miércoles, 31 de marzo de 2010

Sobre Vicente Guerrero Saldaña

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Conferencia en el CLXXIX aniversario luctuoso del Gral. Vicente Guerrero Saldaña
Rodolfo Sámano García
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El Gral. Vicente Guerrero Saldaña tomó posesión como el segundo Presidente de la República el 1 de Abril de 1829, para cubrir un periodo constitucional que habría de durar hasta el 31 de Marzo de 1833, sin embargo, por cuestiones políticas, el Vicepresidente, el Dr. Anastasio Bustamante organizó una rebelión argumentando que el Gral. Guerrero no tenía preparación profesional para desempeñarse en tan importante cargo, en ese movimiento participaron entre otros, Antonio López de Santa Ana, Lorenzo de Zavala y Lucas Alamán, quienes proclamaron el Plan de Jalapa, con tendencias centralistas, logrando su objetivo el 11 de Diciembre del mismo año de 1829, dimitiendo a su cargo para refugiarse en el sur y buscar el apoyo de federalistas como Juan Álvarez para hacer frente a los grupos armados al servicio de los centralistas. “El bastón de Presidente de la República lo deposito en el poder nacional, sus representantes harán uso que estimen por conveniente de él, en la inteligencia, que la soberana resolución de las augustas Cámaras sobre este particular, juro sostenerla como la verdadera voluntad de la nación, pues no soy otra cosa que un soldado de la patria. El último súbdito de la nación. Vicente Guerrero.”
En el transcurso de de 1830, se desató una guerra entre los partidarios de los centralistas contra los federalistas, unos apoyando a la gente de Anastacio Bustamante y en el sur las tropas que habían participado en la guerra de independencia en sus últimos años y que llevaron al Gral. Guerrero a pactar con Agustín de Iturbide, se incorporaron nuevamente a las órdenes de Guerrero. Durante ese año, los centralistas estuvieron preparando un plan que los llevara a derrotar a Vicente Guerrero sin que estuvieran las armas de por medio.
Así, el comerciante genovés, Francisco Picaluga aceptó participar en el plan de traición a Guerrero por la suma de cincuenta mil pesos. ¿Por qué Vicente Guerrero aceptó una invitación a comer en el barco El Colombo de Picaluga? Simple y sencillamente porque eran conocidos desde el tiempo en que Guerrero participaba en la arriería, transportando mercancías desde Acapulco a diferentes puntos del territorio de lo que era la Nueva España y Picaluga era uno de esos marineros que arribaban al puerto esporádicamente con mercancías que eran compradas y transportadas a diferentes ciudades de la Nueva España.
El 14 de Enero de 1831, la traición se consumó, Guerrero fue apresado en El Colombo y de ahí trasladado a Huatulco, llegando a este lugar el 20 de Enero y de ahí a la ciudad de Oaxaca en donde con la complicidad del clero católico con la corriente centralista lo tuvo prisionero en el Convento de Santo Domingo para posteriormente trasladarlo al convento de Cuilapan. La consigna era armarle un juicio acusándolo de traición a la Patria.
Anastasio Bustamante había reunido la cantidad de 17,000 pesos en oro para ser enviados a Oaxaca para que le pagaran a Picaluga por la acción de haber traicionado, apresado, trasladado y entregado al Gral. Vicente Guerrero para su ejecución, cantidad que aumentada con 34,500 pesos en oro que aportó Lucas Alamán, dando un total de 51,500 pesos en oro que fueron enviados para el pago ya descrito.
El 4 de Febrero de 1831 se emitió el Decreto que imposibilitaba a Guerrero a gobernar, pero el Congreso no pudo anular el proceso mediante por el que había sido electo, así que hasta esa fecha el Gral. Vicente Guerrero seguía siendo el Presidente de la República constitucionalmente, ante esto, el Diputado de apellido Blasco solicitaba de manera insistente un amnistía, el Congreso dio su negativa.
El Congreso de Zacatecas emitió un documento al Congreso de la Unión en donde los diputados de aquella legislatura habían acordado: “No se aplicará la pena capital al General Guerrero ni a los que en su causa se hallan comprendidos; la pena a que se sentencie a dichos individuos no podrá exceder de tres años de destierro fuera de la República, a un lugar que no sea perjudicial a su salud, se asignará una pensión a los expatriados, para su subsistencia” Petición que no fue atendida.
El Comandante General de Veracruz, Don Pedro Landero, escribió con fecha 3 de Febrero a Bustamante pidiendo gracia para el desventurado caudillo, hizo otro tanto Santa Anna, incluyéndole la carta conmovedora que le había enviado la Sra. Guadalupe Hernández, esposa de Vicente Guerrero, pero nada consiguió ninguno de ellos, la muerte había sido ya determinada supuestamente por el Consejo de Ministros, pero en realidad fue una determinación directa de Bustamante.
En la carta que envió Don Pedro Landeros decía que: “ En este momento me manda avisar Ignacio Iberri la prisión de Guerrero; yo lo recomiendo a su generosidad” El 9 de Febrero le contestó Bustamante: “No puede Usted figurarse, mi amigo, el contraste tan terrible que ha producido en mi alma la prisión de Guerrero, pues aunque era necesaria para la pacificación de la República y de consecuencias muy favorables, trae consigo compromisos y produce sensaciones que no pueden ocultarse a la penetración de Ud. Él pertenece hoy exclusivamente al Poder Judicial, y por la independencia de poderes que constituye la esencia de nuestro sistema, el Ejecutivo no puede mezclarse en jurisdicciones ajenas, y yo, como ciudadano particular, muy poco o nada puedo hacer en favor de un hombre contar quien se ha pronunciado la opinión general y la vindicta pública de un modo tan claro y decisivo, había acordado en Junta de Ministros un iniciativa pidiendo que viviese en país extranjero con una asignación que se consideraba para una cómoda subsistencia, con prohibición de volver a pisar el territorio mexicano, pero habiendo observado que la opinión dentro y fuera de las Cámaras se manifestaba en contra esta medida, se omitió el paso, y probablemente sea juzgado con arreglo a las leyes. Quiera el cielo que ningún mexicano cometa los extravíos y se vea en el caso del hombre que, por antífrasis, fue llamado por los aduladores Padre de los Pueblos, pues en mi corazón pesa demasiado la desgracia, no solo de cualquiera de nuestros compatriotas, sino de todo individuo que pertenezca a la raza humana”
En carta fechada en Manga de Clavo el 15 de Febrero, Santa Anna le escribe a Bustamante: “Incluyo a Ud. La carta que me ha escrito la Sra. Doña Guadalupe (Hernández) Guerrero a favor de su esposo, para que, impuesto Ud. De su contenido, se digne hacer lo posible en alivio de esa desgraciada familia, con quien, como Ud. Sabe, contraje compadrazgo; y me veo en caso de hacer en su obsequio los buenos oficios que exigen la amistad, la caridad y el deber. He sido uno de los primeros en desaprobar la conducta tortuosa del general Guerrero, como Ud. no ignora, pero esto no me excusa de cumplir con lo que la misma religión nos impone: “Odiar el crimen, compadecer al delincuente”. Así pues, Ud. tendrá la bondad de disimular esta molestia y extender su poderoso brazo para la conservar la vida de este compañero extraviado, cuyo beneficio le hará conocer mejor sus errores y al gobierno honrará mucho”
Y así, en un contubernio entre los centralistas y el clero oaxaqueño se dictaminó terminar con la vida del consumador de la Independencia, el 14 de Febrero por la mañana fue trasladado del calabozo donde estaba prisionero a la parte posterior del convento, fue obligado a arrodillarse y vendado, el pelotón fue preparado y con ordenanza militar las descargas de los fusiles acabaron con la vida de este héroe nacional, el cadáver fue levantado por los mismos soldados del pelotón y trasladado a la capilla del mismo convento en donde se ofició una misa de cuerpo presente, de inmediato, el cuerpo fue sepultado ahí en el viejo edificio del convento de Cuilapan junto a una bóveda ubicada a un metro fuera de las gradas que llevaban al altar mayor, aprovechando un viejo sepulcro que se encontraba desocupado. El cadáver del Gral. Vicente Guerrero desde el día de su fusilamiento permaneció en Cuilapan hasta 1833, fecha en que fue conducido al panteón de la ciudad de Oaxaca.
Por disposiciones de Antonio López de Santa Ana ordenó que los restos del insurgente Vicente Guerrero fueran trasladados a la capital mexicana, se dieron las disposiciones para que de inmediato se ejecutara.
“El Sr. León se condujo con suma eficacia; colocó los huesos en una caja de plomo; ésta dentro de otra hoja de lata, bien soldada por todas partes; esta segunda fue encerrada en otra de caoba, muy bien labrada, cerrada con dos llaves y cubierta de jerga: todo se colocó en un cajón de madera común, y con doble arpilladura se entregó al comandante de escuadrón D. José María Silva, quien con una escolta salió de Oaxaca el 20 del pasado (Noviembre de 1842). Cuando llegó a Puebla, el Sr. Canalizo estaba enfermo. Con tal noticia, el Exmo. Sr. Presidente sustituto, D. Nicolás Bravo, dispuso que tan luego como llegaran a esta capital los restos del Sr. General Guerrero, se depositaran en la iglesia de Nuestra Señora de Loreto, a disposición del supremo gobierno…” (Lafragua, José María.- Vicente Guerrero, Ensayo biográfico.- Eduardo L. Gallo Editor, Imprenta Ignacio Cumplido, México 1875, pág. 87)
Después del fusilamiento del Gral. Vicente Guerrero en el Convento de Cuilapan, Oax., la población aun no salía de su asombro de lo que había sucedido, una gran inconformidad se manifestaba en todos los sectores sociales y se preguntaban: ¿Cómo era posible que en ese lugar se hubiese cometido la culminación de una traición en contra de la Patria mexicana? ¿Cómo los oaxaqueños habían permitido que se hubiese fusilado al gran insurgente que desde 1815 estuvo al frente de los ejércitos que buscaban la independencia y que desde entonces no había descansado un momento en ver una Patria libre? ¿Por qué haber permitido la sociedad oaxaqueña en que su territorio se hubiese fusilado al Presidente de la República, el Gral. Vicente Guerrero?
El 30 de Enero de 1833 llegó a Cuilapan un grupo de liberales para rendir un homenaje póstumo ante la tumba donde descansaban aun los restos del Gral. Vicente Guerrero, allá en el Convento de Cuilapan, una sencilla ceremonia fúnebre, tierna y conmovedora, entre ellos el Comandante General de Oaxaca, Don Isidro Reyes;
“…En el lugar de la ejecución el cura párroco Don Ramón Castellanos pronunció un breve, extraño y significativo discurso en elogio de los que así se rendían respetuoso culto a la víctima ilustre…”
“…Alocución del Sr. D. Ramón Castellanos, cura propio de la parroquia de Cuilapan, dirigida a sus feligreses en el acto de concluir el solemne responso que le cantó al Exmo. Sr. D. Vicente Guerrero el día en que el Sr. Comandante General del Estado de Oaxaca, en compañía de muchos patriotas, visitó el sepulcro del héroe..”
“… Feligreses y amigos míos: Las tiernas demostraciones de gratitud y reconocimiento que habéis visto practicar en este día a los distinguidos patriotas de Oaxaca, y en la que derramando copiosas lágrimas sobre el sepulcro del distinguido y benemérito Campeón de la patria, el excelentísimo señor general ciudadano Vicente Guerrero, para honrar sus veneradas cenizas con humildad, con respeto y religión, al mismo tiempo que han movido mi compasión y afecto, me han llenado de la más alta satisfacción y complacencia: En esta ocasión encuentro oportunidad para instruiros de una verdad que se palpa, y que muchos de vosotros habéis vivido ignorantes: quiero decir, que estos patriotas que hasta el día han llamado vinagres, titulándolos herejes, masones y libertinos, son en realidad cristianos, hombres de bien y acreedores a todo el aprecio y consideración de los hombres sensatos y liberales: ellos lo manifiestan a todas luces, y yo admiro más y más la mordacidad con que han sido deshonrados por el partido contrario: unos hombres que aborrecen el servilismo y la esclavitud; que defienden su patria, leyes y Constitución, y que detestan la perfidia y traición de los Borbones y de los adherentes a ellos, entiendo que por estos principios tan apreciables, no merecen quimeras ni apodos tan denigrantes; y si se fija la atención en sus sacrificios voluntarios, se confirma mucho más lo que os acabo de hablar, porque viniendo a visitar el sepulcro del Héroe del Sur, que injustamente sacrificaron como a un malhechor siendo el libertador de la opresión de los iberos, ellos han reconocido a un Dios, cuya misericordia es infinita, y de la que esperan el descanso eterno del alma de nuestro finado; arrodillados en la presencia del Señor, con humillaciones y lágrimas lo han pedido y suplicado: esta conducta manifiesta su fe, su piedad y su religión, y no menos su patriotismo y adhesión a las instituciones liberales; finalmente, en este día han manifestado delante de todo el pueblo que son cristianos y no herejes; libres y no serviles; no os dejéis seducir de falsas especiotas; uníos a sus votos, y rogad con ellos al Ser Supremo, para que, por su misericordia, el alma del señor Guerrero y de los demás fieles descansen en paz. Dije. Presbítero, Don Ramón Castellanos. Cuilapan a 30 de Enero de 1833…” RIVA Palacio, Vicente.- México a través de los Siglos.- Tomo Cuarto: México Independiente 1821 – 1825; 11ª edición, Editorial Cumbre, S.A., México 1974, pág. 310.
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Carta de doña Guadalupe Hernández de Guerrero a Antonio López de Santa Anna
Uno de los documentos importantes en la historia del Gral. Vicente Guerrero, es una carta que su esposa, doña Guadalupe Hernández de Guerrero envía a su amigo y compadre, Don Antonio López de Santa Anna, por ese medio le solicita intervenga ante Anastasio Bustamante para que al héroe suriano no se le afectara en su integridad, en ella están plasmados varios factores: 1) El gran amor por su esposo, 2) Una gran patriota, 3) Gran conocedora de los conflictos radicales entre los grupos de los liberales y los conservadores y, 4) Intuye que su esposo está en peligro de muerte. Una gran mujer que en su tiempo, de manera directa participa en la política nacional, porque está solicitando una intervención para salvar la vida de un Presidente de la República. La carta de referencia dice así:
“E. S. Don Antonio López de Santa Anna.- México, Febrero 2 de 1831.- Mi estimado amigo y compadre. La desgraciada suerte de mi esposo me hace tomar la pluma para dirigirme a Ud., como a su mejor amigo, con el objeto de reclamar su mediación con los señores que componen la actual administración y evitarle de este modo aquellas tropelías que tan comunes son a los agentes secundarios del poder. Me dirijo a V., pues, mi estimado compadre, llena de confianza, porque conozco su generoso corazón, su celo por el decoro de una clase tan distinguida, y su ilustración, a la cual sin duda alguna no se le ocultará los miramientos y consideraciones que son debidos a un antiguo servidor de la independencia y libertad, que ha regido los destinos de una gran República y que aún conserva el título de Presidente. Yo espero, por lo mismo, que, accediendo V. a esta solicitud, se apresure a manifestar con estos señores sus ideas, pues son muchas las voces que se hacen circular respecto a Vicente, y todas despedazan mi corazón, demasiado ulcerado ya, para poder resistir este último golpe. Este paso no solo va a servir de consuelo a una afligida familia, sino a consolidar esa reputación de Ud., que tanto honor hace a V. como a la nación que tiene un placer en numerarlo en el catálogo de sus más ilustres hijos. Dispense V., mi estimado compadre, esta molestia que le causa en medio de su aflicción su muy afecta comadre y servidora, q.b.s.m. (que besa su mano) Guadalupe de Guerrero.”
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Respuesta de Anastasio Bustamante a la Carta de doña Guadalupe de Guerrero.
Con motivo de la carta que doña Guadalupe Hernández de Guerrero le envió a su compadre don Antonio López de Santa Anna para que interceda ante Anastasio Bustamante para pedir clemencia por la vida del Gral. Vicente Guerrero. Santa Anna hace del conocimiento a Bustamante de la petición de la afligida esposa, a lo que Bustamante contesta a través de un escrito que a la letra dice:
“México, 24 de Febrero de 1831, Compañero y queridísimo Antonio López de Santa Anna: La carta de la Sra. Da. Guadalupe Guerrero me ha enternecido e interesado, tanto más cuanto que V. mediaba en su favor y sabe el aprecio que me merecen sus recomendaciones; pero ya era tarde cuando recibí su apreciable de 15 del presente, pues los papeles públicos se habrá impuesto de la suerte que cupo a este desgraciado general, en cuyo favor y el de toda su familia me cabe la satisfacción de haber hecho todo lo que de mi pudo depender.- Deseaba con empeño salvarle la vida, y acordé en junta de ministros una iniciativa a las Cámaras pidiendo que saliera de la República, pero la opinión contraria que manifestó la mayoría de sus miembros, cuando se les insinuó en lo particular, fue causa de que se suspendiese, porque nada se adelantaba y el gobierno iba a ser desairado no sólo de la Cámara, sino también de la opinión pública que se manifestaba en el propio sentido: no pudiendo ya conseguir libertarle de la vida, se aprobó una proposición hecha en la Cámara para la pensión de tres mil pesos a su familia, en cuya suerte me he interesado aun antes de ahora (pues de la vida del general Guerrero no podía tratarse, como habrá V. visto por la unanimidad con que fue desechada una proposición hecha por un diputado para que se suspendiera la ejecución de los que estuvieran sentenciados, hasta que saliera la ley de amnistía) V. conoce mis ideas y excuso repetirle mi sentimiento por no haber podido lograr la conservación de este hombre desgraciado, cuya conducta se había acarreado la odiosidad nacional. Una fuerte fluxión que me ha caído a la cara me impide extenderme, y concluiré repitiéndome con el fino afecto de siempre, su invariable compañero y decidido amigo a lo a.c.l.m.c.s. y le desea la mejor salud. Anastasio Bustamante”
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Otros documentos
“... Vistas las declaraciones que preceden con el oficio librado por D. Miguel González como comandante del punto de Huatulco, en orden a que el capitán D. José Ma. Llanes formase al faccioso Vicente Guerrero la correspondiente sumaria en averiguación de los diversos crímenes por éste cometidos, y en especial el grave gravísimo de esa nación; visto igualmente lo alegado por el reo, y expuesto por el jefe fiscal, de lo que se hizo relación al consejo de guerra, aunque sin asistencia y presencia del reo, por haber renunciado a este beneficio, y pedido al consejo se le excusase de hacerlo por no tener que alegar cosa que fuese en su defensa, todo bien examinado con la conclusión del expresado jefe fiscal, y alegado por el defensor; el consejo ha condenado y condena al referido Vicente Guerrero a la pena de ser pasado por las armas conforme a lo prevenido en la ley del 27 de septiembre de 1823, y los artículos 26. 27, 42 y 45 y 66 del tratado 8º , título 7º, libro l2 de la Novísima Recopilación, Oaxaca, Febrero 10 de 1831.- Firman: Valentín Canalizo, Francisco Guisarnótegui, José Miguel Bringas, Santiago Torres, José María Borja, Cayetano Mascareñas, José Tato, Antonio Rebelo, Luis de la Barrera, Zeferino G. Conde y Pedro Quintana ...”
“... En el pueblo de Cuilapan a los 14 días del mes de Febrero de 1831, yo el infrascripto secretario doy fe, que en virtud de la sentencia de ser pasado por las armas, dada por el consejo de oficiales,, a Vicente Guerrero, y aprobada por el señor comandante general de este Estado de Oaxaca, se le condujo en buena custodia dicho día, al costado del curato del expresado pueblo y en donde se hallaba el comandante de la sección que cuidaba de la seguridad del reo, capitán D. José Miguel González y juez fiscal que ha sido en esta causa, y estaban formadas las tropas para la ejecución de la sentencia, y habiéndose publicado el bando que previene la ordenanza, y leída la sentencia por mí al reo, puesto de rodillas y en alta voz, se pasó por las armas a dicho Vicente Guerrero y luego se lo llevaron a enterrar a la iglesia del curato del referido pueblo, procediendo antes de darle sepultura la misa que se le mandó decir a su almas y para que conste por diligencia lo firmó dicho señor con el presente secretario.- Condelle.- Juan Ricoy. ...”
“ ... El cadáver del General Guerrero permaneció en Cuilapan hasta 1833 en que fue conducido a Oaxaca. El 16 de Noviembre de dicho año expidió el Congreso General el decreto que sigue: 1º. El ciudadano Vicente Guerrero mereció hasta su muerte el título de "Benemérito de la Patria". 2º. El gobierno, poniéndose de acuerdo con las autoridades supremas del Estado de Oaxaca hará conducir a esta capital el todo o parte de los restos del ciudadano Vicente Guerrero, y que se depositen en la urna que guarda las cenizas de los principales héroes de la Independencia. ...” (LAFRAGUA, José María.- Vicente Guerrero.- Imprenta Cumplido, México 1875, pág. 85)
Recordemos que Miguel Hidalgo y Costilla, iniciador de la lucha por la independencia sólo estuvo al frente de este movimiento durante nueve meses: del 16 de Septiembre de 1810 al mes de mayo de 1811, fecha en que fue hecho prisionero; el Generalísimo José María Morelos y Pavón estuvo al frente del ejército insurgente de 1811 a 1815; y de 1815 hasta la consumación de la independencia y de la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México en 1821, pero que su lucha inició desde que se incorporó en noviembre de de 1810 a las tropas de los Hermanos Galeana y de los Bravo, así, nuestro héroe estuvo más de diez años participando activamente con las armas en la mano, herido de muerte en varias ocasiones, fue de los tres grandes dirigentes de la insurgencia el que más participó activamente. Es cuanto.

viernes, 26 de febrero de 2010

Sobre Vicente Guerrero Saldaña

Vicente Guerrero Saldaña y el Bicentenario
Marcial Rodríguez Saldaña
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El pasado 14 de febrero se cumplió un año más del magnicidio cometido en contra de Vicente Guerrero Saldaña, ordenado por Anastasio Bustamante, quien contó con el apoyo del traidor Francisco Picaluga y de soldados esbirros quienes lo fusilaron en Cuilapan, Oaxaca, en 1831. Para condenar este hecho histórico deplorable, se reeditó un libro que enaltece la figura del insurgente, en cuya presentacion expresamos las palabras siguientes.
Nos hemos congregado en la ciudad de Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, para presentar el libro Revaloración de Vicente Guerrero, consumador de la independencia del erudito escritor guerrerense don Vicente Fuentes Díaz.
Teníamos la intención de presentar el libro, el 14 de febrero, fecha en que se cumple un año más del magnicidio cometido en contra del guerrerense más notable que haya nacido en esta tierra fértil, sin embargo, por cuestiones de organización y de asistencia de público, lo hacemos a dos días de esa fecha.
La presentación del libro se realiza en el marco de la conmemoración del Bicentenario del inicio de la Independencia de México y el Centenario del comienzo de la Revolución Mexicana; forma parte del esfuerzo de un grupo de ciudadanas y ciudadanos guerrerenses que admiramos nuestra historia y sus héroes más preclaros, entre quienes se encuentra Vicente Guerrero Saldaña, y que buscamos mantener viva en la memoria de nuestro pueblo, cada epopeya gloriosa de la nación.
Se trata de la reedición de esta obra, que fue editada por primera vez en agosto de 1989; por ello, nuestro agradecimiento a don Vicente Fuentes Díaz, quien por conducto de su familia permitió que se hiciera la reedición del libro, el cual constituye una aportación a la bibliografía sobre la vida del consumador de la independencia de México.
La obra ha sido reeditada gracias a la generosidad de un altruista editor de Guerrero, Héctor García Alvarez, quien forma parte de una familia de larga tradición periodística en nuestro estado.
Expreso mi agradecimiento a todos los integrantes del Consejo Ciudadano, a los cronistas, historiadores, investigadores, artistas, académicos y ciudadanos, quienes desde el 2008 nos propusimos conformar este Consejo desde la sociedad civil, sin ningún patrocinio gubernamental, pues confiamos en nosotros mismos, sin mezquindades, sólo por amor a nuestra historia y a sus héroes.
Agradezco el sumo interés, el entusiasmo y la entrega, de nuestro común amigo Ricardo Infante, quien ha sido un miembro destacado de este consejo en su función de secretario ejecutivo, y gracias a su empeño, perseverancia, talento y convicción ha sido posible que muchos trabajos de este consejo se hayan realizado; entre ellos, la preparación de los textos para el periódico Los Centenarios y el cuidado de la reedición de la obra que hoy presentamos.
Concebimos la historia no sólo como la celebración dispersa de fechas, por muy importantes que éstas sean, sino como un proceso social integral, sucesivo de múltiples actos, de hazañas de personajes, de grupos, de ciudadanos, de clases, del pueblo en su conjunto, que por sí mismo construye su destino, como ha sido el de México.Por ello, no hemos buscado sólo conmemorar las fechas simbólicas de la historia de la independencia y la revolución, sino que desde un principio nos propusimos que la conmemoración del Bicentenario y el Centenario de nuestras gestas heroicas, no se circunscribiera a festines y banquetes, sino que fuesen una oportunidad histórica para esta generación de mexicanos, de arraigar en lo más profundo de nuestra conciencia, de nuestro ser, de nuestra alma como nación, los valores, acontecimientos y héroes que nos dan identidad.
Para nosotros ha sido y es así, pero desafortunadamente no para los gobiernos federal, estatal y municipales. Si bien es cierto que en algunos casos se ha anunciado la realización de obras materiales, a las cuales no se les niega su importancia, lo que no observamos es un plan para enraizar nuestra historia, que incluya como lo hemos propuesto, la edición y reedición de obras clásicas de la historia patria, de biografías de sus héroes para adultos, para jóvenes, para niños, en material escrito, en videos; la rehabilitación y apertura de museos como el de Juan Álvarez en La Providencia, la reconstrucción de la casa que habitó en ese lugar; el de Hermenegildo Galeana en Técpan; la restauración de sitos históricos como el de la trinchera en el Veladero; la cracion del museo de la patria en la Iglesia de la Asunción, la imposición de nombres de los héroes a calles en todos los municipios del estado; la instalación de bustos en las plazas públicas; la instalación de estatuas, de esculturas de los héroes en parques y lugares turísticos; la organización de coloquios, seminarios, congresos, conferencias, exposiciones fotográficas, de pintura, obras de teatro, programas en los medios de comunicación y cuantas actividades más fuesen posibles para impregnar en la conciencia popular cada hecho resplandeciente de nuestra historia.
La historia de México es nuestra más grandiosa riqueza cultural, son las raíces sobre las cuales se ha levantado la noble nación mexicana.
Nosotros, como miembros de la sociedad civil, sentimos el deber moral ineludible de reivindicar nuestra historia y a sus héroes; por ello es que se ha editado el periódico Los Centenarios, se han impartido conferencias en diversas partes del estado, se han realizado programas en medios electrónicos, y así continuaremos durante los meses por venir promoviendo todas las actividades que estén a nuestro alcance, para que se mantenga viva en la memoria de nuestro pueblo su propia historia como una llama incandescente que nunca perecerá, puesto que en la medida que se conozca, admiraremos más nuestro pasado, pero tendremos la fortaleza, la visión y convicción para edificar un mejor futuro de la patria.
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* El autor es presidente del Consejo Ciudadano para la celebracion del Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana en el estado de Guerrero.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Sobre el historiador Florencio Benítez González

A continuación publicamos la entrevista al distinguido profesor universitario Dr. Florencio Benítez González, de quien pronto saldrá el libro Los Álvarez. Poder y política en el siglo XIX, en la región de Guerrero, editado por el Instituto de Estudios Parlamentarios "Eduardo Neri", del H. Congreso del Estado de Guerrero.
La entrevista, realizada por Edmundo Santana, se publicó en Diario 21. Periódico plural del estado de Guerrero, que circula en Iguala, Gro., el 10 de mayo de 2009.

La entrevista del domingo
Florencio Benítez
Doctor, catedrático e historiador
Edmundo Santana

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Iguala, Gro., 10 Mayo.
Este domingo me honro en ofrecerles la interesante charla sostenida con el Doctor en Historia Florencio Benítez González; que se llevó a cabo en su rincón - biblioteca que este ilustre personaje relativamente joven, tiene montada en su hogar-, lugar de donde han brotado y seguirán brotando las ideas para plasmar en sus libros la riqueza escondida que en el devenir del tiempo ha guardado celosamente Iguala y que nuestro entrevistado ha desenterrado para descubrir lo bella que es la Cuna de la Bandera Nacional y la grandeza de su historia.
- Buenos Días estimado Doctor Florencio Benítez.
- Buenos días maestro Edmundo Santana, es un placer tenerlo aquí en su casa.
- De antemano te agradezco el concederme esta entrevista para Diario 21. Doctor ¿Eres Igualteco?
- Claro, de una familia Igualteca, enraizada aquí desde hace más de 180 años. Mis padres fueron el Sr. Florencio Benítez Barrera y la Sra. Sofía González Mora. Nací en el año de 1955.
- ¿De ocupación?
- Mi papá primeramente fue empleado de una farmacia “La Providencia”, muy conocida en Iguala, ubicada en el lado oriente del Monumento de la Bandera y después trabajó como empleado del gobierno del Estado durante muchos años y mi madre se dedicó a las labores de su hogar, aunque antes de que ella se casara trabajó en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
- ¿Quiénes componían la familia de tu mamá?
- La Sra. Herminia Mora mi abuela; fue hija del Dr. Manuel Natividad Mora quien con la llegada del ferrocarril a Iguala en 1898 se vino a vivir a esta ciudad, se encontró con mi bisabuela que llegó proveniente de Apetlanca, Gro.
- ¿Y desde entonces vivieron en esta calle de Madero, no?
- Si, aunque antes se llamaba la calle de Guadalupe y también le decían calle Real a raíz de que se estableció la Estación del Ferrocarril. Mi mamá fue hija única y vivía acompañada de sus abuelas y de sus tías bisabuelas.
- ¿Quiénes eran sus tías bisabuelas?
- La Sra. Pipiana Miranda que no se casó. Fue hermana de un revolucionario zapatista. Hubo varias hermanas, según me dicen, que vinieron de Apetlanca y por ser altas y blancas se casaron con personas acomodadas de esta ciudad, como fue el caso de mi bisabuela con el ya citado Dr. Manuel Natividad Mora.
- Te pregunté todo esto porque yo conocí a tu mamá conviví mucho con ella porque era muy amiga de mi hermana Maruca. Mi familia y yo, vivíamos a 3 casas de donde vivían tu mamá y tu abuela. Tu abuela fue mi madrina, en aquel entonces yo tenía 6 años de edad y las familias, la tuya y la mía se apreciaban y convivían mucho.
- Había una Sra. de nombre Sofía Mojica que tocaba la guitarra ¿Era de tu familia?
- No, era amiga porque aquí las familias se identificaban, como sucedía en todo Iguala pues en aquel entonces, todo mundo se conocía y doña Sofía fue una señora virtuosa de la guitarra y tocaba música clásica.
Era una sociedad de mujeres que vivían en esta calle y yo siempre he dicho, recordando mi infancia, cuando las veía a estas mujeres que habían vivido un romanticismo tardío, porque la que no sabía declamar, sabía cantar o sabía tocar un instrumento y en sus tertulias que organizaban ellas mismas se la pasaba uno muy divertido, porque aprendía uno mucho de este círculo de mujeres que sabían vivir la vida.
- ¿Quién declamaba?
- Doña Aurora Mastache.
- Pues nosotros vivíamos frente a la casa de Doña Aurora. Ahora si que ¡Qué recuerdos señor Don Simón! Y hablando ya de ti Florencio, ¿cómo viviste tu infancia?
- Fui un niño como todos los que vivíamos aquí, casi todos de la misma edad. Vivíamos felices, nuestros papás trabajaban, no había los problemas que hay hoy; nos poníamos a jugar por las tardes o por la noche en la calle, era raro cuando un camión o un coche circulaba por la calle.
- ¿En dónde estudiaste la primaria?
- En la escuela Nicolás Bravo y mi jardín de niños en el Rosaura Zapata. Recuerdo a mi maestra Adi Noemí. Mi secundaria la estudié en la ESPI, recuerdo al maestro Rebolledo, a Deloya, el Profr. Valle, a Lebrum Fuentes, a la maestra María Valle y muchos más.
- ¿Después de la Secundaria?
- Entré al CREN para ser Profesor de Primaria, de la generación 1970-1974.
- ¿Qué escuela te asignaron ya titulado?
- En la zona de Cocula en 1974 a la Escuela Primaria de Tlanipatlán en donde estuve 2 años y después, trabajé 4 años en Tonalapa del Río que está en la misma zona escolar de Cocula. De ahí di el salto a la Preparatoria de la Universidad Autónoma de Guerrero. Pero también en Tonalapa entré a trabajar a la Secundaria Juan B. Salazar. Al terminar mis estudios en el CREN hice mi Normal Superior en Chilpancingo y la terminé en 1980 con mi especialidad de Historia. Tuve la fortuna de que el rector de la Universidad Rosalío Wences Reza firmara un convenio con la Universidad de Puebla que tenía en ese tiempo a muchos maestros exiliados que recibió en México el Presidente Luis Echeverría Álvarez procedentes de América del Sur y venían de Puebla a dar clases en verano a Guerrero por ese intercambio. Eran buenos maestros: argentinos, uruguayos y chilenos.
Terminando mi normal, hice la Licenciatura en la Normal de Guerrero porque cuando se vino la homologación a nivel nacional, fue requisito que nos pidieron de estudiar la Licenciatura.
- ¿Qué seguiste estudiando?
- Me inscribí en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y estudié la maestría en Historia y después de eso me fui al Centro de Investigación y Docencia en Humanidades en el Estado de Morelos y ahí estudié mi doctorado en historia.
- Durante tus años de preparación y superación académica ¿En dónde estabas trabajando?
- Bueno, gracias a que entré desde el año de 1980 y fui fundador de la escuela preparatoria No. 32 de la U.A.G., la Universidad me otorgó una beca para estudiar la maestría y el doctorado, dedicándome de tiempo completo a sacar adelante mis 2 estudios de postgrado. Allí trabajo actualmente y la Universidad me ha requerido por mi formación profesional que me vaya a trabajar a Chilpancingo pero yo estoy muy apegado a mi familia y a mi ciudad natal que es Iguala y he rechazado esas invitaciones y prefiero estar aquí, aunque reconozco que el nivel en donde estoy trabajando no es el adecuado.
- Florencio, ¿el historiador nace o se hace?
- Yo creo que las 2 cosas, porque en mi caso por ejemplo, el contacto con mis bisabuelas y mis tías que vivían en la casa, me hablaban de Zapata, de Porfirio Díaz, que algunas de ellas lo llegaron a conocer, porque además fueron personas muy longevas, esto me motivó en mis primeros años de vida al escuchar las anécdotas sobre estos personajes y lógicamente me interesé por el estudio de la historia; además de que coincidió con que mis maestros de primaria tenían una predilección manifiesta por esta rama del saber que es la historia.
- ¿Qué te platicaban tus tías, te acuerdas?
- Si, por ejemplo recuerdo perfectamente bien que cuando Porfirio Díaz fue presidente le llamaban “época de paz” y era un contraste tremendo con lo que yo escuchaba en la escuela.
Otra cosa muy importante, por parte de mi abuela que fue hija del Dr. Mora quien fue terrateniente; al Dr. le quitaron sus tierras y fue Emiliano Zapata quien se las expropió. Entonces mi abuela decía que Zapata fue un bandido y como a ésta mi familia, a muchas familias más les quitó sus tierras el caudillo morelense y en la escuela mis maestros me enseñaban otra cosa contraria.
La situación familiar y la situación de la docencia en la escuela, me hicieron que estudiara más para conocer más a fondo la vida de estos personajes.
- ¿Y por qué crees que en los libros de texto gratuito que estudiaste en la primaria se dio esta discordancia respecto a lo que contaba tu familia?
- En primer lugar los libros de texto son libros oficiales y responden a una política educativa que se marca desde las altas esferas del poder. Además recordemos que durante los 70 años que gobernó el PRI, este partido político es un heredero inmediato de la Revolución, entonces no podían magnificar a Porfirio Díaz. Desde luego que para justificarse tenían que decir que quitaron a un hombre malo, a un dictador, para llegar ellos al poder.
- Fíjate que lo mismo que te dijeron tus tías de estos dos personajes, me lo dijeron a mí en Huitzuco una familia de campesinos y en el DF un taxista ya de edad avanzada y aquí en Iguala también con personas del pueblo al decirles que yo soy sobrino directo del general zapatista Guillermo Santana Crespo.
- Pasemos a otra pregunta: ¿Qué es la historia y para qué la historia?
- La historia es el conocimiento del pasado, pero no debemos de verlo como algo muerto. Ya decía un gran historiador de la antigüedad, Cicerón: La historia es la maestra de la vida. El pasado no debemos de verlo como lo que ya pasó y que no se puede repetir. Efectivamente, no se repite exactamente igual, pero la vida del hombre siempre es la misma, entonces, los sucesos de que están aconteciendo hay que estudiarlos porque pueden servir para acontecimientos futuros.
La historia como dicen algunos historiadores: es el anclaje de nuestra vida. No podemos vivir sin historia, usted tiene una historia, los que nos están leyendo tienen una historia. No podemos tener la mente en blanco todos los días, siempre actuamos en base a un punto de referencia y ese punto de referencia es la historia.
- ¿En qué momento nace el historiador Florencio Benítez?
- Desde que me decidí en el año de 1975 por estudiar la especialidad de historia desde ahí nace el historiador, aunque ya el investigador propiamente nace a partir de que terminé mi maestría en la UNAM.
- ¿Cuál fue la primera obra que hiciste?
- Escribí para la Editorial Quinto Sol, curiosamente un libro sobre Filosofía, porque es una de las ramas que van de la mano junto con la historia, y me di cuenta que había muy malos docentes en esta materia de Filosofía y en los centros en que se tenían que impartir esta materia la utilizaban como relleno y se la daban a cualquier profesionista y los alumnos terminaban por no entender nada de esta materia tan compleja. Fue por ello que en los años en que yo estuve impartiendo Historia y Filosofía al mismo tiempo, me di cuenta de esta falla y decidí escribir mi primera obra en el año de 1998.
Después fueron tesis de doctorado que es sobre la vida de Don Juan Álvarez y de su hijo Diego: Un creador de nuestra entidad federativa y el otro por los años que estuvo en el poder. Yo siempre he dicho que Diego Álvarez es el Porfirio Díaz de Guerrero.
- En la escuela primaria y secundaria me enseñaron que era Juan N. Álvarez. ¿Por qué le quitaron la “N”?
- Porque la “N” no tiene nada que ver con su nombre. Hay un error tremendo que se ha propagado y que inclusive a veces hasta en historiadores profesionales, pero la “N” no significa absolutamente nada porque no aparece ni en su acta de nacimiento. Debemos de quitarnos de este error porque así está hasta en su testamento.
- ¿Por qué te inclinaste para escribir sobre Iguala?
- Porque los historiadores que me antecedieron eran personas que estudiaban, investigaban los sucesos de Iguala, pero para ellos mismos y cuando los llegaban a entrevistar en la radio o en un periódico, llegaban a dar algún conocimiento, pero jamás lo hacían público, ni lo historiorizaban para que la comunidad tuviera conocimiento también de esas investigaciones que ellos hacían. Entonces me propuse investigar de Iguala pero no para mí mismo, sino para todos a través de mis libros.
- ¿Cuántos tipos de investigación existen?
- Hay 3 tipos: Bibliográfico, de Campo y la Investigación de Archivo.
- Para escribir sobre Iguala ¿En qué te apoyaste?
- Se requiere de los tres tipos de investigación, van de manera conjunta. Porque no podemos pensar que Iguala es una isla de este país, entonces, los libros para saber cuál era la situación del país sobre la etapa que voy a tratar directamente en la historia de Iguala.
- ¿Cuántos libros tienes sobre Iguala?
- “Inmigrantes y comerciantes en Iguala”- desde que yo era muy pequeño todavía alcancé a convivir con muchos extranjeros que vinieron a hacer negocios en nuestra ciudad y se quedaron y fueron los hombres muy famosos y acaudalados, extranjeros de varias nacionalidades (árabes, alemanes, japoneses, españoles, polacos, chinos, judíos, franceses, etc). Entonces aprovechando que estaba en mis inicios del doctorado, hice esta investigación que me ha dado mucha satisfacción sobretodo entre la gente adulta de esta ciudad.
La otra investigación esta relacionada directamente con el Plan de Iguala que es un suceso importantísimo en la historia de México y del cual muy poco se sabía.
Mi más reciente libro es una serie de ensayos y ahí abarco aproximadamente 200 años de los sucesos más importantes que existían en la mente de los igualtecos pero no con la suficiente claridad
- Por favor mencióname algunas familias extranjeras que citas en tu primer libro.
- Los Chuffani que permanecieron mucho tiempo, los Kalis, los Kuri, los Ortiz Vivanco, no todos fueron profesionistas como el Italiano Fenideci que fue Dentista, el Sr. Fernández de la Farmacia Universal, los Alonso, los Chong, Kawashima, en fin, mucho extranjeros profesionistas y comerciantes que quedaron en la memoria de mucho igualtecos.
- Y para poder citar a todos los extranjeros o de ascendencia extrajera, ¿Cómo lo investigaste?
- Hice uso de una investigación de campo y entrevistas a sus descendientes solicité reuniones con familiares y amablemente todos me facilitaron hasta las fotografías que exhibo en mi libro. Algunos de ellos los alcancé a conocer, eran lo último de esa camada de comerciantes y así supe la forma y el año en que llegaron a nuestra ciudad. Crucé información con otras personas, ciudadanos ya de edad avanzada como Doña Eve Moreno que ya falleció y muchas otras personas longevas que me corroboraron la información.
- Para resumir, ¿Cuántas obras tienes?
- Una de Filosofía que ya mencioné; Inmigrantes y comerciantes en Iguala en la primera mitad del siglo XX; El Plan de Iguala en la histografía de su época; ensayos para la historia de Iguala y la que recientemente edite de la Dictadura Porfirista para el estado de Guerrero. No se ha publicado todavía mi tesis doctoral que habla sobre la familia Álvarez en el siglo XIX en el estado de Guerrero.
- ¿Has encontrado apoyo en las autoridades sobre todo del municipio para editar tus trabajos?
- Si definitivamente, aquí no es cuestión de partidismo. Tanto los presidentes municipales que han sido del PRI y del PRD me han publicado las obras relacionadas con la ciudad de Iguala. Espero que el actual presidente Raúl Tovar siga fomentando y estimulando a los escritores Igualtecos.
- ¿Hay algún plan o proyecto de obra con el Dr. Tovar?
- Si, el está muy entusiasmado en que se haga una historia de Iguala que trate desde los orígenes prehispánicos hasta el presente y creo que es necesario una obra de ese tamaño, me voy a dar a la tarea de escribirlo porque es un compromiso con el Dr. Tovar y espero que se publique antes de que se termine su administración.
- ¿Por qué el gobierno municipal no crea un fondo económico para ediciones de obras, claro confiables, de historiadores Igualtecos con el propósito de que las generaciones futuras estén bien enterados de la historia de Iguala?
- Yo entiendo que las necesidades materiales que tiene nuestra ciudad y el presupuesto que se le asigna es poco. De allí que haya declaraciones, en algunos momentos desafortunados de algunos funcionarios de que no quieren otorgarle ni un peso a la cultura; pero a mi me gustaría que tomaran esta iniciativa los señores síndicos y regidores de esta comuna y se destinara aunque sea un presupuesto mínimo a la cultura pues no todo es materia, también el hombre tiene su espíritu y se necesita cultivarlo.
- ¿Qué me puedes decir del Códice Mendocino?
- Lo tengo en mi biblioteca y es el que mandó hacer el primer Virrey Don Antonio de Mendoza. Ordenó a los Tlacuilos que lo escribieran y es un códice muy valioso de los que se hicieron cuando estaba ya la presencia española en nuestro país.
- Creo que cada quién lo interpreta a su manera porque ya no nada más es la palabra Yohuala, sino que han dado a conocer otras palabras con otros significados y todas son relacionadas con la fundación de Iguala. Existe una leyenda popular que antaño nos enseñaron sobre la fundación de Iguala, la cual se ha aumentado y corregido. ¿Qué piensas Florencio al respecto?
- Bueno, tenemos que ser respetuosos con las tradiciones orales que se han manejado pero lógicamente tenemos que darles su lugar y también dar su valor a la investigación documental de los archivos porque como dicen por ahí: “Papelito habla”. La información oral para un historiador es importante, pero creo que más importante es el documento.
- ¿Crees que nuestros orígenes estén en Pueblo Viejo?
- Si definitivamente, nuestros orígenes están allí y después pasaron a este lado. Esto era muy común, cuando llegaron los españoles generalmente no se asentaban en los lugares de residencia de los indígenas, sino en otos lugares como sucedió con Tepecoacuilco en donde el pueblo indígena estaba en un lado (aproximadamente en donde está hoy la presa) y el pueblo español estaba en donde es hoy la ciudad. El único lugar en donde no se dio esto fue en la gran Tenochtitlán, porque al llegar a ese lugar los españoles se posesionaron del pueblo azteca.
- ¿Sobre la historia de Iguala falta algo que decir?
- Sí, apenas se está empezando a estudiar y no solamente Iguala, también el estado de Guerrero. Estamos necesitados de un mayor conocimiento de nuestro pasado e invito a la gente que es estudiosa de la historia, de que se aficione a este saber ya que hace falta mucho todavía por descubrir. Hay infinidad de temas que desconocemos y que deben salir a la luz pública.
- ¿Quiénes conforman tu familia?
- Mi esposa Edith Almazán y mis 4 hijos que son Silvia, Tania, Emmanuel y Jorge Luis, además de mis 3 nietos que son Mariana, Marcela y Sergio.
Silvia es Licenciada en Psicología, Tania es educadora egresada del CREN y Emmanuel está estudiando para Cheff y el más chico Jorge Luis está estudiando el bachillerato. Mi esposa es educadora egresada de la Esc. de Educadoras Estefanía Castañeda, ya desaparecida, pero se ha dedicado al comercio del oro.
- Algún proyecto en puerta que se nos haya escapado.
- De momento estoy escribiendo con otro grupo de compañeros los libros que van a ser de texto en las preparatorias de la Universidad y que también soy coautor de los libros anteriores, pero como se hizo el cambio de programa estamos elaborando el nuevo libro que empezará a usarse en el próximo mes de septiembre. Y para principios del próximo año 2010 acorde con los festejos del Bicentenario estoy haciendo una investigación relacionado con el Plan de Iguala y Don Agustín de Iturbide y todo este proceso que se desconoce en la historia de México que comprende del 24 de Febrero de 1821 al 27 de Septiembre del mismo año en donde entra triunfal el Ejército Trigarante a la Cd. De México. Esos meses en donde se realiza la Independencia de México de manera pacífica son muy poco conocidos y estoy visitando los archivos sobre todo los de CONDUMEX del Ing. Carlos Slim para extraer la información necesaria para que en enero o febrero del 2010, sea presentado el libro que tentativamente se llamará 1821 el año que fuimos libres.
- Hemos concluido esta entrevista, solo me resta agradecer la gentileza de haberla realizado en tu estudio en la tranquilidad de tu hogar. Gracias Doctor Florencio Benítez González.
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Consultado el 17 de febrero de 2010, en:
http://www.diario21.com.mx/?module=displaystory&story_id=41154&format=html

lunes, 15 de febrero de 2010

Acerca de Ignacio Manuel Altamirano


CXVII Aniversario del fallecimiento de Ignacio Manuel Altamirano
Rodolfo Sámano García
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En 1892, obligado por la tuberculosis pulmonar que lo aquejaba, Altamirano hizo un viaje a Italia –entonces residía en París– en compañía de su esposa Margarita Pérez Gavilán, con la esperanza de recuperar un poco las energías perdidas. Su espíritu de artista no pudo haber permanecido insensible ante las maravillas que admiró en aquel milenario país. Seguramente disfrutó lo mismo ante la marmórea belleza de los antiquísimos monumentos que el genio romano esparció por toda Italia, que ante los tesoros exhibidos en las pinacotecas y museos, porque Altamirano fue siempre un enamorado del arte, como puede observarse en sus muy variados escritos literarios. Buscando el sitio adecuado para intentar un poco de alivio, los Altamirano llegaron a San Remo, ciudad famosa por su clima mediterráneo, cerca de Mónaco. Buscando con paciencia logró el maestro conseguir un pequeño cuarto en la Pensión Suiza, no tan espacioso y ventilado como lo hubiera deseado, aunque si con "un balcón que daba al patio, con vista sobre el mar".
A la llegada de don Joaquín D. Casasús, al que acompañaban su esposa Catalina y su pequeño hijo Héctor, Altamirano no tenía ya fuerzas para tenerse en pie; por lo que acordaron entonces que lo más conveniente era buscar un alojamiento más amplio y mejor ventilado, pues consideraron que la pequeñez del cuarto ahogaba al enfermo. Casasús arrendó la Villa Garbarino, donde el maestro renovó sus esperanzas de continuar viviendo e hizo planes optimistas que realizaría al volver a México. Casasús era un excelente latinista y gran orador, de origen tabasqueño, que se consideraba orgullosamente discípulo directo del maestro Altamirano. Además, la relación familiar que existía entre ambos se debía a que la esposa de Casasús, Catalina, era media hermana de Margarita, esposa de Altamirano, y Catalina había sido adoptada desde muy joven por el maestro, dándole su apellido. Fue precisamente Casasús el receptor de las disposiciones testamentarias de Altamirano, que no tenía fortuna, ni deudas, ni problemas de familia. Lo que más le preocupaba era quedar para siempre lejos de México. “No quiero que me dejen en tierra extranjera; y como el medio más seguro para volver a la patria es la cremación de mi cadáver, después que yo muera, imponga usted –dijo a Casasús– su voluntad y mi deseo, y lleve a la patria mis cenizas”.
El maestro murió el 13 de febrero de 1893, a la edad de 59 años, cumpliéndose así una de sus frases favoritas: "En 13 nací, en 13 me casé, en 13 he de morir". Los Casasús no pudieron acompañarlo en los últimos momentos de su existencia, pues habían ido a Génova por los resultados de unos análisis, teniendo todavía la esperanza de que fueran distintos a los que ya conocían. Enterados en Génova del triste desenlace, volvieron presurosos a San Remo, donde don Joaquín se encargó de cumplir fielmente la voluntad última del ilustre maestro.
En San Remo existía un horno crematorio que había sido construido bajo los auspicios de una sociedad de librepensadores, integrantes de la Logia Masónica del lugar, "obligándose todos ellos a que sus cadáveres fueran cremados". Hasta entonces ningún cadáver había sido cremado en dicho horno, por lo que las autoridades de la ciudad, atendiendo la solicitud de Casasús y aprovechando al mismo tiempo la ocasión de hacerlo funcionar por primera vez, dieron todas las facilidades a los atribulados dolientes, que vieron satisfechos como el maestro, muerto ya, daba una última lección en tierra extraña, aunque hospitalaria. Un homenaje sencillo, pero significativo, recibió el maestro por parte de aquellos hombres innovadores, como él, cuando el señor Bernardo Calvino, al frente de una numerosa comitiva, depositó sobre su féretro una corona de flores y dijo a Casasús:
“Hemos sabido que el señor Altamirano, cuya muerte lamentan ustedes, era un viejo liberal, un patriota distinguido y un hombre de letras eminente, y hemos querido, los miembros de la Sociedad de Librepensadores de San Remo, venir a presentarle el testimonio de nuestra simpatía y de nuestra admiración y a acompañarlo al cementerio para ser testigos de la cremación de su cadáver. Va a dar un ejemplo él a esta ciudad, digno de ser imitado, y es muy justo que tomemos participación en esta que juzgamos importantísima ceremonia”.
El 25 de febrero las cenizas fueron provisionalmente depositadas en el Cementerio de Pere-Lachaise, de París, en una austera ceremonia en la que Gustavo Baz dijo la oración fúnebre, de su alocución dijo: “Altamirano merecía que se le recitase ante su urna un canto de Lucrecia, si su vida no fuese en sí misma una página de Plutarco, y si la estela de su genio y la dignidad de su carácter no hicieran que para honrarlo baste citar su nombre y apelar al testimonio de una generación educada. Estamos, señores, ante las cenizas de un apóstol porque defendió todo lo que amaba con peregrina elocuencia, porque enseñaba y levantaba a los humildes, porque siempre acompañó la acción a la palabra. Fue un precursor porque reclamando para su cuerpo la destrucción inmediata, nos enseñó a pensar el problema de la muerte de una manera levantada”.
Las cenizas del maestro Altamirano fueron depositadas en una urna pequeña de madera labrada que en sus costados estaban grabados los símbolos masónicos, como correspondía a quien fue en vida un eminente masón, y llevadas por Casasús a París, luego a Nueva York, después a Veracruz y, finalmente, a la ciudad de México. Sus restos llegaron a Veracruz el 5 de Junio de 1893 en el vapor Orizaba, Las cenizas fueron llevadas al Palacio Municipal del puerto donde la Gran Logia Unida Mexicana de Veracruz organizó una velada fúnebre en la que hablaron Ignacio Pérez Guzmán y Miguel Macías a nombre del Liceo Altamirano. De Veracruz hacia México el traslado de las cenizas se realizó por medio de ferrocarril. En Orizaba los integrantes de la Logia del lugar solicitaron que el tren se detuviera para realizar una Tenida Fúnebre. En Apizaco, la masonería del lugar se reunió en torno del paso del tren, ahí el Gobernador de Tlaxcala Próspero Cahuatzin, a nombre de la Logia, en una pieza oratoria destacó la grandeza del Maestro Altamirano. El 7 de Junio de 1893 se efectuó la recepción de los restos en la estación ferroviaria de Buenavista de la ciudad de México, donde una gran multitud hizo acto de presencia para rendir su último tributo, la urna fue llevada a la Cámara de Diputados, donde había una nutrida comitiva oficial encabezada por el Presidente Porfirio Díaz Mori, al entrar los restos al recinto, la Orquesta del Conservatorio Nacional de Música ejecutó la Marcha Altamirano, compuesta por el maestro Macedonio Alcalá.
El 10 de Junio a las 10:30 horas se efectuó la inhumación de los restos en el Panteón Francés y el 13 de noviembre de 1934, al cumplirse el centenario de su nacimiento, sus cenizas fueron depositadas en la Rotonda de los Hombres Ilustres, sita en el Panteón de Dolores de la ciudad de México.
Así terminó la fructífera existencia de uno de los más grandes hombres que ha producido México. Su afán de superación fue constante y decidido; su dedicación al estudio, admirable y digna de ser imitada, y su amor a la patria, demostrado tantas veces con la pluma y con la espada, una lección imperecedera y ejemplar para todos los mexicanos.
Fue Altamirano un liberal avanzado, en época en que el liberalismo era la doctrina y la práctica que servía a la edificación del país. Por ello, valiéndose de la literatura, la política, el periodismo y la cátedra, fue uno de los constructores del México moderno que logró emanciparse, en fiera batalla, contra el poder feudalizante de la Iglesia y de todo el fardo colonial heredado del pasado.
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Bibliografía consultada:
FUENTES Díaz, Vicente.- Ignacio M. Altamirano: Triunfo y vía crucis de un escritor liberal.- Casa Altamirano, Gob. del Estado de Guerrero, Chilpancingo 1988. CAMPUZANO, Juan R.- Ignacio Manuel Altamirano: Constructor de la nacionalidad y creador de la literatura mexicana.- Instituto Guerrerense de la Cultura, Chilpancingo 1986. CORZO Gamboa, Arturo.- Altamirano: Maestro de México.- Ediciones Addenda/UPN Unidad 094 D.F, México 1999. SAMANO García, Rodolfo.- Altamirano: Maestro y político. Impulsor de la educación y defensor de la Patria. Ensayo.- Muy Respetable Gran Logia del Estado de Guerrero, Chilpancingo 2006.

jueves, 28 de enero de 2010

Sobre Juan Álvarez

La siguiente nota fue tomada de la edición del 28 de enero de 2010, en el periódico PUEBLO:
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220 aniversario del natalicio del General Juan Álvarez Hurtado
Lorenzo Jiménez Ángel
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“…pobre entré a la Presidencia y pobre
salgo de ella, pero con la satisfacción que
no pesa sobre mí la censura pública…”.
Juan Álvarez
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Enero es, en las efemérides nacionales, un mes abundante en celebridades. Corresponde al hoy estado de Guerrero el honor de ser la cuna del ilustre ciudadano Juan Álvarez Hurtado , quien dedicó 57 años a luchar por la causa de la libertad e independencia de México. Nació el 27 de enero de 1790, en el barrio de la Tachuela, del antiguo pueblo de Santa María de la Concepción de Atoyac, hoy de Álvarez.
Fue de familia acomodada. Sus padres fueron don Antonio Álvarez, originario de Santiago de Compostela, España y doña Rafaela Hurtado, de Acapulco. De niño lo trasladaron a la ciudad de México, a estudiar en el Colegio del Mentor don Ignacio Avilés. A la muerte de sus padres, siendo apenas adolescente, tuvo que regresar al sur, a su pueblo costeño. En noviembre de 1810, se incorporó como soldado raso, en las filas del ejército insurgente, al mando del generalísimo José María Morelos, que lo asigna a su guardia personal y por su carácter fuerte, indómito y disciplinado, ascendió pronto a sargento.
Como tal, asistió a los combates de Aguacatillo, de Tres Palos, Arroyo del Moledor y Tonaltepec. En diciembre combatió en La Sabana y obtuvo el grado de capitán por méritos en campaña. Antes de terminar 1810, recibió un tiro de fusil que le atravesó las piernas, siendo ascendido a Comandante del Regimiento de Guadalupe. Con don Hermenegildo Galeana participó en el asalto a la plaza de Tixtla, en la madrugada del 15 de mayo de 1811, saliendo otra vez herido. A estas alturas es promovido al grado de Coronel. En 1813 fortificó el Cerro del Veladero, del que se hizo cargo hasta 1814, en que fue batido por el relista Armijo, en Pie de la Cuesta.
Al morir Morelos, Juan Álvarez, Vicente Guerrero y Pedro Ascencio Alquisiras, quedaron al frente de las fuerzas que heredaron la encomienda de seguir luchando por la Independencia del país. Álvarez fue comandante militar de Zacatlán, desde el 11 de agosto de 1819, libró doce nuevas acciones de guerra, haciendo retroceder al enemigo hasta la plaza de Acapulco. En 1821 se encontraba en Iguala, cuando fue proclamada la Independencia de México; pero todavía batió a los realistas en cinco encuentros, derrotándolos. Le fue encomendada la capitulación de Acapulco y desde el 5 de octubre de 1821, hasta el 17 de agosto de 1822, peleó con éxito venciendo a los realistas en el puerto de Acapulco. Ahí fue nombrado Comandante General.
Al ser fusilado el presidente Vicente Guerrero el 14 de febrero de 1831, Álvarez se convirtió en su heredero político. Defendió la Constitución de México como República Federal y combatió, tanto al autoritarismo monárquico de Agustín de Iturbide, como al aristocrático de Anastasio Bustamante y de Antonio López de Santa Anna. Con el grado de General de División, participó en la defensa de la ciudad de México contra la invasión norteamericana de 1846-1848.
Junto con Nicolás Bravo luchó por la erección del Departamento del Sur y posteriormente del estado de Guerrero. Éste se formó por decreto del 27 de octubre de 1849. El Congreso de la Unión lo designó Gobernador Provisional con sede en Iguala. Fue Gobernador Interino del 01 de febrero de 1850 al 29 de octubre de 1851 y Gobernador Constitucional, cargo al que renunció formalmente el 07 de octubre de 1853. En ese mismo año se levantó en armas contra el gobierno centralista de Santa Anna.
El 01 de marzo de 1854 promulgó el Plan de Ayutla, al triunfo de esta revolución fue designado Presidente Interino de la República del 04 de octubre al 10 de diciembre de 1855. Durante la Reforma y la Intervención Francesa organizó y dirigió la División del Sur. En 1867, año de su fallecimiento (27 de agosto) se desempeñaba como general en jefe de la Quinta División del Sur. Su patriotismo y entereza lo convirtieron en un personaje muy querido por su pueblo. A propuesta del diputado Ignacio Manuel Altamirano, fue declarado Benemérito de la Patria y su nombre fue inscrito con letras doradas en los muros de la Cámara Legislativa, al lado de los héroes mexicanos más destacados.
En el 2003, la Universidad Autónoma de Guerrero, publicó el libro “Juan Álvarez”, que contiene tres documentados ensayos del profesor Ricardo Infante Padilla, del escritor Félix Manuel Villela Hernández y el escritor, orador y poeta Juan Pablo Leyva y Córdoba. Éste asienta en una de las partes de “Marginalia del Sur” lo siguiente:
“En la conquista de esa libertad y en el establecimiento del régimen republicano y liberal, Álvarez invirtió 57 de sus 77 años de vida. No hay parangón alguno en nuestra historia. Ningún mexicano fue por tanto tiempo tan tenaz, valeroso y persistente en sus inquebrantables ideales. No existe otro compatriota tan congruente entre sus acciones y sus palabras. Tampoco existe el caso de un soldado que pueda comparársele por su sólido patriotismo, e incluso, difícilmente se puede encontrar a un luchador social que tuviera al mismo tiempo, la visión de un estadista”.
He aquí, en síntesis apretada, el apunte sobre la vida y obra de un insigne guerrerense, de un mexicano ejemplar, a quien recordamos respetuosamente en el marco del Bicentenario del Inicio de la lucha emancipadora de nuestra nación.
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Consulta del 28 de enero de 2010, en:

martes, 12 de enero de 2010

Sobre María de la O Barriga

En la edición del 12 de enero de 201o, el periódico LA JORNADA GUERRERO publica la siguiente fotografía y nota de Rodolfo Valadez:
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La lideresa en una foto con el candidato a la presidencia por la Federación de Partidos Populares de México, Miguel Enriquez Guzmán Foto: FOTO CORTESÍA DE LA FAMILIA
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En campaña, el general Guevara pidió que si incumplía se le reprendiera de esa forma
María de la O Barriga, luchadora social que escupió a un gobernador
RODOLFO VALADEZ
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Durante su campaña política, el general Gabriel Guevara, quien gobernó Guerrero de 1933 a 1935, se comprometió con los luchadores sociales de esa época en el estado a respaldar la lucha popular. Fue entonces cuando María de la O Barriga, luchadora social de importancia en esos años, le preguntó: ¿y qué pasa si nos falla?, “me escupe la cara”, le respondió el candidato.
Sin embargo, cuando ganó la elección y ascendió al poder, le dio la espalda a la causa social y asesinó a campesinos que exigían justicia en la entidad. Al ver esto, María de la O solicitó una audiencia con el mandatario estatal y cuando lo tuvo frente a ella, sin decir una sola palabra le escupió la cara, recuerda en entrevista su prima Florentina Pérez Serrano al final del primer homenaje a la memoria de esta luchadora social en su 128 aniversario de su natalicio en Nuxco su pueblo natal dentro del municipio de Tecpan, organizado por las autoridades locales.
Aunque nació en Nuxco, su vida y su lucha las realizó en Acapulco y otras ciudades del país. Dedicada a la defensa de los que menos tienen, en especial de los campesinos y las mujeres, María se relacionó con líderes sociales, como Fidel Castro, presidente de Cuba por 49 años.
Nació un 11 de enero de 1882 en Nuxco. Sus padres fueron Mercedes Barriga Rodríguez y Atala de la O. Debido a la difícil situación económica de su familia, combinada con la ausencia de su padre, impidieron que la niña pudiera asistir a la escuela.
En 1899 María a la edad de 17 años se casa con Antonio Rodríguez Castañón estudiante de derecho y quien la influyó en sus ideales comunistas y de rechazo a las desigualdades sociales muy marcadas a principios del siglo pasado en Guerrero, para moldear su pensamiento, prepararse por su cuenta e inclinarse por el litigio para defender a los desprotegidos, quienes la reconocieron y frecuentaron en busca de ayuda.
A los 25 años se trasladó a Acapulco y en la calle de Bravo número 12, conoce a los hermanos Juan, Francisco y Felipe Escudero, con quienes organiza a obreros y campesinos para defenderlos gratuitamente en su bufete particular popular.
A la muerte de su esposo, decide abogar por su cuenta y su primer caso ganado fue cuando evitó el encarcelamiento de una familia de El kilómetro 30, a quienes el gobierno estatal intentaba despojar se sus tierras. Asimismo, en un congreso celebrado en Iguala en 1933 denuncia el encarcelamiento arbitrario en Acapulco de dirigentes campesinos acusados de agitadores, caso que tomó por su cuenta y que ganó meses después.
María de la O militó en el Partido Obrero de Acapulco donde compartió esfuerzos con los hermanos Amadeo y Baldomero Vidales, quienes exigían el reparto de grandes latifundios y el fomento de la educación, mediante el Plan del Veladero.
Como gente de confianza del también luchador Amadeo Vidales dirige las organizaciones escuderistas y organiza la Unión Fraternal de Mujeres Trabajadoras de Acapulco, lo que la llevó a tener el reconocimiento de la sociedad marginada del estado y como una muestra de admiración del entonces gobernador de Guerrero, Gerardo Rafael Catalán, la nombra abogada de los pobres.
Cuenta su prima Florentina que al encontrarse enferma, en una ocasión los dirigentes políticos de la Unión de Repúblicas Socialistas y Soviéticas (URSS) enviaron al hospital en el que se encontraba en la Ciudad de México a doctores rusos para que la atendieran, pero ella se negó a recibirlos diciendo: “no es posible que afuera esté el pueblo sufriendo y yo aquí atendida por los mejores médicos”, recordó su familiar.
Quien es catalogada una de las luchadoras mas importantes del siglo pasado en nuestro país murió un 18 de junio de 1956 y aunque sus restos fueron sepultados en el panteón San Francisco de Acapulco, después fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres donde descansan actualmente, además su nombre está inscrito con letras de oro en el Congreso de la Unión.
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Puede consultarse en:
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/01/12/index.php?section=sociedad&article=012n1soc

lunes, 14 de diciembre de 2009

Muere Joel Cortés Varona

En su edición del 14 de diciembre de 2009, DIARIO DE GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Muere en fatídico accidente el corridista Joel Cortés Varona
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En un accidente automovilístico ocurrido en el estado de Tamaulipas murió el corridista guerrerense e investigador del Departamento de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Joel Cortés Varona.
El interprete, famoso en el ámbito cultural por la forma de cantar sus coplas, habría muerto el pasado jueves después de que se accidentara el vehículo en que viajaban sin embargo fue hasta el sábado cuando sus familiares fueron informados del lamentable suceso y se esperaba que el cuerpo arribara a Chilpancingo la tarde del domingo donde se realizarán las exequias para posteriormente inhumarlo.
La hija de Cortés Varona, Lilit Cortés Gallardo, confirmó el fallecimiento del músico, aunque dijo desconocer los detalles del accidente: “sólo nos informaron que fue un accidente automovilístico ocurrido en el estado de Tamaulipas”.
Sobre el motivo de su viaje a esa entidad, la hija de Joel Cortés indicó que su padre había asistido a una misión cultural, como las muchas a las cuales acudía tanto en el interior del país como en el extranjero.
Desde finales de los años sesenta, Cortés Varona se dedicó al rescate del corrido en diversas comunidades de la sierra de Guerrero e incluso de otras entidades del país. Cortés Varona, quien fue ampliamente conocido en los círculos universitarios por su aporte en el rescate del corrido, colaboró con varios cantantes, entre ellos Oscar Chávez; trabajó con Eugenia León, Gabino Palomares, Guillermo Velázquez, así como con los Leones de la Sierra de Xichú a quienes actualmente producía un disco.
Cortés Varona, junto con su grupo Los Cantores del Pueblo, grabó seis discos de corridos. Además editó con la UAG, el primer álbum doble del violinista calentano, Juan Reynoso y del Conjunto Alfonso Salgado. Asimismo, el ahora occiso organizó ocho encuentros estatales del corrido y dos a nivel nacional.
Cortés Varona nació en el Cerro del Baúl, en el municipio de San Miguel Totolapan, región de la Tierra Caliente y realizó estudios de Literatura, Etnología, y Antropología en las universidades Autónoma de Guerrero, Nacional Autónoma de México (UNAM), así como en la Patricio Lumumba, en la extinta Unión Soviética. (Abel Miranda Ayala)
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