendas de telas, parte de las imprentas y papelerías y varias cantinas.
Este dominio del pequeño comercio se complementaba con una red de agentes en las zonas agrarias cercanas, que eran el instrumento para acaparar cosechas, comprar a la baja, colocar víveres encarecidos, cobrar deudas y enrolar jornaleros.
Las casas comerciales eran propietarias de haciendas como San Luis y Anexas, Aguas Blancas, el Mirador y La Testadura, y mantenían cordiales relaciones con otros latifundistas españoles como los hermanos Garay, ramón Solís, Ramón Sierra Pando, los hermanos Guillén, los hermanos Nebreda y Pancho Galeana (que además manejaba la construcción de casas en el puerto).
Desde principios de siglo los comerciantes gachupines se extendieron del comercio al agro, comprando porciones enormes de tierra en la Costa chica y la Costa Grande hasta llegar a constituirse en grandes latifundistas. Es ésta una típica historia de crímenes y despojos en la que abundan los ejemplos, como el de la misteriosa muerte del rico de Copala, Macario Figueroa, o el sonado caso, en aquellos años, del robo de la hacienda de Francisco Rivera.
Si esta fue la relación que entablaron con los viejos propietarios, mucho más envenenada fue la que mantuvieron con los campesinos sin tierras, a los que no dejaron otra que trabajar como arrendatarios.
Alejandro Martínez cuenta:
Como no podían pagar en metálico el derecho de arrendamiento, entregarían el finalizar la cosecha la mitad del producto. Los gachupines facilitaban la semilla, las viejas herramientas, los víveres y todo lo necesario para el cultivo; cargando el precio a cuenta de la futura cosecha. Con este despiadado sistema, al recoger el producto […] al campesino le quedaba menos de la cuarta parte de lo recogido.
Los campesinos eran además obligados a sembrar lo que convenían a las casas comerciales, forzando, como lo hicieron en la hacienda El Arenal, a destruir la siembra de ajonjolí para sembrar algodón.
Los pescadores estaban también bajo el yugo gachupín: “Los cordeles, anzuelos, los comestibles de viaje y hasta las canoas” eran arrendados con el compromiso de vender al proveedor todo lo pescado. La distribución del pescado salado en rancherías y poblados daba salida a los productos del mar adquiridos con una mínima inversión.
Además, eran dueños de las seis fábricas de la región: El Ticuí y Aguas Blancas, fábricas textiles que levantaron para aprovechar los cultivos forzados del algodón; La especial, fábrica de jabón destinada a aprovechar las extensas cantidades de copra que habían monopolizado, y otras tres fábricas instaladas bajo el régimen de comandita, es decir, con dinero de españoles residentes en la península ibérica administrado por las tres casas dueñas de Acapulco.
En el interior de las casas comerciales la situación no era mejor: los empleados trabajaban doce horas diarias, laboraban festivos y domingos y ganaban cincuenta centavos diarios, el equivalente a la mitad del salario mínimo en zonas agrarias de otras partes del país.
En estos comportamientos dictados por las inflexibles leyes de la barbarie capitalista, hay también rasgos de una maldad a prueba de novelas de Dickens. La voracidad de los gachupines los llevó a perseguir sangrientamente a competidores y viejos aliados. Así volvieron loca a la hija de su inveterado testaferro Cecilio Cárdenas, quien habiendo muerto intestado dejó tres casas a Vicenta, la cual no les vio ni los cimientos gracias a la mano negra del monopolio hispano. Lo mismo trataron de hacer con su ex socio Burrón, al que trastocaron en oro una deuda en billetes y pagó la devaluación del dinero que durante la revolución se hizo papel viejo, y no se tentaron el corazón para echar a la calle a la viuda de Victorio Salinas argumentando una deuda que ya había sido pagada.
Ilustrativa de estos comportamientos puede ser la historia de un pequeño comerciante que habiendo hecho camino en mula desde Michoacán con una carga de alambre de púas, trató de venderlo en el mercado libre, sólo para encontrar que al negarse a venderlo a bajo precio a los gachupines, éstos pusieron a la venta alambre almacenado a mitad de precio, con lo cual lo arruinaron.
El poder adquirido se transformaba en estilo, el dinero en despotismo, la fuerza monopólica en soberbia, racismo y usura enfermiza: lo mismo se negaban a cambiar giros telegráficos trastornando los sistemas de crédito al uso en la época, que manipulaban las compañías de seguros de las cuales eran representantes; que alteraban el calendario de fiestas patrias haciendo que el puerto celebrara el 8 de septiembre, día de la asturiana Virgen de Covadonga, en lugar del 16, día de la Independencia, y que promovieran el pro español Iturbide como prócer de la patria en lugar del cura Hidalgo. Mantenían el Colegio Guadalupano donde se impartían clases de religión y la marcha real española sustituía al himno nacional en las conmemoraciones.
Los testaferros de las tres casas, que a lo largo de esta historia serán conocidos como “progachupinistas”, se alternaban en los puestos de mando municipal, de administración de la justicia y de la aduana. En el Ayuntamiento fueron nombrados sucesivamente por las casas comerciales el hacendado Nicolás Uruñuela, el tendero e impresor Muñúzuri, el socio de B. Fernández, Antonio Pintos, el doctor gachupín Butrón, el peruano H. Luz. Bajo control de los españoles estuvieron también los militares jefes de la plaza, más allá de qué facción dominara el país, lo mismo el coronel Mariscal, huertista, que el carrancista Villaseñor, que obregonistas Flores y Crispín Sámano. No hubo cambio revolucionario que resistiera las treinta talegas.
Para la administración de estos fondos negros, los Alzuyeta y los Fernández constituyeron el depósito bautizado como La Calavera, que sirvió para sufragar cohechos, pagar pistoleros, asimilar gastos de operaciones de dumping, mantener la nómina de funcionarios y financiar el combate contra oponentes menores como los comerciantes libaneses del puerto.
Su control de los cargos públicos era prácticamente total, pues además de designar a los alcaldes y regidores pagaban de sus nóminas a la policía del puerto.
Sociedad cercada, aislada; con un solo trayecto de movilidad: rumbo al abismo, hacía sentir sobre el costeño de cada día la opresión y el racismo, junto con la imposibilidad de progreso. El horizonte del llano era un horizonte clausurado, que enmarcaba una vida en la impotencia ante el poder y el privilegio. Para el pequeño comerciante no había perspectiva de cambio en una sociedad sometida a la arbitrariedad del monopolio; para el dependiente de comercio no había ascenso posible en una estructura comercial en la que los cargos de importancia eran ejercidos por gachupines protegidos de los amos, y las vacantes que se producían cuando estos retornaban a su tierra con una pequeña fortuna eran cubiertas por recién desembarcados cuya única carta de presentación era haber nacido en España. Para artesanos y trabajadores, para salariados del campo y pequeños propietarios agrícolas atrapados por el agiotismo, no había otro futuro que la rebelión.
El día en que Juan R. Escudero llega al puerto, a mediados de 1918, cuando la Revolución Mexicana prácticamente ha terminado, no sabe que su voluntad de transformar la sociedad de la que ha sido expulsado será instrumento de una fuerza social oculta y soterrada, pero no por ello menos violenta, de la que aún no conoce sus posibilidades y límites. El paraíso corrompido acapulqueño encontrará en Juan R. la voz que ocupará los espacios del silencio.
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En la edición del 17 de abril, LA JORNADA GUERRERO publicó lo siguiente:
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Entre Tom Mix y el ayuntamiento rojo
Los testimoniantes ayudados por los historiadores no han podido ponerse de acuerdo en qué película se exhibía, ni siquiera se han puesto de acuerdo en quiénes eran los actores estelares; unos atribuyen el lleno que había en el cine Salón Rojo aquella noche de enero de 1919, al amor de los costeños por el vaquero Tom Mix, los otros dan a Eddy Polo el poder del reclamo. Todos coinciden en que, aprovechando el intermedio, Escudero, que se había sentado en una platea, se puso de pie sorpresivamente y arengó a los presentes, llamándolos a organizarse contra los explotadores gachupines. Para la mala suerte de Juan, los propietarios del cine Salón Rojo eran los gachupines Maximino y Luciano san Millán, que sintiéndose aludidos llamaron a las fuerzas del orden. Mientras tanto, la concurrencia aplaudía al orador que, caliente los ánimos, había llamado a la organización de un partido político de los trabajadores.
Un primer retrato del personaje, surgido de las descripciones de los contemporáneos y de la única fotografía que conozco de Juan, lo muestra como un hombre alto para la media acapulqueña: un metro ochenta, bigote poblado de guías largas, grandes patillas, pelo rizado, de un color de piel claro amarillento a causa de una afección palúdica, y ojos brillantes, risa fácil, plática más fácil aún surgiendo de una voz metálica.
La intervención policiaca contra Escudero provocó que sus nuevos partidarios se lanzaran a protegerlo, la función cinematográfica culminó en zafarrancho.
Perece ser que el mitin cinematográfico fue uno de los recursos de Juan Escudero en esta primera etapa de su trabajo de organización popular, y que varias veces fue sacado a culatazos del Salón Rojo por soldados del cuartel vecino, que proporcionaban servilmente las autoridades militares a los dueños económicos de Acapulco. Orador sorpresivo y sin audiencia propia en esta etapa, Escudero aprovechó también un homenaje a Benito Juárez donde se había reunido buena parte de la población para insistir en su proyecto organizativo.
En el clima de tremendas tensiones clasistas del puerto en 1919, la arenga de escudero tocó corazones, y el 7 de febrero de ese mismo año nació el Partido Obrero de Acapulco (POA).
Juan reunió para su arriesgada propuesta a un grupo de hombres que no tenían miedo, o que tenían menos miedo que los demás, que todo lo habían perdido que no tenían miedo a perderlo: sus hermanos Francisco y Felipe, los herreros Santiago Solano y Sergio Romero, el ebanista Mucio Tellecha, su hermano José, empleado, los hermanos Diego, estibadores; Ismael Otero, zapatero, el funcionario del juzgado y poeta Lamberto Chávez, el empleado Pablo Riestra, los hermanos Dorantes, Camerino Rosales, Crescenciano Ventura, Martiniano Díaz, E. Londe Benítez, Julio Barrera y Juan Pérez.
Como en todas las historias que han de transportarse al mito popular, el lugar de la reunión inicial del Partido Obrero de Acapulco ha sido situado en mil y una direcciones: se habla de la esquina de Galeana y Cinco de Mayo, donde por aquellos días vivía una novia y amante de Juan, Tacha Gómez.
La base social de la nueva agrupación estaba formada por los estibadores de la vieja Liga de Trabajadores a Bordo de los Barcos y Tierra que Escudero había formado en 1913 y que revivía al impulso de la agitación; pequeños comerciantes asfixiados por el monopolio de las casas comerciales españolas, como los hermanos Amadeo y Baldomero Vidales, cuyo padre había sido arruinado por los gachupines y que apoyaron económicamente al POA; treinta y dos empleados de las casas comerciales que sentían que no existía posibilidad de mejora y ascenso en una estructura donde los mejores puestos eran invariablemente cubiertos por españoles (que iban llegando al puerto, se convertían en hombres de confianza de sus paisanos, trabajaban como burros y se iban con un capital), artesanos independientes, empleados públicos de cargos menores en la administración y algunos pequeños propietarios agrícolas.
El programa inicial del POA recogía sus exigencias comunes y se mantenía prácticamente dentro de los límites de la recién promulgada y ya incumplida Constitución de 1917 (tradición, la del incumplimiento por parte del gobierno, que habría de prolongarse al menos ochenta años más, si el autor de esta historia conserva su memoria):
1. Pedir un pago justo por la jornada de trabajo.
2. Defender los derechos humanos.
3. Sanear las autoridades.
4. Participar en las elecciones.
5. Exigir la jornada de ocho horas de trabajo.
6. Propagar la educación.
7. Conseguir tierras para los campesinos.
8. Hacer las gestiones convenientes para que se abriera la carretera México-Acapulco.
9. Emprender una campaña enérgica contra las enfermedades.
Un programa así permitía, a la larga, unir prácticamente a todas las fuerzas sociales del puerto, a excepción de los dueños de las grandes casas comerciales y de sus subordinados: las autoridades civiles y militares de Acapulco. Juan R. Escudero fue nombrado presidente del partido y se comenzó el trabajo de organización.
Pocos meses más tarde nacía Regeneración, un pequeño periódico de dos hojas (cuatro a veces) que circulaba los domingos (en los momentos de tensión llegó a circular jueves y domingos) y desde el cual se atacaban violentamente los intereses de los grandes comerciantes e incluso sus personas. En una población que no rebasaba los seis mil habitantes, los efectos de Regeneración se dejaban sentir.
El periódico, que había tomado el nombre de su hermano mayor, el órgano magonista que Juan Escudero había conocido y admirado, se manufacturaba en una pequeña imprenta de segunda mano comprada por noventa dólares en Estados Unidos, porque ninguna otra imprenta del puerto, en manos de los grandes comerciantes, lo hubiera impreso. Entre los lemas que aparecían en su cabecera estaban: “Por la defensa de los derechos del pueblo”, “Contra los abusos”, “Labor pro-pueblo, labor pro-patria”, “Por la verdad y justicia”, y costaba dos centavos (luego se editó con cuatro páginas y subió a cinco centavos).
La fuerza de Regeneración estaba en la violencia de sus denuncias y en el frondoso estilo con el que se hacían, donde sobraba espacio para el insulto, la mentada de madre, la amenaza y la diatriba; pero su magia estaba en el equipo de colaboradores que Juan R. Escudero había encontrado, un grupo de niños, recién salidos de la primaria, que hacían que el semanario llegara hasta el último rincón de Acapulco.
Alejandro Gómez Maganda, uno de esos niños, recuerda:
Entre los muchachos que con él colaborábamos, desde parar los tipos de imprenta para hacer el semanario, palanquear para su impresión, recibir gacetillas y vocearlos en las calles, estábamos: Jorge Joseph, Gustavo Cobos Camacho, Ventura Solís, Mario de la O, Juan Matadama y el autor. El portero de la casa era un fiel huérfano llamado Cleofas.
Regeneración, pequeño en tamaño y formato, era sin embargo múltiple y gladiador. Descubría sucias maniobras, señalaba errores, marcaba a los prevaricadores, a los apóstatas y tránsfugas. Reclamaba justicia; atacaba a los malos militares y a los políticos que subastaban su influencia; orientando al pueblo para el trámite elemental de sus asuntos, y al darle a conocer sus derechos y obligaciones, rompía la inercia del conformismo suicida y los impulsaba a ir a las casillas electivas, para después exigir de pie el cumplimiento del voto.
Nosotros nos desbandábamos como parvada incontenible, y solo se escuchaba el vibrante pregón: “¡Regeneración a cinco centavos!”
El pueblo nos arrancaba materialmente los ejemplares de las manos y reía con la ironía del maestro, se entristecía con sus adversidades y exaltábase con su grito implacable de pelea: ¡Regeneración a cinco centavos!”
Apoyándose en tres ejes: el Partido Obrero de Acapulco, la Liga de Trabajadores a Bordo de los Barcos y Tierra, y Regeneración, el proyecto escuderista fue tomando poco a poco forma y se dieron los primeros choques entre el organizado movimiento popular y sus explotadores.
Escudero inició una campaña contra Emilia Miaja, administrador de la fábrica textil El Ticuí y jefe de B. Fernández y Compañía, por el mal trato que daba a sus obreros. El despótico gerente llegó el extremo de arrojar ácido en la orilla del canal del que se surtía la fábrica para que no pudiera tomar agua de ahí la gente del pueblo. La campaña surtió efecto y Antonio Fernández Quiroz, uno de los dueños de la empresa, sustituyó a Miaja en la administración.
En el curso de 1919 Escudero organizó la huelga en la fábrica de jabón La Especial, en las cercanías de Acapulco. Se luchaba por aumento de salario diario de 75 centavos a 1.25 pesos. La huelga, en una empresa que era propiedad de las casas, duró siete días bajo enormes presiones. Las autoridades militares intentaron una intervención. La respuesta de los trabajadores fue: “Hagan lo que quieran, pero nadie se mueve hasta el 1.25”-. Al final de la semana los propietarios cedieron.
El partido iba ganando en fuerza y adhesión, y Escudero se multiplicaba. Traía en el bolsillo un ejemplar de la Constitución de 1917 y con él predicaba. Con un estilo bíblico llevaba la palabra de un lado a otro, interrumpiendo las tertulias, apareciéndose en las playas o a la salida de las barcas. Ahí se formaban grupos y se hacían amistades. El partido seguía creciendo lentamente y la cuota de veinticinco centavos por miembro iba llegando a las maltrechas arcas de la organización.
Fortalecida la base urbana, Juan se dirigió al campo. Su peregrinación lo llevó a recorrer a caballo ambas costas, llevando mensajes de denuncia y organización a los campesinos. Sus instrumentos eran los rudimentarios procedimientos legales de la época adquiridos en el juzgado de Tehuantepec. Gratuitamente asesoraba en demandas de propiedad de la tierra, derechos colectivos, juicios por despidos arbitrarios. Su labor hizo que fuera detenido muchas veces acusado de sedicioso, que se le impusieran multas y que fuera amenazado de muerte varias veces.
En 1920, en el acto de conmemoración del primero de mayo, el POA decidió entrar en la lucha electoral y postuló a Escudero como candidato a presidente municipal.
Juan R. Escudero se resistió a aceptar la nominación porque no quería que se pensara que había colaborado en la organización del POA con el fin de utilizarlo como plataforma para su lanzamiento político personal, pero fue presionado por el partido que lo reconocía como dirigente indiscutido y sabía que sólo él podía recoger en votos el trabajo de denuncia, agitación y organización, que se había hecho en el último año. Tomás Béjar y Ángeles sustituyó a Escudero en la Presidencia del POA y S. Solano fue electo vicepresidente.
El inicio de la campaña electoral coincidió con el desarrollo nacional de la revuelta de Agua Prieta, el último acto armado en la historia de la Revolución Mexicana; el ajuste de cuentas final entre las posiciones centristas de los barones militares contra la derecha del presidente Carranza, todo ello con el sector más radical desactivado tras la muerte de Zapata y la derrota y aislamiento de Pancho Villa. A través de Regeneración, Escudero tomó el partido de Obregón y los militares del norte contra Carranza. Nuevamente la medida de la realidad la daba Acapulco, si los dueños de las casas eran carrancistas el POA sería lo contrario.
Tras el triunfo del obregonismo, el POA se alió con el Partido Liberal Constitucionalista Costeño (filial guerrerense del PLC obregonista) y apoyó la nominación de Rodolfo Neri como candidato a gobernador. En retribución, el PLC nominó y apoyó a escudero como candidato a diputado de la legislatura guerrerense por el distrito de Acapulco y a otro Miembro del POA, Tomás Béjar y Ángel, como suplente. Ese mismo día se realizó en Acapulco una manifestación de apoyo a Neri (un ex juez democrático que simpatizaba con el POA), quien saludó desde el balcón de su casa, anunciando su programa básico; instrucción pública, reducción de impuestos, fomentar la asociación obrera, dotación de ejidos para los pueblos y construcción de caminos.
Durante el mes de octubre el POA impulsó las candidaturas de Neri y Escudero, e inició a través de Regeneración una campaña antialcohólica y de divulgación de las leyes agrarias.
La candidatura del POA progresaba, pero las elecciones importantes desde el punto de vista del movimiento social eran las de la presidencia municipal de Acapulco. Poco se podría hacer desde la legislación estatal. El combate en términos electorales estaba en destruir la administración progachupina y corrupta del puerto, punto de apoyo de las casas comerciales para su dominación
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domingo, 24 de octubre de 2010

Entrevista de Juan Sánchez Andraca

En la edición del 24 de octubre de 2010, el periódico DIARIO 21  de Iguala, publicó la siguiente entrevista:
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La Entrevista del Domingo
Juan Sánchez Andraka, escritor
Ulises Villasana
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Iguala, Gro., Octubre 24.
El escritor Juan Sánchez Andraka visitó la ciudad de Iguala, donde presentó avances de la película “Un Mexicano Más”, basada en su primer obra literaria, respetando en más del 90% los diálogos de su libro y supervisados por él mismo. Narró a grandes rasgos para Diario 21, lo que lo llevó a adentrarse en el mundo de las letras y la imaginación.
Sánchez Andraka nació en Chilapa de Álvarez, en el año de 1941. Relató que desde pequeño creció bajo una religión muy estricta, la cual predominaba en aquel tiempo, moralista entre comillas, “nos educaban religiosamente haciéndonos repetir lo que ni siquiera entendíamos, así como los rezos, también nos hacían repetir lo que llaman doctrinas”.
“Como ejemplo recuerdo que en una ocasión estábamos memorizando los mandamientos de la ley de Dios y justo en el que dice ‘No Fornicarás’, a mí se me ocurre preguntar qué era fornicar, esta pregunta bastó para que fuera reprendido muy severamente, así de dura era la formación en mi pueblo”, menciona Andraka. Este tipo de formación es muy deficiente, es por eso que desde ahí entra la pésima educación en México, “se educa sin principios, sólo con teoría”, señaló.
Sánchez Andraka emigra a la ciudad de Chilpancingo a la edad de 11 años para así poder terminar su educación primaria, secundaria y preparatoria, por azares del destino y accidentalmente, termina ejerciendo la docencia, “en aquellos tiempos salías de la secundaria y tenías la oportunidad de entrar al Instituto de Capacitación del Magisterio, y salías con tu plaza de docente. Trabajar de maestro era fácil, decías vamos a trabajar ‘aunque sea de maestro’, porque era la forma más fácil de encontrar trabajo, ahora los maestros les es muy difícil encontrar plaza.
El escritor recuerda que fue asignado a dar clases en una secundaria de la Zona Norte, adelante de Teloloapan, en la cual sólo laboró por espacio de 6 meses “en 1966 accidentalmente llegué a la docencia en la cual estuve 6 meses y nunca me volví a acercar, me decepcionó muchísimo la vida de maestro”.
“Era mi primera plaza, mi afán de participar en la formación integral de mis alumnos me provocó muchísimas ilusiones, imaginé que en esa pequeña comunidad instalaríamos una biblioteca y que habitantes del lugar y alumnos formarían grupos de lectura, soñé una promoción cultural con talleres de arte, conferencias, conciertos y exposiciones”.
Señala que él buscaba impartir la materia de Español, pero cuando llegó a la escuela, le dijeron que no estaba vacante por lo que entre las opciones que le dieron aceptó Civismo y Educación Física, “mis propuestas fueron recibidas con la frialdad de la mentalidad burocrática de la mayoría de mis compañeros de trabajo, incluso, poco a poco fui siendo objeto de la burla por mis proyectos y hasta me llamaban agitador y politiquero, un maestro problema”.
“No encajaba con mis compañeros, en parte porque yo no tomaba alcohol y la mayoría en cuanto salía de la escuela se dirigían a la cantina del pueblo a emborracharse a morir”. “En una ocasión se preparaban para organizar un baile en la escuela y ellos se pusieron de acuerdo para asignarme a la cantina, cosa a la que me negué rotundamente”, dijo el escritor de “Un Mexicano Más”.
Menciona que debido a todo esto fue puesto a disposición de la Secretaría de Educación, por lo que tuvo que viajar a México por órdenes de su director, viaje que realizó pensando que sería rápido, “salí inmediatamente a la Ciudad de México, sin llevar más que la ropa que traía puesta, llegué a las oficinas un jueves y me dijeron que regresara el viernes y el viernes que el lunes. Como yo no traía más que esa ropa, me hospedé en un cuartucho y le pedí a la señora que hacía el aseo que si podía lavar mi ropa, ella con gusto aceptó, así que le di mi ropa y me quedé envuelto sólo en una sábana”, recuerda el oriundo de Chilapa.
“Al otro día escuché que alguien estaba barriendo por lo que salí envuelto en la sábana para pedirle mi ropa a la señora que la había lavado, cuál fue mi sorpresa que quien barría era otra persona y no a quien le había confiado mi ropa, al preguntarle me informó que la otra persona tenía un descanso de 4 días y no regresaría hasta el viernes, así que me quedé encerrado por 4 días comiendo sólo torta y refresco”, dijo el también autor de “Debe Amanecer”.
Menciona que tuvo que estar encerrado los 4 días de descanso de la señora que hacia el aseo, en el hotel cercano a la Secretaría, “sobreviví comiendo tortas y refresco, sin dinero, sin ropa pero para suerte tenía hojas y un lápiz, que fueron el instrumento para darle vida a ‘Un Mexicano Más’, al llegar el viernes, ya había terminado de escribir este libro, que en unos días más se estrenará en la pantalla grande”.
Asegura que gracias a este cruel choque con la realidad, fue que se adentró en el mundo de las letras, “un accidente cambia tu vida, por accidente llegué a escribir ‘Un Mexicano Más’, y de ahí me seguí, por cierto cuando salí del hotel ya no volví a la Secretaría de Educación, me regresé a mi tierra y nunca me volví a acercar jamás, me decepcionó muchísimo la vida de maestro, cuando me preguntan de que vivía solo puedo decir que me alquilaba de todo, llegué hasta vender cacahuates”.
El creador de “Los Domados” dijo que a más de 40 años la docencia no ha cambiado, es lo mismo, “desgraciadamente parece que estamos hechos con el mismo corte, es lo mismo que asistas a una clase en los años 40 que en esta época y es por eso que el tema del libro “Un mexicano Más”, aún está vigente, a 44 años después, libro que en su última edición tuvo un tiraje de 10 mil ejemplares”.
Juan Sánchez Andraka comentó que durante su vida ha escrito 12 libros, 10 de ellos son novelas y dos entrevistas, como son “Un Mexicano Más”, “Los Domados”, “Debe Amanecer”, “A pesar de todo”, “Hallé mi olvido”, “Volvieron a Encenderse las Estrellas” y “Zitlala”, entre otros.
En lo que respecta a Iguala el escritor cuenta que en la Cuna de la Bandera tiene muchos amigos, “porque es parte de mi tierra y aquí realicé muchos trabajos, como por ejemplo una historia del tren que desapareció en los años 90’s, misma que publiqué en “Así Somos”, también la historia de Iguala en coordinación con Andrés López Velasco, un extraordinario colaborador, también con Guillermo de la Cruz Issa, hemos trabajado mucho en la labor cultural cuando él fue director de la Casa de la Cultura, además con Rafael Domínguez Rueda, quien es un poeta extraordinario y que fue coordinador del Consejo de la Crónica.
Señala que llegó a tener contacto con Elena Garro, “no podría decir que era mi amiga pero sí mi conocida. Recuerdo que en una ocasión le hablé por teléfono y me dijeron: está tendida. A ella la considero una de las más grandes escritoras de México, “Los recuerdos del Porvenir” yo considero que es una de sus más grandes obras.
Por último, Sánchez Andraka invitó a los jóvenes a adentrarse en el mundo de la lectura y a escribir cuando sientan la necesidad, pero sobre todo, a ser disciplinados “la disciplina es la base del éxito”, dijo. También invitó a todos a estar al pendiente de la premier de la película basada en su libro “Un Mexicano Más”, que lleva el mismo nombre, la cual se estrenará a principios de noviembre en el DF en más de 30 salas de cine como Cinépolis, Cinemex y Cinemáx y a mediados de noviembre en Iguala, en Cinépolis.
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Consultado en:

domingo, 26 de septiembre de 2010

Entrevista a Dolores Adame Catalán

En DIARIO 21, edición del domingo 26 de septiembre de 2010, se publicó la siguiente nota:

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La Entrevista del Domingo
Dolores Adame Catalán. Longeva revolucionaria
Por Jonatham Cuevas
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Iguala, Gro., Sept. 26.
Cientos de arrugas muestran su infinita experiencia, mientras que su mirada cuenta tan solo un poco de sus 110 años de vida; ella es doña Dolores, quien relata la época que vivió en carne propia; aquella época en que existía una lucha por el poder, entre Emiliano Zapata y Venustiano Carranza; el tiempo de la Revolución Mexicana.



Doña Dolores nació al momento que germinó el siglo XX. Pues cuando éste preparaba un movimiento que marcaría la historia de México, se alistaba una mujer que contaría lo sucedido en esa época a por lo menos 3 generaciones. La fiel testigo de una verdadera revolución.



Minutos antes de relatar lo atestiguado por su propia persona, la “señorita” Dolores (pues así le gusta que le digan, debido a que nunca se casó ni tuvo hijos), probaba con delicadeza sus alimentos; los degustaba lentamente y sin prisa alguna, pero amablemente, ofreció a sus visitas un plato de comida., enseguida ordenó a sus familiares que atendieran bien a los comunicadores que la visitaban.



Al frente de su mesa, postrada sobre una silla, preguntaba a uno de sus sobrinos, a que venían las personas que en ese momento ya la esperaban en la sala; aquel hombre alto, un tanto grande de edad, explicaba que aquellas personas (tres mujeres y un hombre), querían conocer sus experiencias que tuvo en la Revolución Mexicana.



Entonces terminó de comer. Apoyada por dos de sus sobrinos se puso sobre sus pies con un poco de trabajo. A paso lento, se dirigió a la sala, que esta a escasos tres metros de su comedor. Tardó unos 3 minutos en recorrer ese trayecto.



Finalmente, pidió que le instalaran una silla junto a aquellos sillones en los que no se sentó debido a que –dijo-, no puede pararse cada vez que trata de descansar sobre ellos.



Aquella mujer, necesitaba que le hablaran cerca del oído para poder entender las preguntas, pues dicen sus familiares que ya no escucha bien, además de que afirman, ya ve un poco borroso.



-¿Cuál es su nombre señora?”; se le preguntó.



-¡¡No soy señora, soy señorita!!”; Respondió un tanto molesta, al tiempo que su mirada cansada, mostraba una luz brillante, muestra de la experiencia de toda persona de la tercera edad.



Luego dijo; “Yo me llamo Dolores Adame Catalán, a sus órdenes, y orgullosamente soy de Chichihualco, de donde era Nicolás Bravo”.



En seguida se le preguntó su edad, dato que dijo desconocer, pues al momento que alzó su mano y sus cejas, estirando y engrosando un poco sus labios, explicó que es difícil recordar su edad cuando ha vivido tanto tiempo; sin embargo, el acta de nacimiento mostrada por sus sobrinos, dan fe de sus 110 años, pues aquella mujer nació en el año de 1900.



Antes de continuar, pidió que todos los ahí presentes escucharan un discurso que expuso cuando apenas cursaba el segundo año de primaria, y es que asegura que ese fue el primer discurso que se aprendió y dijo al frente de cientos de personas, mismo que no olvida pese a que su padre, la obligó a aprendérselo a tan solo un día antes de que lo exclamara.



Luego, recitó aquel discurso; “Mexicanos, son la sublime decisión de Hidalgo, la noche del 15 de septiembre de 1810, si en sabiente patriotismo y heroica resignación de héroes personificados por Juárez, Porfirio Díaz, Ocampo, Zaragoza, y otros muchos que conservaron y enriquecieron el inmortal legado de Hidalgo, porque este dispersó, y formó el espíritu patriótico, hizo que los astros vieran por completo en el cielo de la patria, Hidalgo y Juárez...”.



Este, fue tan solo un fragmento de aquel verso que por lo menos, tardó 10 minutos en ser declamado por aquella mujer que pese a su escasa fuerza, quiso ponerse de pie para hablar con toda libertad de ademanes; al final solicitó aplausos con una voz de mando.



Luego, a pesar de estar asombrados por la sabiduría mostrada por aquella mujer, y al momento que a su familia casi les rodaban lágrimas, los periodistas preguntaron sobre los tiempos de la Revolución.



“Pues sí recuerdo porque estábamos en paz, bonito verdad, pero empezó la Revolución, ah pues la gente que tenía miedo se escondía, y la que no pues ahí andaba…”; dijo aquella mujer.



Así, doña Lolis recuerda las amargas, pero valiosas experiencias que tuvo al conocer grandes personajes de la historia mexicana, incluso, afirma que el general Heliodoro Castillo, fue uno de sus pretendientes; ese recuerdo lo recreó con un semblante penoso, un tanto sonrojada a pesar de su edad.



-¿Qué era la Revolución para usted?”; se le preguntó.



-¿Qué cosa era?, Ave maría purísima, pues la Revolución; ¡¡Guerra, guerra de pronunciados y gente que andaban en las calles así, robando, matando…!!.



Esa era la respuesta de doña Lolis, misma que dijo justo cuando recordaba la rispidez de aquella época, mostrando un poco de miedo y coraje a la vez.



-¿Y en las casas que hacían?



-Saqueando, saqueando las casas, esculcando y llevándose lo que encontraban…



Aquella mujer vestía una prenda larga que cubría desde su cuello hasta debajo de sus rodillas por completo, era un vestido largo y floreado, acompañado de un mandil.



Con esas vestimentas, y frente a las paredes que la han visto crecer, recordó con amargura aquellos tiempos, sin embargo, detalló que no todo era malo, ya que tuvo la oportunidad de conocer a grandes personajes.



EL RECUERDO



DE UN AMOR IMPOSIBLE



-¿Cómo era Nicolás Bravo?



-Ah pues una persona muy presentable y muy buena, y de dinero, de buen parecer.



-¿Y el general Heliodoro Castillo?



-Ah pues era una persona alta, de mucho prestigio, de los grandes, nosotros éramos unos cominitos al lado de él, él era una persona bien parecida, muy bien parecida, andaba con su gente y lo valía tanto de persona como su presentación.



-¿Y es verdad que usted fue novia del general?



-¡¡Ora!! Yo era una miniatura al lado de él, ellos eran personas grandes, él se casó con una muchacha muy bonita que se llamaba Miguelita Nava, una cosa preciosa, su novia le quedaba bien, a mi me hablaba, pero yo no quise porque el era grande, como iba a andar con una muchachita taruguita como yo.



Lo cierto es que doña Dolores, o “la señorita lolis”, fue parte de la Revolución Mexicana, que está próxima a conmemorarse en su centenario, y esta venerable anciana habrá de festejarlo con discursos, como siempre le ha gustado.



La familia de doña Dolores, celebra la oportunidad de tener entre ellos a una mujer ejemplar, y que podría ser la persona con mayor edad en este país, pero además, la anciana más sana, pues aseguran, a sus 110 años, no sufre de ninguna enfermedad.



Su sobrina Guillermina es quien la cuida a todas horas, lo que le impide tener una vida propia, sin embargo, la generosa sobrina, parte de la descendencia de una gran familia, afirma que no es ninguna molestia hacerse cargo de una mujer que podría ser de las más ancianas de este mundo.



“Es complicado, yo casi ya no puedo salir a ningún lado porque pues ella ya no puede andar conmigo para allá y para acá, si, y mis hermanas, pues tengo más hermanas pero ya no tienen tiempo de venirla a cuidar…”; expuso la sobrina que parece ser su hija.
Al final de la entrevista, doña Dolores consideró; “la gente que quiere revolución ahora no saben lo que dicen, porque por más que le vaya a uno mal, pues es mejor la paz y no la guerra”; y es que todo el derecho tiene de hacer esas declaraciones, pues no todas las personas han vivido en carne propia una revolución, la Revolución Mexicana.
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Consultado en:
http://www.diario21.com/?module=displaystory&story_id=62462&format=html

sábado, 25 de septiembre de 2010

Sobre Felipa Camargo Vega


¿Quién es Felipa Camargo Vega?
Lupita Jaimes
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Nació en la ciudad de Chilapa de Álvarez el día 13 de abril de 1910, sus padres fueron Gumecindo Camargo Peralta y Macedonia Vega Rendón, originales y vecinos de Chilapa; sus primeras letras las aprendió a través de un silabario de San Miguel que funcionaba en esa época en las escuelas particulares y se pagaban seis centavos por semana con un horario matutino de lunes a viernes.
“Por aquellos tiempos existían en Chilapa escuelas particulares dirigidas por el clero, como el Sagrado Corazón de Jesús (hoy Colegio Morelos) y el Verbo Encarnado (hoy Colegio Carrillo Cárdenas), a los que asistía sólo gente que podía pagar las colegiaturas (escuelas elitistas).
También existía la escuela oficial para niñas cuyo nombre era Catalina González, esa misma pasó a la federación y en ella terminé mi instrucción primaria (hoy Justo Sierra), cuando terminé mis estudios primarios fui pensionada por el licenciado Padilla a la escuela Normal Rural Conrado Abundis (hoy Isidro Aburgos), ubicada en Ayotzinapa.
Esta escuela funcionaba en cuatro semestres, los egresados se comisionaban a diferentes partes de nuestro estado, de acuerdo al interés del egresado escogía su región que le conviniera”.
Una de sus comisiones que se le asignó fue la comunidad de Acatlán, municipio de Chilapa, como maestra de grupo primario, “mi permanencia en dicha comunidad fue de un año, mi tercera comisión fue nuevamente en el poblado de Acatlán, con permanencia de un año escolar, la cuarta comisión se me asignó nuevamente a la comunidad de Ayahualuco durante un año escolar. Otra orden de comisión fue a la comunidad de Ayahualulco donde permanecí muchos años. Debo aclarar que las comisiones que se me asignaban, eran decisiones de las autoridades educativas”.
En aquel tiempo los maestros siempre debían permanecer en las comunidades donde los maestros eran tratados muy bien por las entidades donde permanecían, menciona -lo que se siembra se cosecha-.
Menciona que también en aquel entonces carecían de un sindicato, no tenían escalafón, sólo las autoridades educativas tomaban decisiones sobre su trabajo, recibe órdenes de la supervisión escolar para presentar sus servicios a la escuela Justo Sierra ubicada en Chilapa, a los pocos años esta escuela se dividió y hubo sección de niñas y sección de niños.
La escuela Justo Sierra de la sección de niñas cambió de nombre por Eucaria Apreza, de la cual se siente orgullosa por ser la fundadora, con el tiempo se convirtió en mixta.
Durante su estancia en la escuela Eucaria Apreza, generalmente se le comisionaron grupos de primer año en los que tuvo la fortuna de lograr primeros lugares en concursos de zonas escolares.
Cabe señalar que la zona escolar era demasiado grande, abarcando varios municipios.
Fue hasta a la llegada del profesor Cuauhtémoc Carraño Álvaro, delegado de Educación de La Montaña de Guerrero, quien la designó directora sin grupo.
Durante su estancia en la escuela Eucaria Apreza y por motivos especiales, el mismo delegado de La Montaña le dio a escoger la escuela donde se sintiera más a gusto para desempeñar su labor y prestó su servicio en la escuela Dominga Sánchez, donde hace patente su agradecimiento al director, al personal docente y de intendencia por su grato recibimiento y buen trato a su persona, el tiempo que convivió con ellos los lleva siempre en su corazón.
En la escuela Dominga Sánchez se jubiló cumpliendo 64 años de Servicios Educativos ininterrumpidos; se siente orgullosa de llevar el nombre de maestra ya que considera que fue su segundo hogar y los niños los vio como a sus propios hijos, siempre quiso lo mejor para ellos.
Amó su profesión y se consagró a ella: “Educar es una tarea muy difícil, la más noble, la más hermosa, trabajar con material humano es construir una sociedad, una nación”.
Hoy en día cuenta con la edad de 100 años, agradecemos al profesor José Esaú Chavelas Camargo por la información para la realización de este valioso material.
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Tomado de PUEBLO, consulta del 25 de septiembre de 2010:


viernes, 24 de septiembre de 2010

Entrevista a Zeferino Torreblanca Galindo

En EL SOL DE CHILPANCINGO, se publicó la siguiente entrevista al gobernador del Estado de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo:
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ANDRES CAMPUZANO BAYLÓN (Especial)
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-Andrés Campuzano: ¡Qué tal amigos de Siga Tv!, es un placer enorme que estén aquí en Un Espacio con Noemí García, nuestra socia, mi cómplice en estas cosas del periodismo, mi brazo derecho; la entrevista que vamos a tener a continuación es excepcional, es exclusiva con el gobernador del estado de Guerrero, contador Zeferino Torreblanca Galindo. Estamos en el Palacio de Gobierno y esta entrevista se transmitirá por la televisora Siga Tv, Canal 25, en el programa de la licenciada Noemí García, y se retransmitirá el próximo viernes de una a dos de la tarde, también por Siga Tv, Canal 25, en el programa Aquí Guerrero que conduce también Noemí y su servidor Andrés Campuzano. Esta misma charla se publicará en forma íntegra en el periódico de prestigio El Sol de Chilpancingo. Vaya el agradecimiento para su director, nuestro siempre estimado colega y cordial amigo, el licenciado Pedro Julio Valdés Vilchis.
He venido al Palacio de Gobierno por iniciativa, porque hace unos días solicité una entrevista y a invitación del señor gobernador estamos aquí, y para eso, antes, sólo pedí se me aclarara una cosa: qué no podría preguntarle al gobernador. Inquirí si había censura o temas intocables, a lo cual, Manuel Nava, director de Comunicación Social del gobierno estatal, me dijo que preguntara “todo lo que quisiera y se me ocurriera”. Y yo, como ¡de eso pido mi limosna!, pues aquí estoy: ¡Buen día señor gobernador! ¿Cómo le va?
-Zeferino Torreblanca: ¡Gusto en saludarle, encantado de tenerlo acá!
-Gracias señor. Si no tiene inconveniente, ¿comenzamos?
-¡Adelante!
“MUY CANIJO GOBERNAR GUERRERO;PARECE UN VOLCAN…”
-Andrés Campuzano: Señor gobernador, usted, palabras más, palabras menos, corríjame por favor si estoy mal, cuando era candidato aspiraba a ser gobernador, dijo usted que estaba canijo gobernar Guerrero, pero más canijo estaba no hacer el intento por llegar a la meta, ¿sigue pensando lo mismo?, ¿está canijo?
-Sí, pero lo dije en otro lenguaje más fuerte…
-¡Que estaba cabrón!
-Sí. Así es, pero hoy debo cuidar mucho el lenguaje no porque tenga doble discurso sino porque finalmente podemos comprobar que el ejercicio de la responsabilidad en Guerrero está llena de retos y desafíos, y en lenguaje coloquial quiere decir que está canijo, efectivamente. Pero era más canijo si no iniciáramos una tarea de voltear los ojos con una nueva estrategia política. Hay graves problemas en Guerrero. Sin tratar de insultar a ningún gobierno, cada quién hizo lo mejor que pudo en su tramo de la historia, se pospuso mucha toma de decisiones, y hoy, estamos en crisis. A eso me refería, que no podíamos postergar nuevamente la toma de decisiones importantes. En el caso de seguridad nos ocuparía toda esta entrevista para platicar por qué tuvimos que replantear la política en materia de seguridad pública y las propias circunstancias que nos lo obligaron, pero también otros temas que tienen que ver con el presupuesto, que tiene que ver con las estrategias de atención ciudadana; entonces, sigo pensando que el estado de Guerrero es un estado lleno de complejidades, de desafíos, de retos, pero también un estado con una gran esperanza, de una gran oportunidad.
-Gobernador, a veces, ¿no le da la impresión de que está sentado arriba de un volcán que puede hacer erupción en un momento dado?
-Bueno, desde hace mucho tiempo las condiciones de Guerrero hace que éste sea una especie de coctel explosivo, vamos a decirlo así; ante la marginación, ante el enorme atraso, las condiciones sociales de injusticia en muchas cuestiones hacen que esto sea, como usted dice, un volcán. Y para ello se requerirían, insisto, políticas públicas que fueran vistas a mediano y largo plazo si queremos revertir las condiciones de marginación. La válvula de escape que tenemos y aunque es política, tiene que ver con la salida de los paisanos a buscar un mejor porvenir hacia Estados Unidos de Norteamérica, porque hay que recordar que son más de un millón de guerrerenses que viven en aquél lugar. Sin embargo, ahí están, subsisten las condiciones, decir lo contrario sería una falsedad, y por eso, insisto, que habría que pensar una política que fuera a cambiar la estrategia no solamente en seis años, sino en un periodo más largo donde hubiera un acuerdo político tácito entre todos los actores políticos y respetáramos una ruta de navegación si me vale decirlo, para revertir las condiciones de marginación. Sí, afirmativo, Guerrero es un estado con una enorme complejidad que parecería que estamos sentados en un enorme volcán como usted lo dice.
-A ocho meses de que deje el poder, ¿qué es lo más difícil en estos cinco años y fracción que le ha tocado liderear?
-Indudablemente, el tema de la seguridad. Hay dos paradigmas en la seguridad pública; el reconocer que no estábamos preparados para ello y la transformación de los cuerpos de seguridad que su principal tarea es garantizar la seguridad física y patrimonial de los ciudadanos. Y otro tema, en segundo término, es el educativo. Es un gran problema el educativo pero el presupuesto es insuficiente para poder cubrirlo enormemente, ya que si entendemos que la educación es fundamental para el desarrollo de un país, pues tenemos enormes limitantes que apenas hemos podido avanzar en algunas acciones para contener el deterioro del presupuesto y gran hoyo negro al que yo me refiero en educación, pero sin lugar a dudas, el tema más sensible es el de la seguridad; y desde luego, el cáncer que sigue teniendo Guerrero es el de la pobreza, el del rezago y el de la marginación.
-En la política hay altibajos, dicen que es la rueda de la fortuna, a veces se está arriba, se está en medio, se está abajo; a veces las sonrisas son poses, ¿a usted lo han zancadillado alguna vez?
-Bueno, yo creo que hay muchas zancadillas, pero el que no entienda que la política es como una carrera con obstáculos está equivocado, aquél que piense que es una carretera construida en el desierto, es recta y sin ningún sobresalto pues no entiende qué es la política. La modesta experiencia de su servidor sin ser un político que haya tenido una larga carrera, porque debo también reconocer que soy un político de coyuntura, de hace algunos años, 15 ó 17 años, que empezamos a participar, pero desde luego que la carrera política está llena de vicisitudes, hay caminos sinuosos, hay caminos tortuosos, hay zancadillas, hay obstáculos, hay baches, hay de todo. Pero esta es la parte de la habilidad que debe de tener un político junto con su equipo de trabajo para ir sorteando esta carrera. Diría de maratón. Esta carrera es similar a la que están llevando a cabo nuestros paisanos allá en el estado de Chihuahua, en la parte de la Sierra Tarahumara; es una carrera de 100 kilómetros que es complicadísima, como la que se realizó en Guerrero. Sin embargo, repito, este es el reto de cualquier político.
-Entonces, ¿su carrera ha sido de 100 mil kilómetros para llegar a ser gobernador?
-Bueno, es una carrera en condiciones especiales y fue de resistencia, fue de terquedad…
-Histórica, además, porque usted llegó a desplazar al PRI en el poder.
-Me toca estar en una parte de la historia, y lo difícil es tratar de dar a entender a la población de que el cambio valió la pena y eso finalmente lo dirá la historia.
-¿Cómo le gustaría que lo recordara la historia?
-Como una gente seria, como una gente que no se enriqueció en el ejercicio del poder, como una gente que buscó siempre hablar con la verdad y que gané el respeto, inclusive de mis adversarios. De manera que me puedan criticar mi manera de ser, mi forma de ser polémica en algunos casos, pero también alguien que trató de hacer un gobierno de manera seria y responsable; alguien que no pensó en sus intereses sino en los intereses de Guerrero, sobre todo.
-Algunos creen que usted tiene un carácter explosivo, ¿es cierto eso?
-No, yo recuerdo bien lo que decía José Francisco Ruiz Massieu: “para gobernar Guerrero no se requería mal carácter sino se requería carácter”, y el carácter lo manifestamos los guerrerenses de diferente manera, a lo mejor al inicio de mi administración demostraba más mi forma de ser y mi carácter, a lo mejor era más explosivo para algunos, yo creo que de alguna manera la madurez del tiempo nos va asentando. Me considero alguien que trata de ser congruente, así debe de ser, y a veces me salgo de las formas tradicionales de la política porque no me gusta simular, porque me cuesta mucho trabajo simular, y en algunas ocasiones como jefe de mando, manifiesto mis inquietudes, mi molestia con nuestros funcionarios, con las injusticias, pues, manifiesto mi frustración. Realmente soy un simple mortal que trata de equilibrar sus sentimientos internos con sus decisiones importantes.
-Y hablando de historia, ¿a qué gobernador admira aquí en el estado de Guerrero?
-Siempre hago remembranza de la inteligencia de José Francisco Ruiz Massieu.
-¿Era su cuate?
-Nos hicimos amigos porque era yo uno de los principales opositores.
-Era de la Coparmex en esa época, ¿no?
-En ese entonces me tocó reunir a dos figuras destacadas en el país: a Vicente Fox y a Andrés Manuel López Obrador, cuando los dos habían perdido, uno la gubernatura de Guanajuato y otro la de Tabasco, y me gustaba la polémica y finalmente creo que él utilizó mi forma de ser porque era una oposición que le decía todos los días las verdades y a él le servía para entenderme. Conocí a su familia, desde luego, y no puedo dejar de reconocer y admirar su inteligencia y su talento.
-Se conocieron desde cuando eran niños, ¿verdad?
-El era mayor que yo, más bien, soy compañero del hermano menor, Arturo. El licenciado José Francisco Ruiz Massieu ha de haber sido 5 años mayor que yo, y en aquél entonces era mucha diferencia. Pero alguien que yo admiro sobre todo también por su sencillez, humildad y honestidad, es el licenciado Alejandro Cervantes Delgado. Y a mí me parece que todos, Andrés, tienen su parte en la historia. Yo era muy joven cuando mi padre incursionó en la política, fue cuando empecé más de cerca a conocer la política, tendría unos 10 años. Creo que todos aportaron su parte, y hay que decirlo, todos vamos a ser criticados, todos vamos a ser señalados, pero también espero que haya una justa evaluación de todo lo que hemos aportado en el tramo de la historia. Guerrero no empezó en el 2005. Guerrero ha empezado toda la vida y en él todos hemos construido, Vamos a cumplir 200 años de Independencia y 100 de Revolución. Ahí está Vicente Guerrero, como están los Bravo, los Galeana, y están todos los que han aportado a esta transformación del estado de Guerrero.
-Gobernador, hablamos de a quién admira como gobernantes que han sido de Guerrero; y en la historia Universal y en la historia de México, ¿a qué personaje mira? ¿A quién le tiene una admiración extraordinaria?
-Sin lugar a duda, quien está en mi memoria sin dejar de reconocer a mucha gente en la historia Universal que aportó desde cualquier parte de la geografía del globo terráqueo y tiene mi reconocimiento; pero alguien en particular que siempre he admirado su trayectoria y su capacidad de liderazgo es Mahadma Gandhi, un gran ejemplo de la responsabilidad, de la ecuanimidad, de la tolerancia que debemos seguir muchos gobernantes y que finalmente a través del ejercicio solamente del diálogo y la convicción logró las transformaciones de su propio país y la independencia, de lo que es la India. Y en la historia nacional, sin duda, me quedo con nuestro prócer en Guerrero, con Vicente Guerrero, por su capacidad. Hoy, estamos aquí en el salón Vicente Guerrero en el Palacio de Gobierno. Todos los días tenemos que recordar la valentía, decisión y las luchas y enormes dificultades que pasó Vicente Guerrero, y aquí está, nuestro estado, el cual lleva el nombre de Vicente Guerrero, quien tiene un lugar muy particular en la historia de México.
“LOS LUCRADORES SOCIALES…”,CON SUS NOMBRES…, NOMBRES…
-Gobernador, en los periódicos, en los medios electrónicos, siempre se le da a usted una prioridad obviamente por ser el titular del Poder Ejecutivo, porque es la voz de un político que manda en Guerrero, que tiene el poder. Sin embargo, hace un momento que le preguntaba si le han dado alguna vez zancadillas en el ejercicio del poder y antes de, porque usted fue candidato a alcalde en dos ocasiones, me llama mucho la atención cuando usted ha dicho en distintas ocasiones que hay varios “no luchadores sociales sino lucradores sociales”, ¿a quiénes concretamente se refiere?
-Mire Andrés, yo insistí en que venía a ofrecer una nueva política; y una nueva política representaba no solamente administrar los conflictos de Guerrero, sino tratar de resolverlos a fondo. Es muy fácil, como se dice por ahí, nadar de muertito o practicar una política ecléctica para que casi todo el mundo le pueda aplaudir. Sostengo que la política es un instrumento de toma de decisiones y en política, tratar de quedar bien con todos es quedar mal con todos, es una demagogia. Entonces, mi gobierno encontró que había varios líderes o líderes de diversas expresiones incluyendo del Partido de la Revolución Democrática que con los movimientos sociales hacían negocio. Ahí están los cheques. No estoy inventándolo, tengo los cheques de lo que cobraban los dirigentes de “organizaciones campesinas” entre comillas.
-¿Puede decir los nombres?
-¡Sí, cómo no! Por ejemplo estas personas de Antorcha Campesina que ya tenemos tiempo aquí (se refiere al plantón que hay afuera del Palacio), uno de los que cobraban era el famoso señor Júpiter Tapia, y hay otros más que le puedo decir que tenían una remuneración si mal no recuerdo de 20 mil pesos mensuales. Hay otros que recibían dádivas en el cambio de fertilizante. Hay otras como Clemencia Guevara que cobraba en el propio gobierno. Hay gentes como el líder del PRD que hizo gran negocio con el fertilizante y se le entregaban toneladas y toneladas que nunca comprobó al gobierno del estado, como es Hernández Cardona. Y así me puedo ir con una lista larga de la gente que tenía una remuneración en el gobierno del estado. Esto es verdad, el cheque está a su nombre y no comprueba absolutamente nada.
-¿Usted le echó tijerazo a todo eso?
-A todo eso. Cambiamos la estrategia, usted recordará que iniciamos reconvirtiendo el programa del fertilizante, el programa fertilizante ocupaba prácticamente el 80 por ciento de la política de desarrollo rural. Lo cambiamos, limpiamos padrones y corresponsabilizamos a los presidentes municipales. Entonces, yo distingo, entre un luchador social y alguien que lucra con los intereses de los más pobres. En este gobierno es falso que haya persecución y que el que lucra es el gobierno, eso es una falsedad absoluta. Perdóneme Andrés pero si alguna vez se ha ejercido la libertad en el gobierno en el estado de Guerrero respecto a la libertad de expresión, es ahora: se dice lo que se quiere del gobernador, se le insulta inclusive; y hemos sido tolerantes y críticos, a la crítica. Hemos sido pacientes, y cuando se descalifica y cuando se dan infundios y difamaciones sin sustento, entonces el gobierno contesta. Hemos sido muy pacientes y ejercemos nuestro derecho a criticar y a nuestra propia libertad.
-Iba a tocar el tema de libertad de expresión más adelante, pero ya que lo tocó usted, pues, le entramos, ¿le parece?
-Sí señor.
“CON “EL SUR” DE JUAN ANGULO, PROBLEMA DE DINERO…”
-A usted le han dicho muchas cosas malas en la prensa, ¿le molestan algunos de esos señalamientos?
-Me molesto cuando la crítica es baja, cuando es infundada y cuando es calumniosa. Desde luego que no me molesta la otra crítica porque la riqueza de Guerrero es pensar diferente, soy tolerante. Mire, la mejor prueba es la divergencia que tengo con algunos medios de comunicación, y perdóneme Andrés, esto se hubiera resuelto de otra manera muy sencilla; y sin embargo esta es una mejor prueba de que mi gobierno quiere ser tolerante a la crítica. Por ejemplo, aquí afuera del Palacio de Gobierno tenemos a los de Antorcha Campesina, y sin embargo, están diez niños, son utilizados con una facilidad, esto es un reflejo de que este gobierno es paciente y tolerante hacia la crítica, pero no va a permitir bajo ninguna circunstancia las calumnias y las difamaciones. No se vale hacer imputaciones dolosas, falsas. No se vale asegurar un suceso sin pruebas, porque me parece que ese es un exceso de la libertad, y la libertad también tiene sus responsabilidades. Creo que los medios de comunicación deben hacer señalamientos de críticas en un marco de respeto, como el gobernador tampoco puede desacreditar a todos los líderes sociales, yo desacredito a los que tengo elementos y pruebas para ello.
-Andrés Campuzano: Vamos a ponerle nombre: Juan Angulo, el director de “El Sur”, era su cuate. Voy a decirlo coloquialmente, yo recuerdo que Angulo antes estaba totalmente entregado a usted y hoy no. Desplegaba espacios interminables en su periódico para alabarlo. Casi me quiero imaginar en su campaña a Juan Angulo con una bolsa de confeti echándosela cada vez que usted hablaba y moviendo la matraca aunque le salieron callos de tantas porras que se aventaba cuando usted fue candidato a alcalde por Acapulco (el gobernador sonríe y sonríe). Como periodistas leemos todos los periódicos, le damos seguimiento, estamos al tanto de todo lo que se dice bueno o malo de los gobernantes y me llamó la atención que esa luna de miel entre usted y Angulo, ese encanto que duró años, de manera sorpresiva se acabó, ¿por qué?
-Bueno, efectivamente fue así. Pero no solamente cuando fui presidente municipal sino cuando fui candidato por primera ocasión. En aquél entonces, Andrés, usted recordará y es una realidad, era muy difícil que quienes éramos de la oposición pudiéramos acceder a los medios de comunicación. Yo mismo, y lo repito en cada oportunidad y lo recuerdo perfectamente, no me dejaban entrar a la radio. Entonces, me dediqué a ir a las colonias populares con una televisión y allá andaba como si fuera un vendedor de productos de belleza o alguien que llevaba de alguna manera adoctrinamientos en cuestiones religiosas para hacer política. Era muy difícil y el único medio de comunicación al que inclusive yo hice aportaciones; como presunto accionista que hubo en aquél tiempo, me acuerdo que aporté 5 mil pesos, en lo particular para constituir una sociedad en ese medio de comunicación cuando empezó, un medio de comunicación que se abrió paso en función de adversidades, un medio que principalmente se dedicaba a retomar planteamientos que no tomaba el gobierno, y que acogía los señalamientos que hacíamos los opositores, fue ese periódico. Hasta ahí todo bien. El ayuntamiento de Acapulco (que el gobernador encabezó), mantuvo una relación comercial siempre abierta. En tres años de gobierno me comuniqué dos veces con Juan Angulo, una vez él estaba en Chicago, estaba atendiendo un asunto propio de su trabajo, y a ocho columnas mal manejadas; yo ejercí mi derecho a manifestar mi inconformidad, la cual fue aceptada; jamás intervine, jamás me involucré en los medios de comunicación, solamente lo que pedí fue que hubiera objetividad. Y si hay una nota donde sea señalado el gobierno del estado, pido que tengamos el derecho de réplica para que la sociedad tenga el balance de los comentarios, que finalmente son de ustedes. Ustedes son el vehículo de comunicación y el día de mañana probablemente usted escuche a otra parte, y finalmente la gente hace sus propias conclusiones. Como dice Carlos Marín, director del “Milenio”, coincido con él: “es muy difícil que uno sea objetivo porque somos seres humanos”. Después vino lo de la gubernatura, yo creo que desde la campaña, hay algunos de los periodistas de “El Sur” que “le gusta interpretar”. Inclusive representó una estrategia difícil en mi campaña cuando uno de los comunicadores principales de ese medio saca a ocho columnas una sarta de insultos contra Héctor Astudillo y yo me había fijado no tener ninguna campaña de denostación hacia el entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional porque para mi estrategia afectaba. Quería hablar bien de lo que yo podía, inclusive en campaña señalaba que también había que enamorar a los priístas, porque también íbamos a gobernar para ellos. ¿Qué culpa tenía un modesto priísta cuando no tenía carretera ni servicios? También íbamos a gobernar para él. Entonces mi estrategia no era la de insultar ni hacer caso a Héctor Astudillo porque consideraba que la estrategia que teníamos era positiva y había una aceptación general de la población. Y cuando le reclamo a “El Sur”, me dice: “bueno, es que usted trató de decir eso”; se interpretó mi manera de pensar y generó un gran problema, y desde entonces no tuvimos los acuerdos comerciales que ellos (El Sur) esperaban porque no creían que yo me iba a ajustar a lo que establecía el presupuesto, yo les decía que cómo le íbamos a hacer para comprobar más arriba (el tope de campaña) de lo que había. Este es un comentario que hoy lo estoy diciendo por primera ocasión.
-¿Se puede saber el monto?
-No recuerdo bien, pero lo que nos permitían entregar de acuerdo al presupuesto eran 200 mil pesos, que fue lo que les tocó a ellos (a “El Sur”). No podíamos más porque había una cantidad fija de topes de campaña. Quería ser muy respetuoso, no ingenuo, Andrés. Lo que no quería era dar pié a ningún motivo. Sé que a lo mejor pude haber dado los 200 mil y otros 200 mil sin factura, o vaya usted a saber, pero traté de ser muy respetuoso. Hay otros convenios que no se publicitan pero son convenios (por edición) de notas periodísticas. Pero qué voy a explicar, usted mejor que nadie entiende eso. Pero traté de ser muy apegado al presupuesto, de verdad. Me acuerdo, hoy le voy a dar la primicia, sin considerar los gastos de las empresas particulares ni el equipo, la campaña del gobernador no costó más de 25 millones de pesos. Le estoy hablando de una campaña de prácticamente un año, una campaña corta. Y es muchísimo dinero para la población que nos ve y lee a través de este medio de comunicación, esto es hasta ofensivo, pero para una campaña es una ridiculez. Una campaña para la gubernatura no deja de gastarse mínimo unos 400 millones de pesos. El presupuesto fue si mal no recuerdo, de 12 millones y medio de pesos, que era el tope de campañas que se establecieron en ese tiempo. Entonces, cuando estuvimos ya en el gobierno tuvimos algún tiempo acuerdos pero vinieron algunos diferendos y los diferendos tuvieron que ver con los problemas laborales de su propia empresa, y en esos problemas laborales empieza (Juan Angulo) a señalar, y al gobierno le dice: “que es un gobierno corrupto, es un gobierno que vende la ley, etcétera”. Le dije: “Oye, a mí me parece que tú no puedes tener una relación comercial con un gobierno corrupto; entonces, por qué no esperamos a que resuelvas los asuntos laborales que tienes porque tú atribuyes a mi culpa el problema que tienes de una demanda laboral de la que soy ajeno”; demanda que finalmente perdió en el poder federal, pero argumentó que yo me había metido hasta en la federación.
-¿Es la demanda del reportero de “El Sur”, Misael Habana?
-Sí, con él. Y otros casos que él tuvo que liquidar. Y a raíz de ahí se suspendieron las relaciones. Siguió utilizando un lenguaje fuera de lugar, empezaron los señalamientos y de ahí nosotros decidimos no tener relación hasta que haya objetividad. Y ya pasaron los años y mire aquí estamos terminando la administración.
-Oiga, señor gobernador, pero es muy grave que ese medio lo involucre a usted en el asesinato de Armando Chavarría, hay que decirlo así, bueno hasta un libro sacaron.
-Así es.
-No hay un marco legal…
-Sí lo hay, precisamente por eso se le pidió al director de ese medio de comunicación su comparecencia (ante el Ministerio Público) que después el mismo se victimiza, diciendo que no iba a presentarse; viene y nunca le pasó nada. Creo que fue una propia estrategia. No aporta nada (para esclarecer el atentado contra Chavarría). Días antes le puedo enseñar unas columnas que (Angulo) escribió, donde inclusive hace señalamientos fuertes contra el desaparecido Armando Chavarría. Finalmente, es fácil utilizar un medio de comunicación para señalar. Hay algunos casos de señalamientos, él afirmó que mi hermano Alberto Torreblanca era accionista de una constructora sin probarlo, por lo que tiene una demanda por difamación y calumnias. Tendrá que atenderla en su oportunidad y lo que no se vale es eso, Andrés, esta ligereza. Estoy de acuerdo de que hay que criticar al gobierno, me sirve inclusive como termómetro. Un medio de comunicación que esté pensando constantemente en lo que hace el gobernador y que está asestando cachagazapos o cualquier cosa en que se equivoque el gobernador, es bueno. Pero a estos niveles, lo único que hace es mostrar una enorme frustración, una amargura, un desdén, un desprecio para los lectores y se ha convertido en un periódico militante. No es un periódico que gane objetividad sino se convierte en un instrumento de una estrategia política militante en la que inclusive el propio Juan Angulo aunque lo niegue, pretendió ser aspirante a la gubernatura del estado por el Partido de la Revolución Democrática. Y le molesta que nosotros digamos esto. He decidido ser muy ecuánime, trato de respetar a todos los medios de comunicación. No quiero que hablen bien del gobernador. Lo que esperaría es que fuera una relación objetiva porque un medio de comunicación, cualquiera que éste sea, impreso o electrónico no le ayuda al gobernador si todas son flores y si todo son bondades. Entonces, si esto funcionara así, el gobernante nunca se va a enterar de las corrupciones que se están dando y que se siguen dando, o de la prepotencia de algunos funcionarios o la mala atención en alguna oficina hacia la población. Quiero que sean mis aliados porque el medio de comunicación es el que pulsa la realidad, es el vehículo social eficaz. Y además le voy a decir una cosa muy clara: ni soberbio ni arrogante, simple y sencillamente no entendería el ejercicio de la función pública y la responsabilidad de Zeferino Torreblanca sin ustedes los medios de comunicación.
“TENGO ADVERSARIOS POLITICOS, PEROA NADIE HE MANDADO A MATAR…"
-Oiga, pero en el caso del que estamos hablando, es una campaña que como periodista me recuerda a los panfletos, los pasquines de los años 70’s, que circulaban por algunos sitios de Guerrero, ¿no?
-¡Sí señor!
-Andrés Campuzano: Recuerdo la anécdota de un “periodista” que abordó al final de un acto público a un gobernador (Rubén Figueroa Figueroa) y le mostró el formato de dos páginas tamaño periódico estándar que aún no eran publicadas. No estaban en circulación. En una página decía todo lo bueno, que el mandatario era lo excelso; y en la otra, señalaba al gobernador de muchas malas cosas, de lo peor. Le preguntó al gobernador que cuál de las dos páginas publicaba, a lo que el gobernador le preguntó si eso era un vil chantaje, y el individuo le respondió con todo el cinismo: “pues así es: ni más ni menos”, así que firme “por favor” la factura y de un folder extrajo el documento en blanco. El desaparecido mandatario además de insultarlo lo mandó al diablo. Por otro lado, a usted gobernador le endilgan motes y calificativos que rayan en la diatriba y en el insulto, como lo que le publica “El Sur” en esos cartones en los que le llaman “el reyecito”, además de artículos que van hasta al insulto personal. ¿Esto le irrita?
-Mire Andrés, le voy a decir lo que hago regularmente. A mi me encanta por ejemplo como escribe García Márquez, por decir algo…, es que estaba pensando en Carlos Ruiz Afón, “La sombra del viento”, también me gusta; o como escribe Torres en “El Seductor de la Patria”. Elijo lo que creo que me nutre y me construye, y lo que no, es un masoquismo leerlo. Si hay un medio de comunicación que constantemente ha perdido la objetividad, que genera inclusive odios, eso es peligroso, porque la gente se exacerba en su ánimo. Eso no lo leo. Lo que hago es leer los resúmenes, leo las ocho columnas, y en el resumen que me prepararon, luego, entonces, ¿para qué me pongo a leer algo de un columnista que sé que invariablemente va a hablar mal del gobernador, y que ha perdido toda su objetividad? Me gusta leer a un analista donde un día critica con objetividad al gobernador, le señala sus cuestiones pero también de alguna manera muy efectiva otro día evalúa algunas cuestiones positivas. Para qué, pues, me afecto leyendo todos los días lo que sé que no tiene otra cosa más que una directriz unilateral no objetiva, absolutamente subjetiva. No lo leo, soy sincero. Usted me preguntaba que si me molesta. No. Estoy tranquilo, porque mire Andrés le voy a ser sincero, no soy un hombre de poses, ese es mi defecto, tal vez por eso dicen que soy medio explosivo pero me gusta decir lo que siento, eso en política a veces es muy criticado. Pero no le hago daño a nadie; nunca he mandado matar a nadie, nunca he mandado encarcelar a alguien por consigna, no tengo ningún interés en perseguir a nadie. Tengo adversarios políticos, tengo gente que seguramente desprecia al gobernador, le cae mal el gobernador. De eso estoy consciente. Mas sin embargo, me considero un hombre de buena fe, con carácter pero de buena fe. Mi consciencia está bien, yo estaría inconsciente si un día mandara a alguien a hacer daño; si hubiera afectado intereses, si hubiera utilizado el aparato de gobierno para generar condiciones adversas en juicios jurídicos, en juicios laborales. Si hubiera intervenido en el Poder Judicial y le hubiera dado instrucciones: “quiero que metas a esta persona a la cárcel…” Con el Poder Judicial tenemos una buena comunicación, porque también cuando un juicio está de alguna manera mal fundamentado por x o y circunstancias, yo solamente tengo el derecho a preguntar y platicar pero jamás a intervenir. Entonces, ¡estoy tranquilo, de verdad, Andrés, se lo digo! No creo que de la noche a la mañana haya aprendido a ser un cínico, no, no y no. Soy un simple ciudadano que tiene el derecho a disentir, a molestarse, pero que con el paso del tiempo he tratado de ir equilibrando mis puntos de vista; porque un gobernante que todos los días vive con odios y rencores y con anhelos de persecución, es un gobernador que está condenado a que le dé un ataque al corazón o a ser un frustrado toda su vida. También digo que tiene cosas muy bonitas el ejercicio del gobierno, ¿eh?, y eso hay que verlo: ¡Guerrero es extraordinario!, y son mucho más cosas positivas que las negativas, por eso, insisto, sería lamentable que en el medio de comunicación se siguiera generando odios.
-Y va a seguir, ¿no?, porque creo que ya quemaron el confeti y la matraca ya la tiraron a la basura…
-Sí, ya es muy difícil echar para atrás, pero le digo una cosa Andrés, siempre comento esto: prefiero los abusos de la libertad de expresión que volver a las épocas en que no se decía nada y que todo se callaba. Hace muchos años sucedía eso, y afortunadamente eso ya pasó.
“AVANCES IMPORTANTES EN EL ASESINATODEL LICENCIADO ARMANDO CHAVARRIA…”
-Gobernador Zeferino, decía José Francisco Ruiz Massieu, y creo que usted lo recuerda, que “en Guerrero no se movía ni una sola hoja de un árbol si él no daba la autorización” ¡Claro!, lo decía coloquialmente, y afirmaba que era él, el hombre mejor informado del estado de Guerrero. Usted, obviamente, por su envestidura creo que es el hombre mejor informado aquí en nuestra entidad. No quiero hacerle al Ministerio Público aquí, pero, ¿usted sabe quién mató a Armando Chavarría?
-Mire, primero, son tiempos totalmente distintos a los del licenciado Ruiz Massieu, y hoy, el gobernador tiene todavía más información, porque en aquél entonces, el licenciado Ruiz Massieu no tenía Blackberry; no tenía computadora, no existía fibra óptica que hoy tenemos en todo el gobierno del estado. Hoy, es prácticamente imposible que el gobernador no esté informado. Se acordará usted que antes, cuando el presidente o el gobernador iban a pasar por una calle, días antes la pintaban y la barrían para que el gobernador no se enterara de que había pobreza. ¡Eso es absurdo! Hoy, el gobierno del estado tiene más helicópteros, tiene más medios de comunicación, el gobernador se mueve constantemente, está perfectamente informado. No es porque yo sea más inteligente, lo que ha sucedido es el cambio vertiginoso que han registrado los sistemas de comunicaciones. Antes por ejemplo los periodistas hacían sus notas en máquinas de escribir; hoy, grabando la voz al mismo tiempo, las redactan en computadoras…, en cuanto al otro aspecto de su pregunta, tengo información muy cercana, conozco el asunto de Armando Chavarría, pero lo que he evitado, Andrés, es utilizar los medios de comunicación para informar. Porque me parece que en nada construye, en nada ayudaría a avanzar en este y en cualquier otro caso. Tengo información privilegiada porque tengo el privilegio de ser gobernador, y con esa información lo que buscamos es que nos ayude a encontrar la respuesta en el caso del licenciado Armando Chavarría Barrera y muchos otros casos que están pendientes. Hoy hemos avanzado en esa modernidad y no quiero criticar el pasado. Hoy tengo más elementos para realizar investigaciones. Antes se iban todos los días y se siguen yendo a la fosa común cadáveres no identificados; hoy, afortunadamente, tenemos un laboratorio de genética que nos va a permitir avanzar, tenemos más instrumentos para realizar una investigación, que es lo que queremos hacer...
-De acuerdo, sí, pero, no me dijo si ya tiene al culpable o culpables del asesinato de Armando Chavarría…
-No le voy a decir. No le puedo decir porque imagínese, qué irresponsabilidad de mi parte que el gobernador del estado fuera dando avances de la información.
-Bueno, nada más contésteme esto por favor, ¿se conoce a los asesinos? ¿Se conocen los móviles? Nada más.
-Le voy a decir: usted es buen periodista, pero voy a tratar de evadir la respuesta lo más que pueda porque no debo darla. Yo le puedo decir que tenemos un importante avance en este asunto. El gobernador está personalmente enterado, estoy personalmente dándole seguimiento aunque mi obligación como gobernante es estar detrás de todos los asuntos que tienen que ver como estos rescates de secuestros, como muchas cosas que hemos hecho, que también es conveniente que se haga. Le puedo decir que no hemos dejado el asunto pero que el gobernador no va a responder a intereses porque se trata de un político el desaparecido. Y muchas veces la figura del propio Armando es utilizada para intereses políticos. El dolor se confunde con los intereses políticos y las orientaciones que puedan tener los familiares. Debo decirle que tenemos un grado de avance importante y que no vamos a olvidar este tema ni ningún otro más.
DE POLITICA, FILOSOFIA Y LA NOSTALGIA POR LA FAMILIA…
-Señor, hace un rato platicábamos que usted conoció a Ruiz Massieu cuando jovencitos, sabemos que usted nació con comodidades, vamos a ponerle así, tiene una sólida educación que sus señores padres le dieron, ¿qué fue lo que le motivó entrar a un mundo tan conflictivo como es la política teniendo toda la infraestructura para vivir bien y hacer una carrera distinta a esta?
-Precisamente, porque soy uno de los pocos mexicanos entre millones y millones que tiene el privilegio de tener muchos mejores satisfactores que millones de ellos. Creo que sería muy cómodo, después de que tuve un padre y una madre que hicieron un capital, que se la pasaron trabajando y que lograron un status de vida para los hijos y mandarlos a alguna de las mejores escuelas, y yo me quedara cómodo como un junior. Creo que muchas veces a los empresarios a los que se les presentó estas condiciones mejores de vida --inclusive sin tratarme de comparar para que no vayan a decir que Zeferino se compara con Francisco I. Madero, y con muchos de ellos--, regularmente la gente que tenía posibilidades económicas, son los que hicieron los grandes movimientos de este país y del mundo. Hace rato hablábamos del propio Ghandi, de todos ellos. Salvo algunos casos, pero esa cultura del esfuerzo es lo que llegó en mí a decir y pensar que no podía ser solamente un espectador del desfile de los acontecimientos, y que porque yo viviera bien y mi familia viviera bien, se valía ignorar los problemas sociales. Siempre insistí cuando fui dirigente empresarial, por cierto, muy aguerrido, los empresarios somos aguerridos; que había empresarios que el día que estuvieran colgando a empresarios ya habría otro empresario que estuviera vendiendo las sogas. Y que hemos perdido por ser indiferentes y apáticos. Hoy, nadie me va a decir que no fue cuesta arriba el haber empezado con un partido que contaba con no más de 5 mil votos y que en la elección última para gobernador saca 185 mil votos en Acapulco, o sea, 180 mil votos más. Por eso decidí participar. Primero, con un enorme romanticismo, con grandes deseos de ánimo, que por cierto no pierdo tanto, que ya sea un hombre viejo y no sea un hombre joven. Decidí participar en esas condiciones para tratar de oponerme a las cuestiones que ya se habían agotado o desgastado, y el modelo político se había gastado. Esa es la razón de la decisión que tomé, y no se trata de un héroe, sino simplemente era mi obligación, y traté de motivar, de acicatear a los propios empresarios que vivían en su zona de confort, y que mientras no nos pase nada, que haya delincuencia, que haya corrupción, que haya medios malos gobiernos pero mientras no me llegue la lumbre a los zapatos, todo está bien. Por eso decidí participar, por una idea soñadora, romántica…, esto a veces va contra la realidad; me doy cuenta que no es lo mismo atrás que en ancas. Aquí se me quitó mucho lo hablador de lo que yo tenía de opositor porque el ejercicio del gobierno es una enorme responsabilidad y las condiciones en las que se vive en el país. Entiendo que soy más romántico conforme tengo una seguridad razonable económica sin ser una familia que avienta el dinero, somos una familia que tiene una condición acomodada y Zeferino Torreblanca no está preocupado en qué va a hacer, entonces a lo mejor, el tener un poco el estómago lleno me ha permitido seguir siendo romántico. Sobre todo algunos que tienen mucho más dinero que yo, y de cualquier forma siguen atesorando más dinero y no son tan románticos. Yo creo que es cuestión de genes, y así nací, como dice la canción: “así soy y si no me “queren”, ni modo”. Lo que hago es tratar de aportar mi esfuerzo al estado de Guerrero y lo hago con mucha pasión, porque repito una vez más, Guerrero tiene cosas extraordinarias, no todo en Guerrero es malo ni todo en Guerrero es atraso, esta es una oportunidad que nadie tiene más que el señor gobernador. Yo antes no conocía el estado, lo conocía superficialmente, ahora lo conozco plenamente. En dos años de campaña, recorriendo en carretera prácticamente el 95 por ciento, y después, hoy, tengo el privilegio de conocerlo completamente.
-Señor gobernador, ahorita que dijo que tiene el estómago lleno…
-Medio lleno porque estoy medio flaco.
-Bueno, me recordó aquella frase que dice: “primero vamos a comer y luego a filosofar”, solamente así el ser humano puede complementar parte del ideal en sus objetivos. ¿Qué es la filosofía para usted?
-Primero, déjeme decirle, cuando uno tiene 18 años, creo que lo dijo el Ché Guevara, quien a los 18 años no es un revolucionario es un contrasentido biológico, creo que dijo más o menos así, pero creo que a los 50 es algo ya muy diferente, ¿no?
-Sí.
-Yo vi lamentablemente figuras en los años 50’s totalmente distintas a lo que fueron en los años 2000, con los años uno va cambiando. Y para mí la filosofía es una manera de interpretar la vida, hay filósofos importantes, pero hay filósofos populares. Me parece que filosofar en esos términos sería una oportunidad para curar el alma, porque le permite reflejarse en los sentidos populares. No quiero profundizar, tal vez eso…
-No, no, siga…
-Yo prefiero irme a los filósofos del pueblo, a los filósofos cotidianos y a los filósofos que tienen mucha sabiduría. Pero hay que reconocer que el filosofar a ciertos niveles crea un ámbito de poca comprensión para el grueso de la población. La gente dice qué va a filosofar si no tengo nada para nada. La filosofía para mí es una forma de vida, la filosofía es una forma de entendimiento, es una forma de interpretar la realidad. La filosofía es tomar algunas cuestiones inclusive que le permitan salvar su alma, hay que filosofar para poder preguntarse quién es uno, quién el ser. Recuerdo muy bien aquél hombre que decía que una noche se ponía a revisar donde dónde dejaba sus cosas. Era muy olvidadizo. Para sus efectos, se ponía lo mismo lo de la noche anterior antes de dormirse. Al día siguiente en la mañana, empezó a hacer una lista, y dijo, por acá dejé el zapato, por acá dejé la camiseta, y al final de pronto se preguntó: ¿y yo, en dónde estoy? Se dio cuenta que le hacía falta encontrarse a sí mismo. Y por eso es conveniente filosofar, lo mismo que meditar. Nada más que filosofar y meditar es como la oración: no llega de pronto como un haz de luz. Es un proceso de transformación gradual, el ser humano no puede cambiar de la noche a la mañana. Yo no puedo pedir a mis hijas que de pronto a sus veintitantos años piensen igual que yo, que tengo 56. Tienen que recorrerlo, entonces esas son las partes que uno reflexiona. Y es muy bueno filosofar como lo hace mi director de Comunicación Social (Manuel Nava, ahí presente) que es un filósofo completo. Hay que filosofar para curar el alma, para tener sana el alma, para escuchar nuestro interior…
-Señor gobernador, habló de sus hijas. En el ejercicio de la responsabilidad pública se priva el político de muchas reuniones familiares, personales, un cumpleaños; las amistades, los amigos…, seguramente usted no puede caminar sólo en un parque por la envestidura que tiene, ¿qué tanto ha pagado por ser gobernador para privarse de esas cosas?
-En este filosofar diario, Andrés, hay que ver el interior de uno mismo y reconocer que cometió errores, y finalmente sacrifiqué mucho la familia, inclusive terminé con la relación con la mamá de mis hijas. Estoy divorciado, y si usted me permite utilizar este espacio que ustedes amablemente me brindaron; simplemente, yo tengo que agradecerle a la señora. La señora Gala es una extraordinaria mujer, y sería un cobarde…
-La vimos en Acapulco como primera dama…
-Sí, y me ayudó muchísimo en mi campaña y sería un cobarde hablar mal de la madre de mis hijas. Gala es una extraordinaria mujer, y paga uno los costos. Mis hijas se fueron temprano a estudiar fuera de Acapulco; pero también ayudó mucho, Andrés, en estas circunstancias, en estas coyunturas de la vida, para entender los momentos difíciles. Por ejemplo, los primeros años fueron terribles como en cualquier inicio de la administración y en las condiciones en que se presentaron. Usted recordará las pérdidas humanas de gente muy conocida, lo difícil que es iniciar un gobierno, construir, por ejemplo, una policía que no teníamos prácticamente, había 800 policías que no estaban preparados…, entonces, esta parte de mi vida aunque es triste, es dolorosa, es difícil, y de alguna manera, hoy, con mucha humildad acepto mis errores, las fallas que haya tenido y ofrezco disculpas. He tratado de sanar en lo que yo me haya equivocado. Con mucha hombría y reitero con humildad, creo que también sirvió en el ejercicio de mi gobierno estar sólo. Fue muy difícil los primeros años. Llegar usted a la casa y traer un cúmulo de cargas, de problemas, de difíciles situaciones y frustraciones; y llegar a la casa, pues la gente de la casa lo espera como cualquier otro ciudadano. La señora le pregunta: ¿qué pasa?: quiere que le brinde tiempo, y a lo mejor se oye muy egoísta, Andrés, pero sirvió en el ejercicio del gobierno, porque en esos dos años le permitió a Zeferino Torreblanca dormir un día en Acapulco, otro día en Chilpancingo, otro día en México, otro día allá…, es un trajinar, y a veces quiere llegar uno sólo. Quiere uno no saber nada, y quiere poner en orden sus ideas para finalmente iniciar con la mejor cara el siguiente día. Por eso en los primeros años (de su gestión como gobernador) vieron a un Zeferino más apretado, más adusto, más explosivo, como usted dice, porque no es fácil tragarse las píldoras, y mostrar una cara sonriente y luego poner el cristal despedazado. Parece muy egoísta lo que estoy diciendo pero de alguna manera sirvió. Lamento muchísimo esta parte de mi vida y hoy he tratado de tener las mejores relaciones, resarcir lo que haya afectado. Creo que tengo una relación muy cordial, muy respetuosa, muy solidaria con la madre de mis hijas a la que respeto, quiero y cuido como a mis hijas. Espero que con el tiempo, cuando Dios nos dé más vida, vayan comprendiendo que finalmente mi actitud que a veces poco comprendida, no fue más que otra cosa que por un ideal. No fue pensando en Zeferino Torreblanca.
PUÑETES Y PATADAS CON MANUELAÑORVE Y LUEGO…, LLEGO LA PAZ
-Señor gobernador, por otra parte, le voy a hacer una pregunta, a ver cómo la puede interpretar: advierto aquí —que es la primera ocasión que lo entrevisto— que usted no es hombre de rencores. Y esto lo puedo reforzar escuchándolo en esta entrevista y volando al recuerdo de aquél incidente que tuvo usted con Manuel Añorve Baños, en Acapulco, y está fresco en la memoria que tenían serias diferencias políticas que los orillaron a los puñetes y hasta las patadas, en un restaurante de Acapulco ¿no?...
-Sí señor.
-Y ahora andan de plaza en plaza, por las calles, inaugurando obras como si nada hubiera pasado, ¿cómo puede hacerle un ser humano para olvidar, pues, lo malo y borrarlo tajantemente de la memoria?
-Yo creo que se debe de olvidar. Mire, le voy a dar dos pasajes rápidos sin eludir lo que usted me está preguntando. Cuando yo era diputado por primera ocasión en la 56 legislatura, Jesús Ortega, entonces coordinador de la fracción del PRD antes de que nosotros nos hiciéramos diputados, me pidió que fuera a China y no acepté. Hoy me arrepiento, porque iban algunos priístas y yo no quería tratar con los priístas. Así era el tamaño de mi intolerancia, con el tamaño de entender la realidad de lo que es la política, de que hay que convivir; y dicen algunos que en la política hay que aprender a comer estiércol y decir que todo está bien. No estoy muy de acuerdo con ello. Pero sí la práctica de la tolerancia es fundamental, si no, mejor hay que regresar a la casa. En la política se tiene que tratar con tirios, con troyanos, con buenos, malos, feos, regulares y demás. Cuando Manuel Añorve gana la presidencia municipal —y quiero decirlo hoy—, me hice algunas preguntas. Mi ser interior decía: “¡no!, ¡no!, ¡no es posible! ¡No voy a tener relaciones con él! ¡Voy a romper y no quiero trato con él!” Pero también dije: “Zeferino Torreblanca, tú no eres Zeferino Torreblanca, ¡¡¡eres el gobernador del estado!!!, Y tienes que pensar de la manera más inteligente”. Entonces, puse esto en la balanza. A ver: ¿reeditar los desencuentros del pasado o alzar la mirada por el bien de Acapulco?, ¿Qué va a pasar si Zeferino Torreblanca actuara con las vísceras? ¿Y con el rencor y el odio del pasado, porque mancillaron su honor o porque abusaron o lo descalificaron en el pasado? ¿Qué pasa si Zeferino se queda con esa amargura o ese rencor? ¿Quién paga los platos rotos, Manuel Añorve o el pueblo?
-El pueblo.
-Entonces, levantamos la mirada. Yo solamente le pedí una cosa al hoy presidente municipal de Acapulco: hablemos claro. Hablemos con la verdad, y hasta el día de hoy se ha cumplido. Y creo que el más beneficiado ha sido el puerto de Acapulco. Ahí están los ejemplos, la CAPAMA, la estamos rescatando que es el tema más difícil y otros más. Hoy, que usted me pregunta sobre el tema de seguridad pública; si yo fuera un perverso o un gobernante que quiere un mal para Acapulco me hago a un lado del tema que está viviendo el presidente municipal con los bloqueos de las calles, de los policías; ¿qué hicimos Andrés? Inmediatamente con el general Salinas ordenamos que se reforzara la seguridad, nos coordinamos con la autoridad municipal, porque finalmente el afectado es el pueblo de Acapulco, y lo que el pueblo siempre espera es un gobernador solidario, no un gobernador rencoroso, no un gobernador aprovechado, que digan lo que digan, que a lo mejor él (Añorve) es mi candidato, o mi candidato es el del PRD, Ríos Piter, Yo actúo conforme a mi convicción pensando en los intereses del estado de Guerrero. Así de sencillo. Respeto lo que él hace, él me respeta como autoridad. Inclusive, no sólo le puedo hablar del caso de Manuel Añorve, también le puedo hablar del caso de Héctor Astudillo. He encontrado en Héctor Astudillo un hombre maduro, receptivo, cordial, con el que hay diálogo, hay política. Que tenemos estilos distintos por formación pero que le hemos aportado mucho al trabajo. Por cierto en estos días, cambio el tema abruptamente, pero siento que es importante, vamos a dar el banderazo de la planta tratadora de aguas residuales de Chilpancingo, de una demanda que conjuntamente era necesaria satisfacer. Yo trabajo muy a gusto con Héctor Astudillo, el me respeta y yo lo respeto, trabajamos juntos a favor de Chilpancingo. Y lo mismo con Manuel Añorve, entonces, ¿quién gana?, gana la población. Si Zeferino Torreblanca quisiera manifestar estos odios y rencores como gobernante, pues me parece que no lo merecería el pueblo, y que lo recriminaría. A algunos no les gusta porque en todos lados hay fanáticos. Hay fanáticos de un lado y de otro, y algunos preferirían que hubiera relaciones obscuritas, o como dicen algunos: “vicios privados, virtudes públicas”. Así se hacía. Como algunos compañeros del partido que se dicen de izquierda y eran los primeros beneficiarios del viejo régimen, y ahí están también en la lista que me la voy a guardar hoy, pues no la tengo aquí. Se debe entender: si juegan derecho con Zeferino Torreblanca, como cualquier ser humano, él también juega derecho.
-¿No es un hombre de rencores?
-¡No señor! ¡No señor! Polemizo, defiendo mis intereses, critico también a los que me critican sin razón, pero no tengo otro interés más que el de estar tranquilo, e insisto, entendí que la política, como decía el difunto Ruiz Massieu: “es pasión, es paciencia, es desprendimiento, pero también es tolerancia y aceptación”. Entonces, si te metes a la política, pues, hay que hacer política, para eso te pagan. Y la política, Andrés, sirve para cuando uno está en desacuerdo, ¿eh? La política no sirve para cuando hay un acuerdo. La política para eso existe; hacer política significa crear condiciones, ponernos de acuerdo y tomar decisiones en lo fundamental.
-¿Está usted de acuerdo con todos ya?
-Sí, con todos los… ¿a qué se refiere con “todos”?
-Con los sectores. (Ambos ríen, mientras las cámaras de televisión siguen grabando y los flashazos de Martín Martínez iluminan el salón de juntas).
-¡Ah, sí, claro!
-También quiero preguntarle, acá entre nos, ya que nadie nos está viendo, ¿es su candidato Ríos Piter? Ya que lo tocó usted...
-Mire, yo he demostrado que no estoy haciendo nada y las lecturas que he mandado son muy claras, y el que no lo quiera agarrar no lo va a ver. En estos días estoy esperando que la dirigencia del PRD pueda tener una reunión a solicitud de parte como me lo pidieron a nivel nacional, para que inclusive, estoy dispuesto, que se nombre un comisario que garantice que el gobernador no va a ser el jefe en la balanza de los procesos internos. Lo digo con toda serenidad y con toda seguridad. Mire, si me meto, malo; y si no me meto, malo. El gobernador de lo que está convencido, es que tiene que hacer un cierre en el gobierno, pero algunos van a seguir utilizándolo porque así les conviene Andrés, y además, aunque el gobernador sea muy importante y aunque el gobernador tuviese candidato suponiendo sin conceder como dicen los abogados, ¿y qué la población no cuenta? ¿Qué los trabajadores del gobierno del estado no cuentan? Que alguien me diga cuál acción ha hecho mi gobierno y Zeferino Torreblanca, para obligar a alguien a ser un candidato. Simpatías las hay Andrés, usted irá a votar estoy seguro, y usted va a tener simpatía por a, por x, o por z.
LOS QUE SUENAN EN EL PRD Y TAMBIEN EN EL PRI…
-Usted no puede decir su simpatía porque se presta a mal, ¿no?
-Sí, no han visto ni verán a Zeferino Torreblanca en ningún acto de campaña; no me van a ver ni me vieron en las pasadas elecciones del 4 de julio en ningún estado. Me invitaron, no quise aparecer, porque yo no creo en eso, en que el gobernador el domingo está de vacaciones y hoy no soy gobernador, y al ratito vuelvo a ser gobernador cuando me subo al helicóptero. Creo que mejor debemos entrar en la etapa y superar de que el gobernador puede estar en campañas abiertamente, lo que hay que estar muy seguros es de que no utilicen los recursos del gobierno como le hacen en otros países desarrollados. ¡Claro que sería hipócrita decir que no tengo simpatía! Sería un simulador y un falso, pero de ahí a que el gobernador sea el principal activista de las campañas de su partido o de otros partidos, nada más equivocado. Por otro lado, perversamente, Andrés, yo podría prender dos velas. Eso no tiene ninguna ciencia, perdóneme que lo diga tan crudamente, claro que no existe. El problema es, otra vez, las convicciones al interior. Por eso los cambios que estoy haciendo, a lo mejor no son los cambios ad hoc para el puesto en el caso de Gloria Sierra que tenga la gran experiencia. Pero todos los planes están avanzando, ya están hechos. Gloria viene a administrar, a cerrar, que le tengo toda la confianza y tiene todo el conocimiento. Esa es la mejor prueba de que mi gobierno no quiere involucrarse. Gloria Sierra no está con ningún candidato, si acaso tendría alguna simpatía, esa es la mejor lectura. No cargar ni hacer cargada.
-Señor gobernador, le quisiera pedir un ejercicio de reflexión muy breve sobre la gente que está en la palestra, que aspiran a ser candidatos, yo le pediría su opinión sobre Lázaro Mazón.
-A mí me parece que Lázaro Mazón es un hombre que ha hecho un trabajo de mucho tiempo atrás, que conquistó la voluntad ciudadana en Iguala, que tiene características similares a las de Zeferino Torreblanca sin tratar de decir que él se parece o me parezco a él, simplemente que le tocó lograr esta responsabilidad como presidente municipal, es un hombre que merece mis respetos, él hace su trabajo y conoce su tema particular, que ha presentado iniciativas que me parecen importantes en el Senado de la República.
-¿David Jiménez Rumbo?-Un hombre joven e inquieto que no me merece muchos comentarios. En lo personal no coincido con muchas de sus expresiones y creo que sigue demostrando, pues, su juventud, su ímpetu y en algunos casos inmadurez.
-¿Ríos Piter?
-Como decimos los contadores: “a lo mejor no tengo mucha independencia mental para opinar”. Fue mi funcionario, yo lo invité, le pedí que pidiera parecer al entonces su jefe Florencio Salazar, y lo invité por ser joven, por ser guerrerense. Creo que es alguien que en el ejercicio de la responsabilidad hizo buen trabajo, es una de las figuras nuevas del propio partido y merece mi respeto al igual que el senador Lázaro Mazón.
-Y del otro bando señor gobernador, ¿Manuel Añorve?
-Les voy a besar, ¿eh?, los va a besar el diablo si yo empiezo a hablar de ellos, para bien o para mal. (Risas de los dos, más del gobernador).
-Deme sólo su opinión.
-Si porque si hablo yo, van a decir que ya los besó el diablo. Yo creo que todos los que están en la palestra son muy claros. Creo que es muy claro que hay dos precandidatos y no hay que buscarle.
-¡Sí!, Manuel Añorve y Angel Aguirre.
-Así es. Los dos con amplia experiencia. Los dos con una carrera, uno fue gobernador del estado, otro estuvo muy cerca, tienen mucho conocimiento de la vida política, son gente que han trabajado durante muchos años.
-¿Son sus cuates?
-Yo he recompuesto relación con Angel, no teníamos un trato fluido hasta hace algún tiempo, inclusive he platicado con él, porque yo me he abierto a todos y todos merecen mi respeto. Zeferino ya está en otra condición, Zeferino si no aprendió en esta, pues ya nunca va a aprender. Hoy me toca ser gobernador, tuve el privilegio de serlo, y hoy lo que busco es armonizarlos. Todos merecen respeto. Están muy claras las cartas, no se pueden inventar, yo siempre parto por equidad de género y decir que puede haber una mujer, porque todos son presuntos implicados hasta que no hay precandidatos formalmente. Está muy claro quienes podrían ser los aspirantes de un lado y de otro, no le demos más vuelta.
TEMORES Y VACACIONES…ASPIRACIONES AL SENADO
-Señor gobernador, ¿en dónde se mira Zeferino Torreblanca el primero de abril del próximo año?
-Primero, como lo dije hace unos días y lo dice un reconocido y prestigiado comunicador, unas vacaciones. No sé si merecidas pero sí me hacen falta.
-¿En las Vegas, Nevada?
-No, fíjese que hace mucho que no voy, a mi padre le encanta porque va como retirado allá desde hace muchos años, va a jugar. Yo voy a un lugar más tranquilo, como no bebo, ya retirado, no fumo, quisiera un lugar muy tranquilo.
-No se preocupe, si me invita pues yo me echo los brindis por usted.
-¡Órale!(Y otra vez las risas)
-¿A qué lugar le gustaría ir?
-Cualquier lugar que represente una tranquilidad. A lo mejor a una isla, allá a Hawai, podría ser. O irme en un barco, me gustaría ir al Mediterráneo, me gustaría ir a dónde está el Mar Negro, Rusia y todas esas partes que tienen una extraordinaria travesía, pero eso aún no lo sé. Y después ya déjeme pensar qué es lo que voy a hacer.
-Muy bien. Señor gobernador, decía Julieta Parra: “gracias a la vida que me ha dado tanto”; a usted, ¿qué le ha dado la vida?
-¡Muchísimo! Mis amigos, oportunidades, retos, dificultades que me han enseñado a aprender; y la vida me tiene hoy aprendiendo a ser feliz porque la felicidad nunca se toma, la vida me enseña a tener esos equilibrios de referencia para estar bien conmigo mismo. La vida me ha dado mucho, yo estoy bien agradecido con el Todopoderoso, como cada quien lo interprete y lo mejor que puedo hacer es tratar de regresarlo para que Dios me siga llenando de bendiciones, de paciencia y de una modesta sabiduría para que tome las mejores decisiones. Estoy contento con la vida, estoy agradecido con la vida, y como dicen mis compañeros que tengo por ahí: “sólo por hoy trato de ser feliz, sólo por hoy trato de hacer lo mejor”.
-Pues, es un mensaje para reflexionar. Gobernador, ¿lo vemos convertido en senador por Guerrero en el futuro inmediato?
-Me gustaría, porque no me imagino regresando a mi negocio pero tampoco es una obsesión, después de este vehículo que va a 150 horas, pararlo, a quien nos gusta la política, difícilmente me voy a regresar a los negocios familiares, aunque recibo rentas y recibo todo para poder vivir, pero difícilmente regresaría a la actividad empresarial. Pero eso no lo sé. Sí me gustaría ser senador, pero no es una obsesión. Quiero seguir en activo en la política para aportar algo de mis nuevas experiencias y por seguir aprendiendo. Pero si no, ya habrá tiempo para pensar. A lo mejor me meto a impartir alguna clase si me aceptan, o a ocuparme en algunas asesorías y estar combinando mi tiempo entre Acapulco, la ciudad de México y otros lados. Pero créame que a mi edad, si termino como me siento, físicamente bien, porque soy demasiado ordenado, y a mis 57 años, pues sí que me daría mucha flojera no hacer nada. Tengo que hacer algo.
-Como ser humano, ¿algún temor, algún miedo que haya sentido algún día?
-¡Claro! ¡Claro! Yo decía hace algunos días que cuando uno está joven piensa que en la medida en que uno va creciendo se va haciendo menos miedoso y menos temeroso. ¡Al contrario!: conforme a uno le va llegando la edad se hace uno más sensible, más miedoso y más temeroso. Claro que tengo muchos miedos y muchos temores. El principal miedo que tengo es al poder superior, al Todopoderoso; hoy me dan más miedo los temblores que cuando era chamaco. Pero lo que trato de hacer Andrés, es aprender a controlar esos miedos y esos temores como cualquier otro ser humano. Le temo a lo desconocido, le temo a la muerte, y como le decía, le temo a ese gran Dios.
-Señor, para cerrar, yo le agradezco mucho esta invitación, creo que la entrevista ha sido muy agradable, se ha ido el tiempo muy rápido. ¿Algo que usted quisiera agregar señor, que no se me haya ocurrido preguntar?
-No, yo creo que ha sido una extraordinaria oportunidad de poder reencontrarnos, Andrés. Le agradezco mucho y si usted me lo permite, solamente enviar un saludo muy respetuoso. Desearle a usted, a su mujer y a su equipo de trabajo que les vaya muy bien, que tengan mucho éxito y que ojalá se repita, para seguir platicando de lo que usted quiera y crea que le pueda ser de utilidad a la población. Mi agradecimiento por esta oportunidad.
-Claro que va a ser de utilidad porque esta entrevista se va a publicar en un libro que estamos preparando, de líderes de aquí del estado, como ejercicio periodístico. Y bueno, señor, nuevamente le agradezco esta entrevista realizada aquí, en la sala Vicente Guerrero del Palacio de Gobierno.
-Gracias, también a usted Noemí García.(El gobernador hace deferencia a la licenciada Noemí, quien ha grabado en video el encuentro).
Andrés Campuzano, dirigiéndose a las cámaras.: Muchas gracias, y estamos en otra emisión más de televisión y EL SOL DE CHILPANCINGO. Nos leemos, vemos y escuchamos en la próxima.
-Zeferino Torreblanca: ¡Buena entrevista! ¡Muy bien!
-Gracias, señor gobernador.
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Consulta del 24 de septiembre de 2010 en: