miércoles, 17 de febrero de 2010

Sobre el historiador Florencio Benítez González

A continuación publicamos la entrevista al distinguido profesor universitario Dr. Florencio Benítez González, de quien pronto saldrá el libro Los Álvarez. Poder y política en el siglo XIX, en la región de Guerrero, editado por el Instituto de Estudios Parlamentarios "Eduardo Neri", del H. Congreso del Estado de Guerrero.
La entrevista, realizada por Edmundo Santana, se publicó en Diario 21. Periódico plural del estado de Guerrero, que circula en Iguala, Gro., el 10 de mayo de 2009.

La entrevista del domingo
Florencio Benítez
Doctor, catedrático e historiador
Edmundo Santana

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Iguala, Gro., 10 Mayo.
Este domingo me honro en ofrecerles la interesante charla sostenida con el Doctor en Historia Florencio Benítez González; que se llevó a cabo en su rincón - biblioteca que este ilustre personaje relativamente joven, tiene montada en su hogar-, lugar de donde han brotado y seguirán brotando las ideas para plasmar en sus libros la riqueza escondida que en el devenir del tiempo ha guardado celosamente Iguala y que nuestro entrevistado ha desenterrado para descubrir lo bella que es la Cuna de la Bandera Nacional y la grandeza de su historia.
- Buenos Días estimado Doctor Florencio Benítez.
- Buenos días maestro Edmundo Santana, es un placer tenerlo aquí en su casa.
- De antemano te agradezco el concederme esta entrevista para Diario 21. Doctor ¿Eres Igualteco?
- Claro, de una familia Igualteca, enraizada aquí desde hace más de 180 años. Mis padres fueron el Sr. Florencio Benítez Barrera y la Sra. Sofía González Mora. Nací en el año de 1955.
- ¿De ocupación?
- Mi papá primeramente fue empleado de una farmacia “La Providencia”, muy conocida en Iguala, ubicada en el lado oriente del Monumento de la Bandera y después trabajó como empleado del gobierno del Estado durante muchos años y mi madre se dedicó a las labores de su hogar, aunque antes de que ella se casara trabajó en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
- ¿Quiénes componían la familia de tu mamá?
- La Sra. Herminia Mora mi abuela; fue hija del Dr. Manuel Natividad Mora quien con la llegada del ferrocarril a Iguala en 1898 se vino a vivir a esta ciudad, se encontró con mi bisabuela que llegó proveniente de Apetlanca, Gro.
- ¿Y desde entonces vivieron en esta calle de Madero, no?
- Si, aunque antes se llamaba la calle de Guadalupe y también le decían calle Real a raíz de que se estableció la Estación del Ferrocarril. Mi mamá fue hija única y vivía acompañada de sus abuelas y de sus tías bisabuelas.
- ¿Quiénes eran sus tías bisabuelas?
- La Sra. Pipiana Miranda que no se casó. Fue hermana de un revolucionario zapatista. Hubo varias hermanas, según me dicen, que vinieron de Apetlanca y por ser altas y blancas se casaron con personas acomodadas de esta ciudad, como fue el caso de mi bisabuela con el ya citado Dr. Manuel Natividad Mora.
- Te pregunté todo esto porque yo conocí a tu mamá conviví mucho con ella porque era muy amiga de mi hermana Maruca. Mi familia y yo, vivíamos a 3 casas de donde vivían tu mamá y tu abuela. Tu abuela fue mi madrina, en aquel entonces yo tenía 6 años de edad y las familias, la tuya y la mía se apreciaban y convivían mucho.
- Había una Sra. de nombre Sofía Mojica que tocaba la guitarra ¿Era de tu familia?
- No, era amiga porque aquí las familias se identificaban, como sucedía en todo Iguala pues en aquel entonces, todo mundo se conocía y doña Sofía fue una señora virtuosa de la guitarra y tocaba música clásica.
Era una sociedad de mujeres que vivían en esta calle y yo siempre he dicho, recordando mi infancia, cuando las veía a estas mujeres que habían vivido un romanticismo tardío, porque la que no sabía declamar, sabía cantar o sabía tocar un instrumento y en sus tertulias que organizaban ellas mismas se la pasaba uno muy divertido, porque aprendía uno mucho de este círculo de mujeres que sabían vivir la vida.
- ¿Quién declamaba?
- Doña Aurora Mastache.
- Pues nosotros vivíamos frente a la casa de Doña Aurora. Ahora si que ¡Qué recuerdos señor Don Simón! Y hablando ya de ti Florencio, ¿cómo viviste tu infancia?
- Fui un niño como todos los que vivíamos aquí, casi todos de la misma edad. Vivíamos felices, nuestros papás trabajaban, no había los problemas que hay hoy; nos poníamos a jugar por las tardes o por la noche en la calle, era raro cuando un camión o un coche circulaba por la calle.
- ¿En dónde estudiaste la primaria?
- En la escuela Nicolás Bravo y mi jardín de niños en el Rosaura Zapata. Recuerdo a mi maestra Adi Noemí. Mi secundaria la estudié en la ESPI, recuerdo al maestro Rebolledo, a Deloya, el Profr. Valle, a Lebrum Fuentes, a la maestra María Valle y muchos más.
- ¿Después de la Secundaria?
- Entré al CREN para ser Profesor de Primaria, de la generación 1970-1974.
- ¿Qué escuela te asignaron ya titulado?
- En la zona de Cocula en 1974 a la Escuela Primaria de Tlanipatlán en donde estuve 2 años y después, trabajé 4 años en Tonalapa del Río que está en la misma zona escolar de Cocula. De ahí di el salto a la Preparatoria de la Universidad Autónoma de Guerrero. Pero también en Tonalapa entré a trabajar a la Secundaria Juan B. Salazar. Al terminar mis estudios en el CREN hice mi Normal Superior en Chilpancingo y la terminé en 1980 con mi especialidad de Historia. Tuve la fortuna de que el rector de la Universidad Rosalío Wences Reza firmara un convenio con la Universidad de Puebla que tenía en ese tiempo a muchos maestros exiliados que recibió en México el Presidente Luis Echeverría Álvarez procedentes de América del Sur y venían de Puebla a dar clases en verano a Guerrero por ese intercambio. Eran buenos maestros: argentinos, uruguayos y chilenos.
Terminando mi normal, hice la Licenciatura en la Normal de Guerrero porque cuando se vino la homologación a nivel nacional, fue requisito que nos pidieron de estudiar la Licenciatura.
- ¿Qué seguiste estudiando?
- Me inscribí en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y estudié la maestría en Historia y después de eso me fui al Centro de Investigación y Docencia en Humanidades en el Estado de Morelos y ahí estudié mi doctorado en historia.
- Durante tus años de preparación y superación académica ¿En dónde estabas trabajando?
- Bueno, gracias a que entré desde el año de 1980 y fui fundador de la escuela preparatoria No. 32 de la U.A.G., la Universidad me otorgó una beca para estudiar la maestría y el doctorado, dedicándome de tiempo completo a sacar adelante mis 2 estudios de postgrado. Allí trabajo actualmente y la Universidad me ha requerido por mi formación profesional que me vaya a trabajar a Chilpancingo pero yo estoy muy apegado a mi familia y a mi ciudad natal que es Iguala y he rechazado esas invitaciones y prefiero estar aquí, aunque reconozco que el nivel en donde estoy trabajando no es el adecuado.
- Florencio, ¿el historiador nace o se hace?
- Yo creo que las 2 cosas, porque en mi caso por ejemplo, el contacto con mis bisabuelas y mis tías que vivían en la casa, me hablaban de Zapata, de Porfirio Díaz, que algunas de ellas lo llegaron a conocer, porque además fueron personas muy longevas, esto me motivó en mis primeros años de vida al escuchar las anécdotas sobre estos personajes y lógicamente me interesé por el estudio de la historia; además de que coincidió con que mis maestros de primaria tenían una predilección manifiesta por esta rama del saber que es la historia.
- ¿Qué te platicaban tus tías, te acuerdas?
- Si, por ejemplo recuerdo perfectamente bien que cuando Porfirio Díaz fue presidente le llamaban “época de paz” y era un contraste tremendo con lo que yo escuchaba en la escuela.
Otra cosa muy importante, por parte de mi abuela que fue hija del Dr. Mora quien fue terrateniente; al Dr. le quitaron sus tierras y fue Emiliano Zapata quien se las expropió. Entonces mi abuela decía que Zapata fue un bandido y como a ésta mi familia, a muchas familias más les quitó sus tierras el caudillo morelense y en la escuela mis maestros me enseñaban otra cosa contraria.
La situación familiar y la situación de la docencia en la escuela, me hicieron que estudiara más para conocer más a fondo la vida de estos personajes.
- ¿Y por qué crees que en los libros de texto gratuito que estudiaste en la primaria se dio esta discordancia respecto a lo que contaba tu familia?
- En primer lugar los libros de texto son libros oficiales y responden a una política educativa que se marca desde las altas esferas del poder. Además recordemos que durante los 70 años que gobernó el PRI, este partido político es un heredero inmediato de la Revolución, entonces no podían magnificar a Porfirio Díaz. Desde luego que para justificarse tenían que decir que quitaron a un hombre malo, a un dictador, para llegar ellos al poder.
- Fíjate que lo mismo que te dijeron tus tías de estos dos personajes, me lo dijeron a mí en Huitzuco una familia de campesinos y en el DF un taxista ya de edad avanzada y aquí en Iguala también con personas del pueblo al decirles que yo soy sobrino directo del general zapatista Guillermo Santana Crespo.
- Pasemos a otra pregunta: ¿Qué es la historia y para qué la historia?
- La historia es el conocimiento del pasado, pero no debemos de verlo como algo muerto. Ya decía un gran historiador de la antigüedad, Cicerón: La historia es la maestra de la vida. El pasado no debemos de verlo como lo que ya pasó y que no se puede repetir. Efectivamente, no se repite exactamente igual, pero la vida del hombre siempre es la misma, entonces, los sucesos de que están aconteciendo hay que estudiarlos porque pueden servir para acontecimientos futuros.
La historia como dicen algunos historiadores: es el anclaje de nuestra vida. No podemos vivir sin historia, usted tiene una historia, los que nos están leyendo tienen una historia. No podemos tener la mente en blanco todos los días, siempre actuamos en base a un punto de referencia y ese punto de referencia es la historia.
- ¿En qué momento nace el historiador Florencio Benítez?
- Desde que me decidí en el año de 1975 por estudiar la especialidad de historia desde ahí nace el historiador, aunque ya el investigador propiamente nace a partir de que terminé mi maestría en la UNAM.
- ¿Cuál fue la primera obra que hiciste?
- Escribí para la Editorial Quinto Sol, curiosamente un libro sobre Filosofía, porque es una de las ramas que van de la mano junto con la historia, y me di cuenta que había muy malos docentes en esta materia de Filosofía y en los centros en que se tenían que impartir esta materia la utilizaban como relleno y se la daban a cualquier profesionista y los alumnos terminaban por no entender nada de esta materia tan compleja. Fue por ello que en los años en que yo estuve impartiendo Historia y Filosofía al mismo tiempo, me di cuenta de esta falla y decidí escribir mi primera obra en el año de 1998.
Después fueron tesis de doctorado que es sobre la vida de Don Juan Álvarez y de su hijo Diego: Un creador de nuestra entidad federativa y el otro por los años que estuvo en el poder. Yo siempre he dicho que Diego Álvarez es el Porfirio Díaz de Guerrero.
- En la escuela primaria y secundaria me enseñaron que era Juan N. Álvarez. ¿Por qué le quitaron la “N”?
- Porque la “N” no tiene nada que ver con su nombre. Hay un error tremendo que se ha propagado y que inclusive a veces hasta en historiadores profesionales, pero la “N” no significa absolutamente nada porque no aparece ni en su acta de nacimiento. Debemos de quitarnos de este error porque así está hasta en su testamento.
- ¿Por qué te inclinaste para escribir sobre Iguala?
- Porque los historiadores que me antecedieron eran personas que estudiaban, investigaban los sucesos de Iguala, pero para ellos mismos y cuando los llegaban a entrevistar en la radio o en un periódico, llegaban a dar algún conocimiento, pero jamás lo hacían público, ni lo historiorizaban para que la comunidad tuviera conocimiento también de esas investigaciones que ellos hacían. Entonces me propuse investigar de Iguala pero no para mí mismo, sino para todos a través de mis libros.
- ¿Cuántos tipos de investigación existen?
- Hay 3 tipos: Bibliográfico, de Campo y la Investigación de Archivo.
- Para escribir sobre Iguala ¿En qué te apoyaste?
- Se requiere de los tres tipos de investigación, van de manera conjunta. Porque no podemos pensar que Iguala es una isla de este país, entonces, los libros para saber cuál era la situación del país sobre la etapa que voy a tratar directamente en la historia de Iguala.
- ¿Cuántos libros tienes sobre Iguala?
- “Inmigrantes y comerciantes en Iguala”- desde que yo era muy pequeño todavía alcancé a convivir con muchos extranjeros que vinieron a hacer negocios en nuestra ciudad y se quedaron y fueron los hombres muy famosos y acaudalados, extranjeros de varias nacionalidades (árabes, alemanes, japoneses, españoles, polacos, chinos, judíos, franceses, etc). Entonces aprovechando que estaba en mis inicios del doctorado, hice esta investigación que me ha dado mucha satisfacción sobretodo entre la gente adulta de esta ciudad.
La otra investigación esta relacionada directamente con el Plan de Iguala que es un suceso importantísimo en la historia de México y del cual muy poco se sabía.
Mi más reciente libro es una serie de ensayos y ahí abarco aproximadamente 200 años de los sucesos más importantes que existían en la mente de los igualtecos pero no con la suficiente claridad
- Por favor mencióname algunas familias extranjeras que citas en tu primer libro.
- Los Chuffani que permanecieron mucho tiempo, los Kalis, los Kuri, los Ortiz Vivanco, no todos fueron profesionistas como el Italiano Fenideci que fue Dentista, el Sr. Fernández de la Farmacia Universal, los Alonso, los Chong, Kawashima, en fin, mucho extranjeros profesionistas y comerciantes que quedaron en la memoria de mucho igualtecos.
- Y para poder citar a todos los extranjeros o de ascendencia extrajera, ¿Cómo lo investigaste?
- Hice uso de una investigación de campo y entrevistas a sus descendientes solicité reuniones con familiares y amablemente todos me facilitaron hasta las fotografías que exhibo en mi libro. Algunos de ellos los alcancé a conocer, eran lo último de esa camada de comerciantes y así supe la forma y el año en que llegaron a nuestra ciudad. Crucé información con otras personas, ciudadanos ya de edad avanzada como Doña Eve Moreno que ya falleció y muchas otras personas longevas que me corroboraron la información.
- Para resumir, ¿Cuántas obras tienes?
- Una de Filosofía que ya mencioné; Inmigrantes y comerciantes en Iguala en la primera mitad del siglo XX; El Plan de Iguala en la histografía de su época; ensayos para la historia de Iguala y la que recientemente edite de la Dictadura Porfirista para el estado de Guerrero. No se ha publicado todavía mi tesis doctoral que habla sobre la familia Álvarez en el siglo XIX en el estado de Guerrero.
- ¿Has encontrado apoyo en las autoridades sobre todo del municipio para editar tus trabajos?
- Si definitivamente, aquí no es cuestión de partidismo. Tanto los presidentes municipales que han sido del PRI y del PRD me han publicado las obras relacionadas con la ciudad de Iguala. Espero que el actual presidente Raúl Tovar siga fomentando y estimulando a los escritores Igualtecos.
- ¿Hay algún plan o proyecto de obra con el Dr. Tovar?
- Si, el está muy entusiasmado en que se haga una historia de Iguala que trate desde los orígenes prehispánicos hasta el presente y creo que es necesario una obra de ese tamaño, me voy a dar a la tarea de escribirlo porque es un compromiso con el Dr. Tovar y espero que se publique antes de que se termine su administración.
- ¿Por qué el gobierno municipal no crea un fondo económico para ediciones de obras, claro confiables, de historiadores Igualtecos con el propósito de que las generaciones futuras estén bien enterados de la historia de Iguala?
- Yo entiendo que las necesidades materiales que tiene nuestra ciudad y el presupuesto que se le asigna es poco. De allí que haya declaraciones, en algunos momentos desafortunados de algunos funcionarios de que no quieren otorgarle ni un peso a la cultura; pero a mi me gustaría que tomaran esta iniciativa los señores síndicos y regidores de esta comuna y se destinara aunque sea un presupuesto mínimo a la cultura pues no todo es materia, también el hombre tiene su espíritu y se necesita cultivarlo.
- ¿Qué me puedes decir del Códice Mendocino?
- Lo tengo en mi biblioteca y es el que mandó hacer el primer Virrey Don Antonio de Mendoza. Ordenó a los Tlacuilos que lo escribieran y es un códice muy valioso de los que se hicieron cuando estaba ya la presencia española en nuestro país.
- Creo que cada quién lo interpreta a su manera porque ya no nada más es la palabra Yohuala, sino que han dado a conocer otras palabras con otros significados y todas son relacionadas con la fundación de Iguala. Existe una leyenda popular que antaño nos enseñaron sobre la fundación de Iguala, la cual se ha aumentado y corregido. ¿Qué piensas Florencio al respecto?
- Bueno, tenemos que ser respetuosos con las tradiciones orales que se han manejado pero lógicamente tenemos que darles su lugar y también dar su valor a la investigación documental de los archivos porque como dicen por ahí: “Papelito habla”. La información oral para un historiador es importante, pero creo que más importante es el documento.
- ¿Crees que nuestros orígenes estén en Pueblo Viejo?
- Si definitivamente, nuestros orígenes están allí y después pasaron a este lado. Esto era muy común, cuando llegaron los españoles generalmente no se asentaban en los lugares de residencia de los indígenas, sino en otos lugares como sucedió con Tepecoacuilco en donde el pueblo indígena estaba en un lado (aproximadamente en donde está hoy la presa) y el pueblo español estaba en donde es hoy la ciudad. El único lugar en donde no se dio esto fue en la gran Tenochtitlán, porque al llegar a ese lugar los españoles se posesionaron del pueblo azteca.
- ¿Sobre la historia de Iguala falta algo que decir?
- Sí, apenas se está empezando a estudiar y no solamente Iguala, también el estado de Guerrero. Estamos necesitados de un mayor conocimiento de nuestro pasado e invito a la gente que es estudiosa de la historia, de que se aficione a este saber ya que hace falta mucho todavía por descubrir. Hay infinidad de temas que desconocemos y que deben salir a la luz pública.
- ¿Quiénes conforman tu familia?
- Mi esposa Edith Almazán y mis 4 hijos que son Silvia, Tania, Emmanuel y Jorge Luis, además de mis 3 nietos que son Mariana, Marcela y Sergio.
Silvia es Licenciada en Psicología, Tania es educadora egresada del CREN y Emmanuel está estudiando para Cheff y el más chico Jorge Luis está estudiando el bachillerato. Mi esposa es educadora egresada de la Esc. de Educadoras Estefanía Castañeda, ya desaparecida, pero se ha dedicado al comercio del oro.
- Algún proyecto en puerta que se nos haya escapado.
- De momento estoy escribiendo con otro grupo de compañeros los libros que van a ser de texto en las preparatorias de la Universidad y que también soy coautor de los libros anteriores, pero como se hizo el cambio de programa estamos elaborando el nuevo libro que empezará a usarse en el próximo mes de septiembre. Y para principios del próximo año 2010 acorde con los festejos del Bicentenario estoy haciendo una investigación relacionado con el Plan de Iguala y Don Agustín de Iturbide y todo este proceso que se desconoce en la historia de México que comprende del 24 de Febrero de 1821 al 27 de Septiembre del mismo año en donde entra triunfal el Ejército Trigarante a la Cd. De México. Esos meses en donde se realiza la Independencia de México de manera pacífica son muy poco conocidos y estoy visitando los archivos sobre todo los de CONDUMEX del Ing. Carlos Slim para extraer la información necesaria para que en enero o febrero del 2010, sea presentado el libro que tentativamente se llamará 1821 el año que fuimos libres.
- Hemos concluido esta entrevista, solo me resta agradecer la gentileza de haberla realizado en tu estudio en la tranquilidad de tu hogar. Gracias Doctor Florencio Benítez González.
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Consultado el 17 de febrero de 2010, en:
http://www.diario21.com.mx/?module=displaystory&story_id=41154&format=html

lunes, 15 de febrero de 2010

Acerca de Ignacio Manuel Altamirano


CXVII Aniversario del fallecimiento de Ignacio Manuel Altamirano
Rodolfo Sámano García
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En 1892, obligado por la tuberculosis pulmonar que lo aquejaba, Altamirano hizo un viaje a Italia –entonces residía en París– en compañía de su esposa Margarita Pérez Gavilán, con la esperanza de recuperar un poco las energías perdidas. Su espíritu de artista no pudo haber permanecido insensible ante las maravillas que admiró en aquel milenario país. Seguramente disfrutó lo mismo ante la marmórea belleza de los antiquísimos monumentos que el genio romano esparció por toda Italia, que ante los tesoros exhibidos en las pinacotecas y museos, porque Altamirano fue siempre un enamorado del arte, como puede observarse en sus muy variados escritos literarios. Buscando el sitio adecuado para intentar un poco de alivio, los Altamirano llegaron a San Remo, ciudad famosa por su clima mediterráneo, cerca de Mónaco. Buscando con paciencia logró el maestro conseguir un pequeño cuarto en la Pensión Suiza, no tan espacioso y ventilado como lo hubiera deseado, aunque si con "un balcón que daba al patio, con vista sobre el mar".
A la llegada de don Joaquín D. Casasús, al que acompañaban su esposa Catalina y su pequeño hijo Héctor, Altamirano no tenía ya fuerzas para tenerse en pie; por lo que acordaron entonces que lo más conveniente era buscar un alojamiento más amplio y mejor ventilado, pues consideraron que la pequeñez del cuarto ahogaba al enfermo. Casasús arrendó la Villa Garbarino, donde el maestro renovó sus esperanzas de continuar viviendo e hizo planes optimistas que realizaría al volver a México. Casasús era un excelente latinista y gran orador, de origen tabasqueño, que se consideraba orgullosamente discípulo directo del maestro Altamirano. Además, la relación familiar que existía entre ambos se debía a que la esposa de Casasús, Catalina, era media hermana de Margarita, esposa de Altamirano, y Catalina había sido adoptada desde muy joven por el maestro, dándole su apellido. Fue precisamente Casasús el receptor de las disposiciones testamentarias de Altamirano, que no tenía fortuna, ni deudas, ni problemas de familia. Lo que más le preocupaba era quedar para siempre lejos de México. “No quiero que me dejen en tierra extranjera; y como el medio más seguro para volver a la patria es la cremación de mi cadáver, después que yo muera, imponga usted –dijo a Casasús– su voluntad y mi deseo, y lleve a la patria mis cenizas”.
El maestro murió el 13 de febrero de 1893, a la edad de 59 años, cumpliéndose así una de sus frases favoritas: "En 13 nací, en 13 me casé, en 13 he de morir". Los Casasús no pudieron acompañarlo en los últimos momentos de su existencia, pues habían ido a Génova por los resultados de unos análisis, teniendo todavía la esperanza de que fueran distintos a los que ya conocían. Enterados en Génova del triste desenlace, volvieron presurosos a San Remo, donde don Joaquín se encargó de cumplir fielmente la voluntad última del ilustre maestro.
En San Remo existía un horno crematorio que había sido construido bajo los auspicios de una sociedad de librepensadores, integrantes de la Logia Masónica del lugar, "obligándose todos ellos a que sus cadáveres fueran cremados". Hasta entonces ningún cadáver había sido cremado en dicho horno, por lo que las autoridades de la ciudad, atendiendo la solicitud de Casasús y aprovechando al mismo tiempo la ocasión de hacerlo funcionar por primera vez, dieron todas las facilidades a los atribulados dolientes, que vieron satisfechos como el maestro, muerto ya, daba una última lección en tierra extraña, aunque hospitalaria. Un homenaje sencillo, pero significativo, recibió el maestro por parte de aquellos hombres innovadores, como él, cuando el señor Bernardo Calvino, al frente de una numerosa comitiva, depositó sobre su féretro una corona de flores y dijo a Casasús:
“Hemos sabido que el señor Altamirano, cuya muerte lamentan ustedes, era un viejo liberal, un patriota distinguido y un hombre de letras eminente, y hemos querido, los miembros de la Sociedad de Librepensadores de San Remo, venir a presentarle el testimonio de nuestra simpatía y de nuestra admiración y a acompañarlo al cementerio para ser testigos de la cremación de su cadáver. Va a dar un ejemplo él a esta ciudad, digno de ser imitado, y es muy justo que tomemos participación en esta que juzgamos importantísima ceremonia”.
El 25 de febrero las cenizas fueron provisionalmente depositadas en el Cementerio de Pere-Lachaise, de París, en una austera ceremonia en la que Gustavo Baz dijo la oración fúnebre, de su alocución dijo: “Altamirano merecía que se le recitase ante su urna un canto de Lucrecia, si su vida no fuese en sí misma una página de Plutarco, y si la estela de su genio y la dignidad de su carácter no hicieran que para honrarlo baste citar su nombre y apelar al testimonio de una generación educada. Estamos, señores, ante las cenizas de un apóstol porque defendió todo lo que amaba con peregrina elocuencia, porque enseñaba y levantaba a los humildes, porque siempre acompañó la acción a la palabra. Fue un precursor porque reclamando para su cuerpo la destrucción inmediata, nos enseñó a pensar el problema de la muerte de una manera levantada”.
Las cenizas del maestro Altamirano fueron depositadas en una urna pequeña de madera labrada que en sus costados estaban grabados los símbolos masónicos, como correspondía a quien fue en vida un eminente masón, y llevadas por Casasús a París, luego a Nueva York, después a Veracruz y, finalmente, a la ciudad de México. Sus restos llegaron a Veracruz el 5 de Junio de 1893 en el vapor Orizaba, Las cenizas fueron llevadas al Palacio Municipal del puerto donde la Gran Logia Unida Mexicana de Veracruz organizó una velada fúnebre en la que hablaron Ignacio Pérez Guzmán y Miguel Macías a nombre del Liceo Altamirano. De Veracruz hacia México el traslado de las cenizas se realizó por medio de ferrocarril. En Orizaba los integrantes de la Logia del lugar solicitaron que el tren se detuviera para realizar una Tenida Fúnebre. En Apizaco, la masonería del lugar se reunió en torno del paso del tren, ahí el Gobernador de Tlaxcala Próspero Cahuatzin, a nombre de la Logia, en una pieza oratoria destacó la grandeza del Maestro Altamirano. El 7 de Junio de 1893 se efectuó la recepción de los restos en la estación ferroviaria de Buenavista de la ciudad de México, donde una gran multitud hizo acto de presencia para rendir su último tributo, la urna fue llevada a la Cámara de Diputados, donde había una nutrida comitiva oficial encabezada por el Presidente Porfirio Díaz Mori, al entrar los restos al recinto, la Orquesta del Conservatorio Nacional de Música ejecutó la Marcha Altamirano, compuesta por el maestro Macedonio Alcalá.
El 10 de Junio a las 10:30 horas se efectuó la inhumación de los restos en el Panteón Francés y el 13 de noviembre de 1934, al cumplirse el centenario de su nacimiento, sus cenizas fueron depositadas en la Rotonda de los Hombres Ilustres, sita en el Panteón de Dolores de la ciudad de México.
Así terminó la fructífera existencia de uno de los más grandes hombres que ha producido México. Su afán de superación fue constante y decidido; su dedicación al estudio, admirable y digna de ser imitada, y su amor a la patria, demostrado tantas veces con la pluma y con la espada, una lección imperecedera y ejemplar para todos los mexicanos.
Fue Altamirano un liberal avanzado, en época en que el liberalismo era la doctrina y la práctica que servía a la edificación del país. Por ello, valiéndose de la literatura, la política, el periodismo y la cátedra, fue uno de los constructores del México moderno que logró emanciparse, en fiera batalla, contra el poder feudalizante de la Iglesia y de todo el fardo colonial heredado del pasado.
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Bibliografía consultada:
FUENTES Díaz, Vicente.- Ignacio M. Altamirano: Triunfo y vía crucis de un escritor liberal.- Casa Altamirano, Gob. del Estado de Guerrero, Chilpancingo 1988. CAMPUZANO, Juan R.- Ignacio Manuel Altamirano: Constructor de la nacionalidad y creador de la literatura mexicana.- Instituto Guerrerense de la Cultura, Chilpancingo 1986. CORZO Gamboa, Arturo.- Altamirano: Maestro de México.- Ediciones Addenda/UPN Unidad 094 D.F, México 1999. SAMANO García, Rodolfo.- Altamirano: Maestro y político. Impulsor de la educación y defensor de la Patria. Ensayo.- Muy Respetable Gran Logia del Estado de Guerrero, Chilpancingo 2006.

jueves, 28 de enero de 2010

Sobre Juan Álvarez

La siguiente nota fue tomada de la edición del 28 de enero de 2010, en el periódico PUEBLO:
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220 aniversario del natalicio del General Juan Álvarez Hurtado
Lorenzo Jiménez Ángel
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“…pobre entré a la Presidencia y pobre
salgo de ella, pero con la satisfacción que
no pesa sobre mí la censura pública…”.
Juan Álvarez
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Enero es, en las efemérides nacionales, un mes abundante en celebridades. Corresponde al hoy estado de Guerrero el honor de ser la cuna del ilustre ciudadano Juan Álvarez Hurtado , quien dedicó 57 años a luchar por la causa de la libertad e independencia de México. Nació el 27 de enero de 1790, en el barrio de la Tachuela, del antiguo pueblo de Santa María de la Concepción de Atoyac, hoy de Álvarez.
Fue de familia acomodada. Sus padres fueron don Antonio Álvarez, originario de Santiago de Compostela, España y doña Rafaela Hurtado, de Acapulco. De niño lo trasladaron a la ciudad de México, a estudiar en el Colegio del Mentor don Ignacio Avilés. A la muerte de sus padres, siendo apenas adolescente, tuvo que regresar al sur, a su pueblo costeño. En noviembre de 1810, se incorporó como soldado raso, en las filas del ejército insurgente, al mando del generalísimo José María Morelos, que lo asigna a su guardia personal y por su carácter fuerte, indómito y disciplinado, ascendió pronto a sargento.
Como tal, asistió a los combates de Aguacatillo, de Tres Palos, Arroyo del Moledor y Tonaltepec. En diciembre combatió en La Sabana y obtuvo el grado de capitán por méritos en campaña. Antes de terminar 1810, recibió un tiro de fusil que le atravesó las piernas, siendo ascendido a Comandante del Regimiento de Guadalupe. Con don Hermenegildo Galeana participó en el asalto a la plaza de Tixtla, en la madrugada del 15 de mayo de 1811, saliendo otra vez herido. A estas alturas es promovido al grado de Coronel. En 1813 fortificó el Cerro del Veladero, del que se hizo cargo hasta 1814, en que fue batido por el relista Armijo, en Pie de la Cuesta.
Al morir Morelos, Juan Álvarez, Vicente Guerrero y Pedro Ascencio Alquisiras, quedaron al frente de las fuerzas que heredaron la encomienda de seguir luchando por la Independencia del país. Álvarez fue comandante militar de Zacatlán, desde el 11 de agosto de 1819, libró doce nuevas acciones de guerra, haciendo retroceder al enemigo hasta la plaza de Acapulco. En 1821 se encontraba en Iguala, cuando fue proclamada la Independencia de México; pero todavía batió a los realistas en cinco encuentros, derrotándolos. Le fue encomendada la capitulación de Acapulco y desde el 5 de octubre de 1821, hasta el 17 de agosto de 1822, peleó con éxito venciendo a los realistas en el puerto de Acapulco. Ahí fue nombrado Comandante General.
Al ser fusilado el presidente Vicente Guerrero el 14 de febrero de 1831, Álvarez se convirtió en su heredero político. Defendió la Constitución de México como República Federal y combatió, tanto al autoritarismo monárquico de Agustín de Iturbide, como al aristocrático de Anastasio Bustamante y de Antonio López de Santa Anna. Con el grado de General de División, participó en la defensa de la ciudad de México contra la invasión norteamericana de 1846-1848.
Junto con Nicolás Bravo luchó por la erección del Departamento del Sur y posteriormente del estado de Guerrero. Éste se formó por decreto del 27 de octubre de 1849. El Congreso de la Unión lo designó Gobernador Provisional con sede en Iguala. Fue Gobernador Interino del 01 de febrero de 1850 al 29 de octubre de 1851 y Gobernador Constitucional, cargo al que renunció formalmente el 07 de octubre de 1853. En ese mismo año se levantó en armas contra el gobierno centralista de Santa Anna.
El 01 de marzo de 1854 promulgó el Plan de Ayutla, al triunfo de esta revolución fue designado Presidente Interino de la República del 04 de octubre al 10 de diciembre de 1855. Durante la Reforma y la Intervención Francesa organizó y dirigió la División del Sur. En 1867, año de su fallecimiento (27 de agosto) se desempeñaba como general en jefe de la Quinta División del Sur. Su patriotismo y entereza lo convirtieron en un personaje muy querido por su pueblo. A propuesta del diputado Ignacio Manuel Altamirano, fue declarado Benemérito de la Patria y su nombre fue inscrito con letras doradas en los muros de la Cámara Legislativa, al lado de los héroes mexicanos más destacados.
En el 2003, la Universidad Autónoma de Guerrero, publicó el libro “Juan Álvarez”, que contiene tres documentados ensayos del profesor Ricardo Infante Padilla, del escritor Félix Manuel Villela Hernández y el escritor, orador y poeta Juan Pablo Leyva y Córdoba. Éste asienta en una de las partes de “Marginalia del Sur” lo siguiente:
“En la conquista de esa libertad y en el establecimiento del régimen republicano y liberal, Álvarez invirtió 57 de sus 77 años de vida. No hay parangón alguno en nuestra historia. Ningún mexicano fue por tanto tiempo tan tenaz, valeroso y persistente en sus inquebrantables ideales. No existe otro compatriota tan congruente entre sus acciones y sus palabras. Tampoco existe el caso de un soldado que pueda comparársele por su sólido patriotismo, e incluso, difícilmente se puede encontrar a un luchador social que tuviera al mismo tiempo, la visión de un estadista”.
He aquí, en síntesis apretada, el apunte sobre la vida y obra de un insigne guerrerense, de un mexicano ejemplar, a quien recordamos respetuosamente en el marco del Bicentenario del Inicio de la lucha emancipadora de nuestra nación.
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Consulta del 28 de enero de 2010, en:

martes, 12 de enero de 2010

Sobre María de la O Barriga

En la edición del 12 de enero de 201o, el periódico LA JORNADA GUERRERO publica la siguiente fotografía y nota de Rodolfo Valadez:
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La lideresa en una foto con el candidato a la presidencia por la Federación de Partidos Populares de México, Miguel Enriquez Guzmán Foto: FOTO CORTESÍA DE LA FAMILIA
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En campaña, el general Guevara pidió que si incumplía se le reprendiera de esa forma
María de la O Barriga, luchadora social que escupió a un gobernador
RODOLFO VALADEZ
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Durante su campaña política, el general Gabriel Guevara, quien gobernó Guerrero de 1933 a 1935, se comprometió con los luchadores sociales de esa época en el estado a respaldar la lucha popular. Fue entonces cuando María de la O Barriga, luchadora social de importancia en esos años, le preguntó: ¿y qué pasa si nos falla?, “me escupe la cara”, le respondió el candidato.
Sin embargo, cuando ganó la elección y ascendió al poder, le dio la espalda a la causa social y asesinó a campesinos que exigían justicia en la entidad. Al ver esto, María de la O solicitó una audiencia con el mandatario estatal y cuando lo tuvo frente a ella, sin decir una sola palabra le escupió la cara, recuerda en entrevista su prima Florentina Pérez Serrano al final del primer homenaje a la memoria de esta luchadora social en su 128 aniversario de su natalicio en Nuxco su pueblo natal dentro del municipio de Tecpan, organizado por las autoridades locales.
Aunque nació en Nuxco, su vida y su lucha las realizó en Acapulco y otras ciudades del país. Dedicada a la defensa de los que menos tienen, en especial de los campesinos y las mujeres, María se relacionó con líderes sociales, como Fidel Castro, presidente de Cuba por 49 años.
Nació un 11 de enero de 1882 en Nuxco. Sus padres fueron Mercedes Barriga Rodríguez y Atala de la O. Debido a la difícil situación económica de su familia, combinada con la ausencia de su padre, impidieron que la niña pudiera asistir a la escuela.
En 1899 María a la edad de 17 años se casa con Antonio Rodríguez Castañón estudiante de derecho y quien la influyó en sus ideales comunistas y de rechazo a las desigualdades sociales muy marcadas a principios del siglo pasado en Guerrero, para moldear su pensamiento, prepararse por su cuenta e inclinarse por el litigio para defender a los desprotegidos, quienes la reconocieron y frecuentaron en busca de ayuda.
A los 25 años se trasladó a Acapulco y en la calle de Bravo número 12, conoce a los hermanos Juan, Francisco y Felipe Escudero, con quienes organiza a obreros y campesinos para defenderlos gratuitamente en su bufete particular popular.
A la muerte de su esposo, decide abogar por su cuenta y su primer caso ganado fue cuando evitó el encarcelamiento de una familia de El kilómetro 30, a quienes el gobierno estatal intentaba despojar se sus tierras. Asimismo, en un congreso celebrado en Iguala en 1933 denuncia el encarcelamiento arbitrario en Acapulco de dirigentes campesinos acusados de agitadores, caso que tomó por su cuenta y que ganó meses después.
María de la O militó en el Partido Obrero de Acapulco donde compartió esfuerzos con los hermanos Amadeo y Baldomero Vidales, quienes exigían el reparto de grandes latifundios y el fomento de la educación, mediante el Plan del Veladero.
Como gente de confianza del también luchador Amadeo Vidales dirige las organizaciones escuderistas y organiza la Unión Fraternal de Mujeres Trabajadoras de Acapulco, lo que la llevó a tener el reconocimiento de la sociedad marginada del estado y como una muestra de admiración del entonces gobernador de Guerrero, Gerardo Rafael Catalán, la nombra abogada de los pobres.
Cuenta su prima Florentina que al encontrarse enferma, en una ocasión los dirigentes políticos de la Unión de Repúblicas Socialistas y Soviéticas (URSS) enviaron al hospital en el que se encontraba en la Ciudad de México a doctores rusos para que la atendieran, pero ella se negó a recibirlos diciendo: “no es posible que afuera esté el pueblo sufriendo y yo aquí atendida por los mejores médicos”, recordó su familiar.
Quien es catalogada una de las luchadoras mas importantes del siglo pasado en nuestro país murió un 18 de junio de 1956 y aunque sus restos fueron sepultados en el panteón San Francisco de Acapulco, después fueron trasladados a la Rotonda de los Hombres Ilustres donde descansan actualmente, además su nombre está inscrito con letras de oro en el Congreso de la Unión.
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Puede consultarse en:
http://www.lajornadaguerrero.com.mx/2010/01/12/index.php?section=sociedad&article=012n1soc

lunes, 14 de diciembre de 2009

Muere Joel Cortés Varona

En su edición del 14 de diciembre de 2009, DIARIO DE GUERRERO publicó la siguiente nota:
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Muere en fatídico accidente el corridista Joel Cortés Varona
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En un accidente automovilístico ocurrido en el estado de Tamaulipas murió el corridista guerrerense e investigador del Departamento de Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Joel Cortés Varona.
El interprete, famoso en el ámbito cultural por la forma de cantar sus coplas, habría muerto el pasado jueves después de que se accidentara el vehículo en que viajaban sin embargo fue hasta el sábado cuando sus familiares fueron informados del lamentable suceso y se esperaba que el cuerpo arribara a Chilpancingo la tarde del domingo donde se realizarán las exequias para posteriormente inhumarlo.
La hija de Cortés Varona, Lilit Cortés Gallardo, confirmó el fallecimiento del músico, aunque dijo desconocer los detalles del accidente: “sólo nos informaron que fue un accidente automovilístico ocurrido en el estado de Tamaulipas”.
Sobre el motivo de su viaje a esa entidad, la hija de Joel Cortés indicó que su padre había asistido a una misión cultural, como las muchas a las cuales acudía tanto en el interior del país como en el extranjero.
Desde finales de los años sesenta, Cortés Varona se dedicó al rescate del corrido en diversas comunidades de la sierra de Guerrero e incluso de otras entidades del país. Cortés Varona, quien fue ampliamente conocido en los círculos universitarios por su aporte en el rescate del corrido, colaboró con varios cantantes, entre ellos Oscar Chávez; trabajó con Eugenia León, Gabino Palomares, Guillermo Velázquez, así como con los Leones de la Sierra de Xichú a quienes actualmente producía un disco.
Cortés Varona, junto con su grupo Los Cantores del Pueblo, grabó seis discos de corridos. Además editó con la UAG, el primer álbum doble del violinista calentano, Juan Reynoso y del Conjunto Alfonso Salgado. Asimismo, el ahora occiso organizó ocho encuentros estatales del corrido y dos a nivel nacional.
Cortés Varona nació en el Cerro del Baúl, en el municipio de San Miguel Totolapan, región de la Tierra Caliente y realizó estudios de Literatura, Etnología, y Antropología en las universidades Autónoma de Guerrero, Nacional Autónoma de México (UNAM), así como en la Patricio Lumumba, en la extinta Unión Soviética. (Abel Miranda Ayala)
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lunes, 24 de agosto de 2009

Sobre Armando Chavarría Barrera

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LA LUCHA QUE VAMOS A INICIAR
Martha Obeso

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Durante treinta años mi vida estuvo unida a la de Armando. Juntos compartimos muchas vivencias: felices algunas, como el nacimiento de nuestros hijos, amargas otras, como la pérdida de amigos.
Nos conocimos cuando fuimos estudiantes, cuando el pasado no significa mucho y el horizonte de futuro es inmenso, cuando un joven está lleno de esperanzas y creemos que podemos devorar el mundo. Eso es lo que nos unió, nuestro deseo de cambiar las cosas en una sociedad marcada por la injusticia y la desigualdad.
Eran tiempos en que el único espacio que tenía la sociedad suriana para hacer críticas al poder era el ámbito universitario. Generosa, la Universidad Autónoma de Guerrero acogió el pensamiento disidente y desde su seno cientos de jóvenes nos dedicamos a combatir al caciquismo, con las únicas armas que teníamos a la mano: nuestras ideas. Armando, yo y muchas y muchos de los que están aquí fuimos de esa reserva de la sociedad para preservar los derechos y las garantías que hacen de un pueblo un espacio de convivencia humana. Pero no crean ustedes que aquellas luchas se trataban de escaramuzas juveniles, era una lucha frontal contra un sistema autoritario, en la que cayeron cientos de compañeras y compañeros.
Afortunadamente no todos ellos murieron porque ningún poder, por grande que sea, puede acabar con todo un pueblo. Armando y muchas y muchos de los que estamos presentes logramos sobrevivir y gracias a ello Guerrero fue uno de los bastiones de 1988.
La muerte de nuestros compañeros, la cárcel, los dolores de la tortura fueron el abono de aquél histórico movimiento. Por eso, cuando en aquel entonces veía las enormes manifestaciones del zócalo o sabía de las horas que pueblos completos esperaban al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas en la carretera para darle un saludo, sabía que el trabajo de Armando, el mío y el de cientos de jóvenes universitarios estaba detrás de ese entusiasmo ciudadano.
Esa aportación a la ola cívica de 1988, no sólo de Armando, sino del movimiento universitario, del que él fue uno de los principales dirigentes, lo llevó a representar al PRD en el Congreso, primero como diputado federal, luego como senador de la República y finalmente como diputado local.
Algunos de sus críticos, que los tuvo, como cualquier político, le negaban méritos para tan grande honor. Creo que los tenía de sobra. Fui su compañera, una compañera que lo admiraba, que lo vio desde sus años de estudiante desvelarse muchas noches intentando liberar compañeros, fundando casas de estudiantes, buscando plazas para otros, becas para niños indígenas, camas en hospitales para campesinos desprotegidos de servicios médicos, gestionar el traslado de cuerpos de paisanos que murieron fuera de su país, intentando mejorar la vida de su familia. Lo vi días y noches lamentarse porque desde la Secretaría General de Gobierno le fue imposible responder a las expectativas de muchas y muchos compañeros.
Viví con él largas horas de preocupación por la desaparición de los indígenas mixtecos y la posterior aparición de sus cadáveres con huellas de tortura.
Respetuoso de la institucionalidad, discutió conmigo la posición que debía impulsar en el Congreso para no confrontarlo con el Poder Ejecutivo; le costó trabajo decidirse a señalar la falta de energía de éste en la localización de los luchadores indígenas, pero él sabía que era más importante su deber con la sociedad guerrerense que preservar las buenas relaciones institucionales.
Conocí y apoyé su magnífico discurso sobre la dignidad del Congreso, donde Armando se erigió como un estadista, sin importar el disgusto que sus palabras causaron en algunos sectores del gobierno y del partido. Ese día me sentí especialmente orgullosa de él y sé que sus hijos también, porque no hay mayor orgullo para una familia que saber que el compañero, el padre, les está enseñando con el ejemplo a mejorar la convivencia social.
No puedo negar que tuve desacuerdos con Armando, porque como militante de izquierda fui educada en la crítica y la autocrítica; me atrevo a decir que fui su principal crítica; no siempre yo tenía la razón. A veces me impacientaba su sangre fría y la mesura con que tomaba algunos problemas, cuando yo deseaba mayor determinación y coraje de su parte. No es que Armando fuera tibio, de lo que algunos lo acusan; él sabía que cada decisión de un político de su nivel implica a mucha gente y jamás tomaba decisiones sin pensar en las consecuencias, no para él sino para los demás. Sólo quienes no lo conocían podían confundir su cautela con tibieza, su reflexión con indecisión, su ecuanimidad con un espíritu medroso. Si tuviera que caracterizar a Armando con una palabra, diría que ésta es el equilibrio.
Quiero decirles a ustedes, amigos míos, pero sobre todo amigos de Armando, que es un orgullo haber vivido más de tres décadas al lado de un hombre como él, un hombre hecho para la política, es decir, para el servicio de los demás; haber procreado con él tres magníficos hijos, haber compartido sus angustias, sus alegrías, sus frustraciones, sus triunfos y sus fracasos. A sus hijos y a mí nos deja un ejemplo, pero también una enorme obligación: la de continuar con su lucha.
Perdónenme si centro estas palabras en Armando, porque es a él al que estamos despidiendo, pero los verdaderos protagonistas de esta gesta son ustedes, es el pueblo de Guerrero. ¿Qué hubiera sido Armando sin sus compañeros de partido, sin los indígenas de La Montaña, sin los campesinos calentanos, los costeños, sus paisanos de la región norte, que fueron su razón de ser, su preocupación? Estoy segura que Armando estaría feliz de verlos aquí unidos, dispuestos a convertir su artero asesinato en motivo de lucha.
Pero no podemos hacerlo sin esclarecer su muerte. Ni yo ni sus hijos Armando, Oswaldo y Omar, ni sus hermanas o su madre vamos a admitir que en aras del cálculo político se quiera echar al olvido su muerte.
Lo que ocurrió ayer no fue sólo el asesinato de un esposo, de un padre, de un hijo, de un hermano, de un amigo; lo que está ante nuestros ojos es un crimen político que trastorna la vida pública, no sólo de nuestro estado, sino del país entero.
Si cerramos los ojos para no romper alianzas lo único que estaremos haciendo es abrirle las puertas a la violencia. Con la familia Chavarría Obeso no cuenten para dejar que el olvido cubra este crimen; si tengo que dedicar la vida entera a esclarecer el asesinato de mi compañero no tengan la menor duda de que lo haré; la señora Rosario Ibarra de Piedra nos ha dado el ejemplo.
Toda muerte es dolorosa, pero las muertes violentas, con saña, pueden envenenarnos el alma si no la curamos con justicia. Yo les pido a todos ustedes que no dejemos la muerte de Armando sin castigo, no tan sólo por mí y por mis hijos, sino por ustedes mismos, porque si no paramos la violencia hoy los próximos pueden ser sus seres queridos y no desearán sentir lo que yo ahora siento.
No creo que este crimen pueda ser resuelto por las autoridades estatales; cuatro años de incapacidad para proteger a los ciudadanos no me dan los elementos para confiar en ellas. No quiero experimentar la impunidad que están viviendo las viudas de Raúl Lucas y Manuel Ponce. Por respeto a la memoria de Armando, yo quiero justicia, exijo justicia.

Quiero que sepan que en este momento de dolor su compañía es invaluable, mis hijos y yo se la agradecemos infinitamente y esperamos conservarla en la lucha que vamos a iniciar.
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Palabras pronunciadas el 21 de agosto de 2009, en el panteón municipal de Chilpancingo .
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ARMANDO CHAVARRÍA BARRERA
Miguel A. Parra Bedrán
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Armando Chavarría Barrera nació como político en la Universidad Autónoma de Guerrero. Desde muy joven le gustó la política y destacó en ella hasta donde las fuerzas oscuras de la ignominia lo dejaron. En la máxima casa de estudios pudo haber llegado a la rectoría, pero siempre la mano inconveniente salía de su cueva para que no lo lograra. Cierto, quien se dedica a la política lleva el riesgo de que el pan sostenido en la mano nunca llegue a la boca.
Supo desde siempre que la conciliación era la mejor arma para tener fieles soldados para su causa. Nunca que yo haya sabido utilizó la discriminación o el avallasamiento para deshacerse de sus enemigos, y tan fue así que muchos de ellos tiempo después se hicieron sus aliados.
No quiero, como se hace en estos momentos de reflexión, alabar a quien ha caído en una lucha política, porque su muerte trágica fue en la lucha por hacer de nuestro Estado un territorio mejor, donde las ideas sociales pudieran ser el motivo de la reivindicación de quienes menos tienen. Sin embargo, la alabanza no es vituperio cuando todo un pueblo ha sentido una pérdida tan notable como la suya.
Hoy nuestro país y en particular el Estado de Guerrero es víctima cruel de las políticas neoliberales y de un desprecio por la legalidad. Hoy se privilegia en el arte de gobernar el patrimonialismo y la facción, como posibilidades casi únicas para abordar al poder, y digo casi únicas porque Armando Chavarría supo llegar hasta donde lo dejaron no por ser faccioso o unirse con los más poderosos, sino porque forjó durante años una manera de hacer política respetando la virtud del contrario y alabando las propias de sus seguidores, eso hizo sin lugar a dudas que la gente que estaba con él creyera en su proyecto y en esa nueva forma de abordar al poder no olvidando que los menos favorecidos deberían ser el leiv motiv de su proceder. Armando, por eso, fue uno de los pocos líderes verdaderamente de izquierda en el Estado, ya que es fácil decirse de izquierda para llamar la atención y decir que se está con el pueblo cuando en realidad las intenciones son otras, eso no pasó con Armando, quien hasta su último aliento sabía que a la gente de nuestro sufrido pueblo había que darle un aliento de esperanza con políticas reivindicadoras de izquierda.
Fui testigo de alguno de sus enojos cuando las cosas no marchaban acorde a su proyecto, fui testigo de algunos de sus éxitos, y en ambos casos reinó la cordura y la sapiencia de que en política el éxito y el fracaso solo son momentos pasajeros. Su vida fue plena y los años que vivió fueron intensos. La última vez que lo vi fue en la Secretaría General de Gobierno, platicamos de muchas cosas y siempre riéndonos, así abordaba los problemas, aunque su carácter era fuerte y no siempre se reía de todo, sobre todo cuando la seriedad del caso lo ameritaba.
Fue un aprendiz rápido y capaz de la política, pero olvidó un principio fundamental de la política mexicana expresado por el entonces presidente de la república Álvaro Obregón “mientras más matas más gobiernas”. Y olvidó también que en este sistema político la traición es pan de todos los días, confió en sus habilidades y en el calor del beneplácito popular que lo arropaba. La confianza ciega en los demás ha causado que políticos como él hayan caído desde lo más alto, sin importar lo que diga o lo que piense el pueblo.
Con su muerte no sólo se pierde a un político importante, se pierde ya casi en definitiva la confianza en que la política es el método idóneo para abordar al poder. Se está en riesgo inminente de asegurar, al menos en Guerrero, la tesis del Estado fallido, se percibe la idea del retorno de la crueldad y la violencia desde el poder o desde las fuerzas de presión del Estado, se confirma un estado de cosas que producen temor en la ciudadanía que hacen que el ciudadano común tema y no desee salir a la calle. Así es imposible hablar de democracia.
El artero asesinato perpetrado en su contra, dejo muy mal herido al sistema político guerrerense, el cual podría emitir signos de recuperación en caso de que se aclare plenamente quienes jalaron el gatillo y quién o quiénes ordenaron semejante magnicidio. El gobierno actual tiene la palabra, si no lo hace será corresponsable y el pueblo tendrá la palabra.
No queremos más discursos, más pretextos, más excusas, queremos saber la verdad porque de no haberla no se habrá rendido el más mínimo homenaje a un caído por la democracia.
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La Impunidad No Debe Prevalecer
Efraín Ramos Ramírez
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Quiero manifestar en nombre propio, de la Dirección Estatal y de la Fracción Parlamentaria del Partido Convergencia, nuestro profundo pésame y nuestras sentidas condolencias por el infame asesinato de nuestro amigo y compañero, el Diputado Armando Chavarría Barrera, a sus deudos: a Doña Martha Obeso Viuda de Chavarría, a sus hijos Inti Armando, Oswaldo y Omar Chavarría Obeso, a su señor padre, a su señora madre y a todos sus familiares, así como a todos sus amigos, luchadores y activistas sociales que siempre acompañaron a Armando Chavarría Barrera en su lucha y compartieron sus afanes por la libertad, por la justicia, por la democracia y por el florecimiento del estado de Guerrero.
Armando Chavarría Barrera fue el líder más reconocido y pertinaz de la generación de guerrerenses que al abrigo de la Universidad-Pueblo, ha contribuido a cambiar el rostro del Guerrero contemporáneo; de los miles y miles de guerrerenses que desde el campo, las ciudades y las aulas han coadyuvado para nuestro estado se adentre en los caminos de la modernidad y la democracia.
Por eso el asesinato de Armando Chavarría cala y duele. Es un homicidio realizado desde el anonimato y encubierto por mentes contrarias al bienestar de los guerrerenses. Acción tan infame, no pudo ser concebida más que por aquellos que le apuestan a la ruptura de las normas democráticas que nos rigen y de la convivencia social y política que debiera prevalecer en Guerrero.
¿A quién más podría beneficiar este crimen?
Agravia sobre todo el percibir, cómo lo percibe el conjunto de la sociedad guerrerense, que el asesinato de Armando Chavarría Barrera podría, como otros muchos, quedar impune y enrarecidos sus motivos; porque más allá de las declaraciones oficiales que prometen aplicar todo el peso de la ley contra los autores intelectuales y materiales de este magnicidio, todos sabemos que en el estado quienes tienen la responsabilidad de prevenir, investigar y perseguir el delito, hace tiempo que han renunciado a cumplir con su deber y también que es patente y creciente la impunidad imperante.
Somos los guerrerenses de buena fe, quienes parecemos extraños en nuestra propia casa.
La violencia y la impunidad están rebasando los límites que nos separan de la ingobernabilidad social y política, sin que el gobierno parezca hacer lo que por ley le corresponde.
La investigación y esclarecimiento del asesinato de Armando Chavarría Barrera deben llegar hasta sus últimas consecuencias. No es posible que una voluntad maligna, cercene de tajo las legítimas aspiraciones de un ciudadano guerrerense, que quería gobernar el estado que le vio nacer, crecer y hacerse útil a la sociedad. El crimen no debe decidir los resultados electorales.
Ojalá y las autoridades federales encargadas de la procuración de justicia, tomen rápidamente la investigación de este crimen en sus manos y lo hagan con eficacia, esmero y pulcritud; los guerrerenses, los mexicanos necesitamos, queremos volver a creer…
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FUNESTO DESENLACE
Joel Ortega Juárez
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El asesinato de Armando Chavarría ha sido calificado por Jesús Ortega como un crimen político, lo mismo ha dicho Ruth Zavaleta quien añadió; sería una cortina de humo atribuirlo al crimen organizado. Además el presidente del PRD agregó que suman 25 asesinados de ese partido, de los cuales 20 han sido en Guerrero, todo esto en los recientes meses.
Estos hechos son, en sí mismos, terribles.
Si la ejecución de Chavarría es política, se impone determinar qué fuerza política la realizó. Porque sino todo queda en una más de las estridencias empleadas por los partidócratas.
Además ello favorecería a quienes ejecutaron al Presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso de Guerrero, por ser el principal candidato a suceder al actual gobernador Zeferino Torreblanca. Los resultados de las elecciones a diputados federales en Guerrero, fueron desastrosos para el PRD: de 8 distritos sólo triunfo en uno, el de la Costa Grande con Ríos Píter,otro aspirante a la gubernatura por el PRD.
Para decirlo sin rodeos: sí la ejecución de Chavarría es política, su autoría estaría entre sus adversarios en el PRD y/o entre sus poderosos competidores del PRI, algunos de ellos auspiciados por la nefasta dinastía de los Figueroa.
En ese caso las palabras de Ortega y demás, deben tener consecuencias o sumarse al alud demagógico que ha causado un enorme daño a la política y la vida civil y social del país.
La biografía política de Chavarría es interesante: cuando era estudiante de Economía en la UAG, según Vicente Durán uno de sus maestros, era un chavo inteligente y de un “radicalismo” que lo enfrentaba al reformismo del PCM. Para nada estaba en su horizonte la lucha electoral.
Fue un activista estudiantil, incluso dirigió la Federación Estudiantil Universitaria, cuando Rosalío Wences ocupó la rectoría de la UAG, en alguno de los varios periodos que lo hizo.
Chavarría contendió para ser Rector en una o dos ocasiones y no lo consiguió.
Del medio universitario, pasó a ser Diputado Federal en 97-2000, luego Senador cuando renunció para contender con Torreblanca por la gubernatura y salió derrotado por éste.
Al interior del PRD y aún antes de su creación Chavarría era integrante de los Cívicos, procedentes de la antigua ACNR de Genaro; su trayectoria era claramente gestada en las izquierdas radicales.
La hazaña de haber derrotado al PRI en Guerrero es indiscutible. Por eso mismo era impensable una actitud pasiva de los caciques, ante las próximas elecciones.
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A continuación se trascribe parte del Boletín no. 460, de la Dirección de Comunicación Social del H. Congreso del Estado de Guerrero:
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Chilpancingo, Gro., 4 de agosto de 2010.
En reconocimiento al legado y trayectoria política del extinto diputado Armando Chavarría Barrera, la Comisión Permanente del Congreso local convocó a Periodo Extraordinario de Sesiones el próximo 20 de agosto a las 11 horas, para recordar la memoria del legislador en Sesión Pública y Solemne.
Mediante Acuerdo Parlamentario, los legisladores consideraron que en su papel como presidente de la Comisión de Gobierno, Armando Chavarría fue el más ferviente promotor de que el Congreso del Estado fuera un poder público con verdadera autonomía e independencia, y como legislador estuvo comprometido con la dignificación del Poder Legislativo, así como el respeto a la división de poderes como la forma de guardar los equilibrios y contrapesos que requieren y exigen todas las democracias.
“El día 20 de agosto del año 2009, fue un día trágico no sólo en Guerrero, sino en todo el país por la pérdida irreparable de un padre, de un esposo, de un hijo, de un amigo, de un líder y principal referente de la izquierda en Guerrero”, señala el documento.
En ese sentido, los diputados locales, además de convocar a Periodo Extraordinario de Sesiones, también aprobaron la realización de actividades cívicas y culturales con las cuales el Poder Legislativo recordará la memoria y legado del extinto Armando Chavarría Barrera, de igual forma se devele un busto en su honor en las instalaciones que ocupa este Poder Legislativo.
La propuesta presentada por los diputados integrantes de la Comisión Permanente, se fundamenta en lo dispuesto por el artículo 105 fracción V, de la Ley Orgánica del Poder Legislativo en vigor de que señala que se pueden celebrar sesiones solemnes cuando el Congreso otorgue reconocimiento a los méritos de alguna persona, y Armando Chavarría Barrera “fue parte medular del avance democrático en nuestro Estado en los últimos años de historia”.
El documento que fue aprobado por unanimidad, establece el Orden del Día a que se sujetará la Sesión Solemne la cual se desarrollará de la siguiente manera: Instalación de la Sesión Pública y Solemne y Designación de la Comisión Especial de Diputados encargada de introducir al Recinto Oficial al Gobernador del Estado Libre y Soberano de Guerrero, al Presidente del Honorable Tribunal Superior de Justicia del Estado y a la viuda e hijos del extinto diputado Armando Chavarría Barrera.
Honores a la Bandera e interpretación del Himno Nacional Mexicano; Toque de silencio; Pase de lista con mención del diputado Armando Chavarría Barrera; Intervención del diputado Celestino Cesáreo Guzmán, a nombre de la 59 Legislatura, y Clausura de la Sesión Pública y Solemne.
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A continuación trascribimos el Boletín no. 465, de la Dirección de Comunicación Social del H. Congreso del Estado de Guerrero:

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Chilpancingo, Gro., 20 de agosto de 2010
En sesión solemne, la 59 Legislatura del Congreso local conmemoró el primer aniversario luctuoso del diputado Armando Chavarría Barrera, y exigió el esclarecimiento del crimen del diputado Armando Chavarría Barrera.
Ante la presencia de los dirigentes nacionales de los partidos de la Revolución Democrática y Convergencia, Jesús Ortega Martínez y Luis Walton Aburto, respectivamente; el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón; el diputado presidente de la Mesa Directiva del Congreso Local, Celestino Cesáreo Guzmán, sentenció que el asesinato de Chavarría Barrera significó un golpe a la transición democrática en Guerrero.
Al pronunciar el discurso oficial a nombre del Poder Legislativo, Cesáreo Guzmán advirtió que “la sesión solemne no es un acto festivo para celebrar la consolidación del proyecto de izquierda, sino uno de duelo y reclamo para demandar justicia y encender alarmas por el deterioro de nuestra transición democrática, al cumplirse el primer aniversario del asesinato de la cabeza de esta soberanía, sin que este se haya esclarecido”.
En la Sesión Solemne en la que estuvieron presentes Marha Obeso de Chavarría, Inti Armando, Oswaldo y Omar Chavarría Obeso, así como los padres y hermanas del finado legislador, agregó que establecer la democracia en Guerrero requería no sólo de una victoria en las urnas de las fuerzas progresistas, sino también desmontar las estructuras autoritarias, establecer la cultura democrática y levantar las nuevas estructuras de gobierno que dieran cause y participación a las nuevos grupos sociales.
En ese sentido precisó que Armando Chavarría entendió las prioridades de la alternancia y se abocó a tender puentes hacia los diversos factores de poder, consciente de que desmontar el régimen autoritario y construir las nuevas instituciones democráticas, requería no sólo de una amplia actividad legislativa, sino sobre todo, de una gran capacidad de negociación y operación política.
Durante la sesión solemne a la que asistieron también el coordinador parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados Federal, Alejandro Encinas Rodríguez; el senador David Jiménez Rumbo; el presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), Edmundo Román Pinzón; Celestino Cesáreo Guzmán enfatizó que como verdadera estadista Armando Chavarría en 2008 entendió que para desmontar las estructuras autoritarias debía cambiar de trinchera y decidió que el camino para lograrlo era el Congreso, porque es ahí donde se hacen las leyes y las instituciones que van a normar las nuevas relaciones ciudadanas.
“Durante su presidencia, esta soberanía adquiere la dignidad que debe tener un Poder que es representante de la voluntad popular. No tengo empacho en reconocer que durante el periodo que él la dirigió, sin lugar a dudas, ésta fue la mejor legislatura de la historia guerrerense”, reiteró.
Celestino Cesáreo recordó también que Chavarría Barrera condenó la ola de violencia, demandó justicia, exigió rendición de cuentas a los funcionarios de gobierno, reclamó respeto al Ejecutivo en sus relaciones con esta soberanía, señaló los peligros de retroceder a las viejas épocas del estado autoritario, cumpliendo a cabalidad con las funciones de un Congreso.
Finalmente, el también coordinador de la fracción Parlamentaria del PRD, Celestino Cesáreo Guzmán, demandó el esclarecimiento de los asesinatos de Álvaro Rosas Martínez, Raúl Lucas y Manuel Ponce.
A la sesión solemne también asistieron los dirigentes estatales del PRD y Convergencia, Misael Medrano Baza y Mario Ramos del Carmen, respectivamente, así como personalidades de la clase política de Guerrero.
Por otra parte, en lo que fue el último día de las actividades por el primer aniversario luctuoso de Armando Chavarría, en la entrada principal al Recinto Legislativo “Primer Congreso de Anáhuac”, se develó un busto del finado diputado, y se presentó el video Armando Chavarría Barrera, un hombre de izquierda.
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Armando Chavarría: un año de impunidad

Marcial Rodríguez Saldaña
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Este 20 de agosto se cumple un año del crimen de Armando Chavarría Barrera, cometido en el contexto de su precandidatura a la gubernatura del estado de Guerrero. A doce meses del asesinato, no hay ningún resultado que deje satisfecha a la familia ni a la sociedad.
1. Todo el proceso de la investigación ha sido muy desafortunado; desde las primeras horas posteriores al homicidio, cuando el gobierno del estado negó como línea principal del crimen su naturaleza política, comenzó a generar mucha incertidumbre, pues rechazaba algo muy notorio, ya que se trataba de un personaje dedicado a la vida política, como diputado federal, senador, secretario general de Gobierno y en funciones como presidente de la Comisión de Gobierno del Congreso del Estado, representante de uno de los poderes públicos, convertía su asesinato en un hecho político.
2. El expediente de la investigación ha sido manejado con mucha torpeza y hasta mala fe, ya que se han permitido, consentido o auspiciado una multitud de filtraciones sobre el caso en forma por demás irresponsable, más para denostar a la víctima que para aclarar el crimen, lo cual ha generado mucha desconfianza y le ha quitado el carácter profesional que debe tener toda investigación y con mayor razón este asunto de obvio interés público.
3. Es posible que formen parte de la investigación muchos tomos de hojas, de papel, que contengan los datos técnicos del procedimiento, sin embargo hasta ahora la Procuraduría General de de Justicia del Estado como entidad responsable de la averiguación, no ha aportado un solo elemento, o prueba, ni siquiera indicios respecto de quienes fueron los autores intelectuales del crimen.
4. La investigación del caso ha sido una sucesión de hechos; más que orientarse al descubrimiento de la verdad ha sido para desvirtuar la realidad de los acontecimientos, a veces hasta ha sido insultante y ofensiva para la opinión pública, como cuando se pretendió acusar como autores del asesinato a los amigos de Armando Chavarría, con el objeto de buscar chivos expiatorios y darle carpetazo al asunto.
5. El caso de Armando Chavarría ameritaba la mayor responsabilidad y acuciosidad del gobierno del estado, de la contratación de equipos de profesionales en la investigación, de un manejo del asunto con la más alta encomienda pública, pero sobre todo de voluntad política para esclarecer el homicidio; pero por lo que se ha visto, ninguna de estas condiciones indispensables para conocer la verdad de los hechos, se ha cumplido.
6. Doce meses después del asesinato de Armando Chavarría, son suficientes para que se rindan cuentas, para que se den resultados concretos de la investigación del crimen, pero no se advierte que ello vaya a ocurrir, por el contrario, entre más tiempo pase, y sobre todo en la fase terminal del actual gobierno del estado, más se alejarán las posibilidades del esclarecimiento del homicidio, y en tanto no se conozca la verdad, seguirá como un hecho que confirma el ambiente de impunidad que se vive en Guerrero.
mrodriguezsal@hotmail.com
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Publicado en EL SUR.

lunes, 20 de julio de 2009

Sobre Juan Álvarez...

En su edición del 20 de julio de 2009, EL SOL DE CHILPANCINGO, publica la siguiente nota sobre Juan Álvarez, que reproducimos para nuestros visitantes:
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Juan Álvarez: el caudillo que derrocó a Santa Anna
Alejandro Rosas
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Aunque su historia se remontaba a la guerra de independencia, el 1 de marzo de 1854 alcanzó dimensión nacional al encabezar una exitosa rebelión contra la dictadura de Santa Anna.
Era liberal por naturaleza y devoto de la Divina Providencia. Gustaba de las bondades del campo, el paisaje tropical de la costa de Guerrero y el aroma a tierra húmeda de los breñales del sur. Por sus venas corría sangre española y mestiza: su padre Antonio, era natural de Santiago, Galicia, y su madre Rafaela Hurtado, acapulqueña de buena cepa.
El destino no siempre le fue propicio. Su feliz infancia y la buena educación que recibía en la ciudad de México fue interrumpida por la muerte de sus padres. Heredero de una importante fortuna, la tutela de un hombre abusivo y dispendioso acabó con su herencia, y aunque algo pudo conservar, sus últimos ahorros terminaron al servicio de la guerra de Independencia.
En 1810 se unió a las fuerzas insurgentes como soldado raso. Su bravura en el combate era manifiesta. A sus ojos, era un orgullo servir bajo las órdenes de Morelos y, reconocido por su valor, el cura lo nombró parte de su escolta. Participó cuando menos en veinte acciones de guerra y en una emboscada frente al fuerte de San Diego en Acapulco, fue herido en ambas piernas. Sólo la oportuna intervención de un amigo —y quizá de la Providencia— le permitió salvar la vida.
La temprana muerte de los jefes rebeldes y la consumación de la independencia en 1821 lo convirtieron en el amo y señor de la región del sur. Era un cacique liberal, no un fanático del liberalismo. Nunca apoyó las medidas que provenían de la venganza y la sinrazón. En 1828 cuando fue decretada la expulsión de los españoles tendió la mano a decenas de infortunados, amparándolos y protegiendo sus bienes.
Álvarez hizo del cacicazgo una religión. Durante décadas sus dominios se mantuvieron al margen de la política nacional y se comportó inconmovible ante conflictos como la guerra contra Estados Unidos. En la batalla de Molino del Rey —8 de septiembre de 1847—, con sus tropas listas para apoyar la defensa, el general decidió no entrar en combate. Su poder regional era tan importante que en 1849 logró impulsar la creación del estado de Guerrero y de manera natural fue nombrado primer gobernador.
En 1854 la historia nacional tocó a las puertas de su historia regional. El 1 de marzo, desde su querida Ayutla proclamó la revolución en contra de la dictadura de Santa Anna y sólo un año bastó para derrocarlo. Sonaba ya la hora de los liberales que reunidos en Cuernavaca en octubre de 1855, depositaron el poder ejecutivo en manos del caudillo más prestigiado del momento. Don Juan aceptó la presidencia pronunciando un emotivo discurso en el que agradeció profundamente a su fiel e inseparable compañera de toda la vida: la Providencia “porque le había dado vida para ver la nueva organización social de México”.
Nunca antes presidente alguno había logrado reunir dentro de su gabinete tantos hombres tan brillantes para la política y la administración pública como lo hizo Álvarez. Ignacio Comonfort ocupó el ministerio de Guerra; Melchor Ocampo el de Relaciones Exteriores; Guillermo Prieto el de Hacienda; Benito Juárez el de Justicia. Con un respaldo de esa magnitud, y en los escasos dos meses que duró su gobierno, el presidente tomó dos medidas fundamentales para el país: convocó a un Congreso Constituyente y abolió los fueros militar y eclesiástico.
Por su inseguridad y sus temores, Álvarez decidió establecer la capital de la República en Cuernavaca. Sentía un rechazo natural por la ciudad de México y deseaba evitarla para librarse “de las influencias maléficas” de los políticos citadinos. Ni siquiera el Constituyente tendría como sede la vieja ciudad de los Palacios, según la convocatoria, el Congreso debía reunirse en el patriótico pueblo de Dolores. Por si fuera poco, una predicción le había anunciado que en México encontraría la muerte.
Presionado por algunos partidarios, Álvarez desafió su destino y ocupó la ciudad de México. Qué lejos se encontraba de sus dominios y de la sencillez de la vida campirana. Sabía que como cacique tenía más poder que siendo presidente de un país que prácticamente le era desconocido. La presidencia no le cuadraba. Cansado de las intrigas del clero, los ataques de la prensa conservadora, las presiones del propio Comonfort y su salud, minada por el invierno, el viejo militar dejó la silla presidencial. Era un hecho: la presidencia lo había sumido en una profunda depresión.
Las funestas predicciones no se cumplieron en la persona del caudillo sureño, pero al parecer su familia tuvo que pagar el precio años después. Así lo refería El Ferrocarril, periódico de filiación conservadora, que en su edición del 4 de febrero de 1858 daba cuenta del castigo divino: “La crecidísima familia de D. Juan Álvarez, compuesta por más de diez personas, ha caído bajo la guadaña de la muerte. Con excepción de él y su hijo Diego, los demás hijos, nietos, hermanos, hasta las nueras, todo cuanto toca a él, en una palabra por los vínculos de la sangre, han sido heridos por la muerte. Parece que para resaltar más el castigo de la soledad que impone a Don Juan en el último tercio de su vida, Dios quiso escoger esos tiempos prósperos en que se consideraba señor de la República”.
De regreso a su verdadera patria —el estado de Guerrero— Álvarez siguió al servicio de la causa liberal. Combatió en la guerra de Reforma apoyando a Juárez y durante la guerra de intervención, el propio don Benito recomendó a sus generales que si la distancia les impedía dirigirse al supremo Gobierno, consultaran al viejo cacique.
El destino le concedió una última gracia: ver el triunfo de la República. Y como si con ello hubiese cumplido su misión, dos meses después del fusilamiento de Maximiliano, don Juan Álvarez falleció, literalmente arropado por La Providencia, como se llamaba su amada y legendaria hacienda.
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Consulta del 20 de julio de 2009 en: